Unicaja: decálogo de un desplome

El Unicaja afronta un incierto final de temporada tras una deriva en la que influyeron muchos factores y que comenzó hace cuatro meses

Díez y Shermadini tratan de hacerse con un rebote./ACB Foto
Díez y Shermadini tratan de hacerse con un rebote. / ACB Foto
Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

De la alegría se pasó a la tristeza y tras la ilusión llegó la decepción; y así hasta tocar fondo. El Unicaja se ha desinflado por completo. Comenzó la temporada lanzado y va a finalizarla, salvo cambio radical, estrellado. ¿Qué le ha pasado al equipo malagueño? Aquí van diez detalles para entender un desplome que comenzó en Navidad y al que no se le adivina el final.

Lesiones

Sería injusto no comenzar por aquí. El Unicaja tiene una plantilla corta, quizá demasiado justa, y los graves problemas de lesiones que ha tenido esta temporada han lastrado por completo al equipo. Alberto Díaz ha estado fuera del cinco meses, Carlos Suárez fue baja tres meses, de hecho lo está ahora, y Jaime Fernández también se perdió un par de meses. Los dos primeros llegaron a coincidir en el tiempo, y luego Alberto con Jaime, y esto afectó de forma directa al nivel defensivo del Unicaja. Las tres bajas llegaron en el momento clave, primero para la Copa y, luego, para la eliminatoria de la Eurocup ante el Alba. Todas las lesiones han sido musculares, lo cual debe invitar a una reflexión.

Falta de reacción 

Seguramente al leer el primer punto, muchos habrán pensado que esto se pudo solucionar con fichajes. Se pudo, es cierto, pero al ser tres nacionales los que se lesionaron, el club no tenía mucho margen de reacción, pues debía fichar a otro español para cumplir con la normativa. La alternativa habría sido dar da baja a un comunitario o un extracomunitario, y así abrir el mercado, pero no se hizo, en parte porque habría costado el doble. Cuestión de prioridades...

Okouo, apuesta fallida

Un error en la planificación. Casimiro comprobó rápidamente que no le valía, incluso en la pretemporada, cuando le mandó aquel mensaje después del Torneo Costa del Sol, pero se optó por mantenerlo en el equipo. Se tanteó su cesión en diciembre pensando en traer un ala-pívot, pero entonces llegó la lesión de Suárez y debía seguir para cumplir con los cupos. Su comportamiento no ha sido profesional en varios momentos de la temporada. Acaba contrato y es muy probable que no continúe.

Boatright, no fue el revulsivo

El estadounidense llegó por la lesión de Alberto Díaz, pero también para dar aire a un Jaime Fernández que no pasaba por un buen momento. Fue llegar y lesionarse Suárez, una desafortunada coincidencia porque habría hecho falta un ala-pívot. Luego no ha encajado, en parte porque llegó fuera de forma. Es un anotador acostumbrado a tener mucho protagonismo; a jugarse muchos tiros, y aquí su rol era de secundario. Acaba de cambiar de agente.

Casimiro, sin reacción

Por las lesiones y porque los rivales captaron rápidamente cómo frenar al Unicaja, el equipo comenzó a caerse en Navidad. El revés en casa ante el Tenerife lo confirmó. Desde entonces, el técnico no dio con la fórmula para reconducir el rumbo. Mantuvo su apuesta por el juego alegre, a pesar del evidente problema defensivo, o los triples cuando era evidente que ya no funcionaba. La incapacidad del equipo para superar la defensa zonal que le planteó el Alba Berlín en la eliminatoria de la Eurocup lo señaló directamente.

Demasiados parones

Han sido demasiados. El receso por la Copa, las ventanas de la FIBA para partidos de selecciones, el cambio de fecha del partido contra el Valencia... Todo esto en cuatro meses. En algunos momentos tantos parones perjudicaron al Unicaja, que volvió peor después de cada uno de ellos, como ha quedado patente esta semana con dos derrotas. Estar sin competir, entrenando y descansar fue un perjuicio en lugar de un beneficio, aunque resulte paradójico.

El desastre de la Eurocup

Es el gran fracaso de esta temporada. Pese a ganar en Alemania, el equipo no fue capaz de rematar al Alba Berlín en Málaga, quizá por la falta de esa capacidad para competir que ya no tenía respecto al comienzo de la temporada. Un gran revés para el club y su afición que fue agravado por el título del Valencia, lo que impedirá ya optar a volver a jugar la Euroliga

Sin ganar fuera

Siete derrotas como visitante en cuatro meses es un balance impropio de un equipo como el cajista. Para ganar fuera hay que ser duro, competitivo, solvente, y estas son cualidades que el Unicaja se ha ido dejando por el camino con el avance de la temporada.

Jugadores señalados

Las lesiones de tres hombres importantes ahondaron en la falta de solidez de un grupo demasiado blando, que carece de un líder. Pero estas ausencias debieron ser una ocasión para que otros jugadores se reivindicasen. Esto no sucedió y hombres como Waczynski, Wiltjer, Shermadini, Díez y Roberts, en menor medida porque asumió una gran carga de minutos y responsabilidad por las bajas de Díaz y Fernández, han quedado señalados.

Pérdida del objetivo 

A todos los puntos anteriores, añádanles el adiós a la Euroliga. Sin la posibilidad de competir por el principal objetivo ya en meses, es evidente que algunos jugadores han levantado el pie del acelerador. Puede que hasta sea algo más mental que voluntario. Incluyan en este grupo a Lessort o Milosavljevic, y únanlos a los del apartado anterior, así que el resultado es que más de la mitad de la plantilla ha desconectado. Sucedió la temporada pasada cuando se acabó la Euroliga y que derivó en ese desplome final del equipo que acabó fulminado por el Baskonia en el 'play-off'. Entonces el caso de Augustine fue flagrante e indignó a Joan Plaza y a los responsables del club, en parte porque fue una mala influencia para algunos compañeros de vestuarios, cuando debía ser un referente al tratarse del más veterano.