DECEPCIÓN

MARTÍN URBANO

Tras el extraño partido del pasado martes en Berlín, el camino de la victoria parecía marcado para el Unicaja con un buen trabajo defensivo y la necesidad de buscar posiciones interiores en ataque. Como el equipo malagueño no hacía daño cerca del aro alemán, los primeros minutos fueron de igualdad o de pequeñas ventajas visitantes. Cuando entró a pista Lessort y Milosavljevic empezó a pedir el balón en la zona, su equipo dio un primer paso adelante que le permitió entrar con ventaja en el segundo cuarto. Pasaban los minutos y la defensa alemana era cada vez más intensa. El balón ya no llegaba a Lessort con la facilidad de antes y volvió a la cancha Shermadini. En el otro lado del campo, el Alba Berlín jugaba con paciencia y gracias a su excelente selección de tiro llegó al descanso con ocho puntos de ventaja tras anotar 51 en la primera mitad. Lo más sorprendente era que los visitantes habían alcanzado su fase de mayor dominio con su base titular Peyton Siva en el banquillo.

En el arranque del tercer cuarto, los visitantes insistían en buscar a Sikma que, defendido por Wiltjer, tenía ventaja. El cuadro alemán amplió su renta y Luis Casimiro no tuvo más remedio que meter en cancha a una batería de defensores que equilibraron el marcador. Ya el balón empezaba a pesar demasiado. El Unicaja no tiraba a canasta con la alegría de los primeros minutos y los errores superaban a los aciertos.

El Alba entró en el último cuarto con seis puntos de ventaja y Siva otra vez en cancha. El Unicaja tenía su única arma ofensiva en el juego interior; a los alemanes, por su parte, les funcionaba el triple. En cuanto se sentó Shermadini, el ataque local se quedó en nada y la renta alemana no paraba de crecer. Con su equipo 14 puntos por detrás, tuvo que volver el pívot georgiano con urgencia, porque su equipo no anotaba.

Cinco minutos antes del final, el cuadro visitante había superado los 90 puntos y el Unicaja estaba obligado otra vez a rondar los 100 puntos para ganar. El problema de siempre.