DECEPCIÓN

MARTÍN URBANO

Ya decíamos el otro día que vienen curvas y que el Unicaja se había quedado sin colchón. A la primera, pierde el puesto de cabeza de serie que había ocupado desde el principio de temporada. La razón, sus cuatro derrotas en los siete últimos partidos; la causa, la blandura del equipo; el detonante, la temeridad de jugar esta fase decisiva sin un sustituto adecuado de Suárez, el más duro del grupo.

Los dos equipos empezaron buscando en ataque sus opciones interiores, aunque los locales fueron los primeros en golpear desde fuera, a través de Vasileiadis. El Unicaja parecía dispuesto a ponerle ritmo a su juego e intentaba el contragolpe cada vez que podía. Enseguida aparecieron también los tiradores visitantes y la igualdad era total. El cuadro malagueño daba mejor sensación, pero Vasileiadis marcó el desarrollo del primer cuarto con 15 puntos. En el segundo, cuando Moncho Fernández dio descanso a sus mejores hombres, el Unicaja protagonizó una primera escapada y Luis Casimiro decidió jugar con Lessort y Shermadini juntos, pero la ausencia de un 'cuatro' tirador paralizó la producción ofensiva de su equipo. A pesar de ello, cuando se llegó al descanso, los visitantes ganaban por 4 puntos, porque dispusieron de más tiros libres y estuvieron más acertados en los triples, aunque quizás no aprovecharon del todo los siete minutos de ausencia de Vasileiadis.

En el arranque de la segunda mitad, la defensa malagueña controlaba al escolta griego, pero los hombres altos del cuadro gallego disfrutaban de demasiada libertad y el partido se igualó otra vez. Sin hacer gran cosa, los locales habían dominado el tercer cuarto, porque al Unicaja le faltaba juego interior en los dos lados del campo. En el comienzo del último acto, la defensa del Obradoiro se endureció bastante y su ataque buscaba cerca del aro a los hombres con ventaja de estatura o castigaba con triples muy cómodos. Los aciertos triples esporádicos del Unicaja le mantenían en el partido, aunque sus pérdidas inoportunas facilitaron mucho la victoria gallega, frente a un Unicaja muy pobre en defensa y escaso de juego colectivo, que se quedó solo en Roberts en los momentos decisivos.