El desplome de una apuesta deportiva

Suárez, en una acción del tercer partido ante el Alba./Eurocup
Suárez, en una acción del tercer partido ante el Alba. / Eurocup

Casimiro defendió el estilo ofensivo en el Unicaja, pero no ha logrado dotar de solidez a un equipo vulnerable, que decepcionó en la Copa y ha fracasado en la Eurocup

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

El Unicaja y sus aficionados siguen de luto por el descalabro del equipo en la Eurocup. La eliminación a manos del Alba Berlín en la serie de cuartos de final ha confirmado el fracaso de la apuesta deportiva realizada esta temporada. Las buenas sensaciones del comienzo duraron un par de meses, en Navidad surgieron los primeros síntomas de preocupación, confirmados en la Copa y refrendados en la competición europea. En todo ese tiempo, el técnico, Luis Casimiro, no ha logrado dotar de solidez y de una identidad competitiva a un equipo que acusó en exceso, todo hay que decirlo, la baja de jugadores importantes. Se presumía de juego ofensivo, pero las grietas en defensa eran enormes y han acabado partiendo al Unicaja por la mitad. El problema ha sido que no se han encontrado soluciones entre los que quedaron sanos y que desde el club no se actuó con celeridad ante las primeras muestras de descomposición.

Un título del Valencia o el Andorra en la Eurocup dejaría al Unicaja sin la opción de alcanzar la Euroliga puede que en tres semanas, por lo que el desastre ya sería mayúsculo. El gran problema del conjunto malagueño –no ahora, sino desde que disputó sus primeros encuentros de pretemporada– ha sido la defensa; el mismo que lo llevó a decepcionar en la Copa y a estrellarse en la Eurocup, donde ha encajado una media de 90 puntos en los tres duelos contra el Alba.

Esta situación no es nueva. Ya en la pretemporada y después de los primeros encuentros de Liga, Casimiro justificó esta situación por el elevado número de posesiones que utilizaba su equipo en cada partido y que, por lógica, también permitía al rival anotar más de lo habitual. Como los resultados, al menos en la Liga, eran buenos y no había lesionados, el rendimiento del equipo no se resintió. De hecho, se mantuvo invicto en casa hasta el duelo contra el Baskonia del 23 de diciembre, ya sin Díaz ni Suárez. Conviene apuntar también que el cuadro vasco jugó aquel día sin Shengelia, Granger y Garino. Fue un momento clave de la temporada.

El club reemplazó a Díaz por Boatright, pero no contaba con que Suárez volviese a recaer. Traer un recambio habría obligado a cortar a un jugador, pero no se contempló esta posibilidad, pese a que, por ejemplo, Okouo nunca ha contado para Casimiro o que Wiltjer ya estaba en el disparadero por sus problemas atrás. El equipo perdía los pilares de sus frágiles cimientos defensivos y a partir de entonces se acentuaron las dudas y la irregularidad. Llegaron triunfos sonados ante el Madrid y partidos nefastos como ante el Estrella Roja (105-89) o el Tenerife en la Copa (88-78), donde se evidenció una evidente falta de capacidad competitiva, además del ridículo mayúsculo de Vitoria de hace una semana (112-95).

Sin soluciones

Como se puede comprobar, desde que comenzó la deriva hasta la fecha, va un periodo de tiempo considerable, casi dos meses y medio, en los que Casimiro, su cuerpo técnico y los responsables del club, con las herramientas que manejan, han logrado reconducir la trayectoria del equipo. El entrenador, que en un momento se molestó por las constantes alusiones al pobre nivel de la defensa de su equipo, terminó reconociendo que había un problema. Llegados a este punto, solucionarlo no era ni es fácil, pues todavía quedan tres meses de temporada. Hay jugadores con una falta total de confianza en lo que hacen, las lesiones tampoco han ayudado y también puede ser una cuestión de mentalidad del grupo e incluso del propio diseño de la plantilla. Roberts, ahora Boatright, Waczynski, Wiltjer, Shermadini e incluso Lessort, muy físico, pero con lagunas de concentración importantes a pesar de su enorme mejoría, tienen la defensa entre sus genes. Con este panorama, la importancia de Alberto Díaz y Suárez ha aumentado, porque ellos daban el equilibrio.

Ahora surge la duda de cómo reaccionará el Unicaja en lo que queda de temporada. ¿Habrá algún giro táctico? ¿Se reducirá la rotación para hacer al equipo más compacto? ¿Cómo responderá a nivel mental una plantilla muy tocada? Las respuestas, a partir de mañana ante el Gran Canaria. La primera prueba.