Dani Díez, de la ansiedad a la estabilidad

Dani Díez, pensativo en una sesión de fotos. /ACB Fotos
Dani Díez, pensativo en una sesión de fotos. / ACB Fotos

El alero recupera la confianza tras un mal comienzo gracias al respaldo de Casimiro

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

La temporada comenzó con grandes expectativas para Dani Díez: renovó en verano por dos campañas, con un entrenador nuevo, consolidado en la plantilla en su cuarto año y esperando una evolución en su juego. Pero a veces el deseo no coincide o choca con la realidad. Una lesión en la pretemporada le impidió llegar al comienzo del campeonato como esperaba y, a partir de ahí, todo fue a marcha forzadas. Perdió minutos en la rotación, su confianza bajó y tocó fondo al ser pitado por el público. El año se tornaba oscuro para el jugador madrileño, que, sin embargo, ha volteado una situación adversa con trabajo y la confianza clave de un entrenador que lo respaldó de forma pública en el peor momento.

Su mejoría ha sido notable en los últimos partidos. Empezando por pequeños detalles, una buena defensa, ayuda en el rebote y finalmente acertando desde la línea de tres. Así ha salido de una situación compleja, tal y como el alero explicaba ayer a SUR tras el entrenamiento en el Palacio.

«Me ha costado mucho. Otra vez tenemos mucha competencia en el puesto de alero y la lesión me quitó confianza al tiempo que Waczynski y Milosavljevic lo hacían bien, por lo que perdí minutos. Lo importante es que el equipo iba ganando y que Luis habló conmigo varias veces para que tuviera paciencia y tranquilidad porque me iban a llegar los minutos y la confianza. Cuando juego, trato de dar el cien por cien, pero sí es cierto que en los últimos he tenido más acierto», reconocía.

Quizá el momento más complejo para Dani Díez llegó en algunos partidos en casa en los que un sector de la afición le llegó a pitar. El jugador entiende el malestar, una situación que trató de asimilar lo mejor posible. «Las críticas, mientras sean constructivas, las acepto porque yo soy el primero que sabe que hay que rendir a tope. Entiendo que la gente quiera que metas muchos puntos, que rebotees bien y ganemos, pero los jugadores no somos máquinas, podemos fallar. Me quedo con los aplausos de los últimos partidos y con la gente que me ha apoyado también cuando no me iban bien las cosas. Los pitidos que escuché al principio no me afectaron, me motivaron a trabajar más», analizó.

Bloqueo mental

Lo suyo ha sido un bloqueo más mental que físico o deportivo, que Díez ha superado con el respaldo de un vestuario que esta temporada destaca por tener una gran química, clave sin duda en los buenos resultados que se están consiguiendo. «Hay veces que te bloqueas y las cosas no salen. Me he apoyado mucho en el equipo, porque somos un grupo de amigos que hemos hecho cosas importantes. Se demuestra cuando en el triple que metí contra el Murcia se levantó todo el banquillo a animarme y celebrarlo, porque saben que las cosas no me habían ido bien. Esos detalles son los que hacen que el equipo se haga fuerte y que yo también pueda mejorar», comentó Díez.

También fue clave el respaldo, además público, de Casimiro, que ha demostrado ser cercano en el trato de los jugadores. Las conversaciones de Díez con el manchego han sido habituales en estos dos meses de competición, aunque el jugador no le pidió explicaciones por la falta de minutos. «El por qué no jugaba lo podía entender, pues, como dije, Dragan y Adam lo estaban haciendo bien, y la dinámica del equipo era bueno. Quería involucrarme más en la dinámica positiva del equipo. Él me dijo que siguiese trabajando como lo estaba haciendo y que las cosas saldrían poco a poco porque me daría más minutos y confianza, como así ha sido. Luis va a hablarte cuando ve que algo no va bien, eso da confianza. Espero que sigamos en esta línea porque tenemos ganas de pelear por algún título».

Casimiro lo quiere más completo: trabajo interior y con mejor bote de balón

El Dani Díez que el Unicaja fichó como mejor joven de la Liga era mucho más que un tirador, como sucede ahora. Luis Casimiro quiere recuperar esa versión del madrileño para que pueda explotar todo su potencial. Ahora ha empezado a trabajar a diario con Ndong y Paco Aurioles el juego en el poste bajo (posiciones interiores) y el manejo y el bote del balón. «Al final, jugar de alero implica hacer otras cosas. Yo siempre las he hecho en otros equipos, cuando tenía más minutos y quizá también más galones. Pero la idea es esa, no sólo tirar de tres, jugar sin balón y rebotear, sino también penetrar, jugar en el poste bajo y ser más intenso en defensa. Eso llega trabajándolo mucho en los entrenamientos, haciendo horas extras cada día. Sé que son cosas que tengo que mejorar y que, a partir de ahora, voy a tener como rutina diaria para hacerlas antes o después de cada entrenamiento. Al margen de trabajar el tiro, el rebote, sé que tengo que mejorar en eso», comentaba ayer Díez precisamente después de acabar este entrenamiento específico con Paco Aurioles y Boniface Ndong.

 

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