Fracaso colectivo en la Eurocup

Fracaso colectivo en la Eurocup
Andreas Knopf-Alba

El Unicaja naufraga en la competición europea tras caer en la pista del Alba Berlín en los últimos minutos, atascado ante una defensa en zona

ENRIQUE MIRANDAMálaga

Fracaso en la Eurocup del Unicaja. No hay otro análisis posible. Suena duro, pero es así. El club malagueño era uno de los mejores en cuanto a presupuesto y plantilla de la competición. Uno de los favoritos para hacerse con el título, así lo veían todos los participantes. Pero se quedó en cuartos de final tras caer eliminado ayer ante el Alba Berlín en Alemania (79-75).

79 Alba Berlín

(23+13+26+17): Siva (15), Hermannsson (10), Giedraitis (14), Sikma (14), Nnoko (2) -cinco inicial-, Giffey (6), Saibou (10), Schneider (5), Wagner (-), Thiemann (3) y Clifford (-).

75 Unicaja

(21+18+25+11): Roberts (5), Milosalvjevic (-), Salin (17), Suárez (9), Lessort (18) -cinco inicial-, Boatright (8), Díez (6), Waczynski (-), Shermadini (8) y Wiltjer (4).

Árbitros
Belosevic (SER), Petek (ESL) y Radojkovic (CRO). Eliminado Salin.
incidencias
Tercer partido de los cuartos de final de la Eurocopa disputado en el Mercedes Benz Arena de Berlín (Alemania) ante 7.039 espectadores.

No hay que quedarse en el resultado de este encuentro para evaluar este naufragio. Al menos en ese tercer partido el Unicaja se acercó al que se presupone que es su nivel. Demostró ambición, carácter y algo más de consistencia defensiva de lo habitual. El problema es que queda la sensación que el de ayer ha sido el único partido de los tres que ha disputado ante el Alba en el que ha competido a bien, y se perdió.

Claro que la eliminatoria empieza cuesta arriba desde el momento en el que el Unicaja entra en los 'play-off' como el peor equipo del Top-16 (tres victorias y tres derrotas), que es algo a tener en cuenta. Ahí ya perdió el factor cancha. Después, tras lograr una heroica victoria en el primer partido en Berlín, echó por tierra el segundo partido en Málaga, en el que fue arrollado por el conjunto de Aíto.

Tocaba otra vez apelar a la épica, pero esta vez no funcionó. El Unicaja desperdició 13 puntos de ventaja que tenía en el tercer cuarto, entró en el último parcial perdiendo y después no supo atacar una defensa en zona para terminar hincando las rodillas. Aíto le volvió a ganar la partida a Luis Casimiro y a partir de ahora el proyecto del club de Los Guindos queda muy tocado para el resto de la temporada. Es responsabilidad del cuerpo técnico y de sus jugadores, por supuesto. Pero también hay que mirar más arriba, hacia los dirigentes que están al mando de la entidad, los que deciden los fichajes –y los no fichajes, como cuando se lesionó Suárez– o la ambición que debe tener el club. Por eso el fracaso es colectivo.

Tras la decepción en la Copa del Rey, ahora hay que asumir la eliminación europea. La posibilidad de regresar a la Euroliga se complica en exceso –hay que quedar como el mejor equipo de la Liga Endesa tras Real Madrid, Baskonia y Barça, siempre que no haya un campeón español de la Eurocup; si esto ocurre, ese será el cuarto y último representante de la ACBen la élite europea–. Toca reflexionar.

Incapaz ante una zona

La derrota de ayer duele, porque además el Unicaja salió a jugar en el Mercedes-Benz Arena concentrado y decidido a ganar el partido. Empezó bien en defensa, la gran lacra del equipo, y logró las primeras ventajas del partido. Con Suárez y Lessort en las posiciones interiores, el conjunto malagueño funcionó. Pero cuando entraban Wiltjer y Shermadini, especialmente el primero, el Unicaja se hundía. Con 23-21 terminó el primer cuarto, aunque las sensaciones de los visitantes eran buenas.

El equipo malagueño no hacía un juego brillante, pero al menos estaba bien plantado en defensa. Los problemas llegaban en el rebote ofensivo, que daban aire al Alba. Luis Casimiro prescindió de Waczynski, un desastre durante los seis minutos que jugó y al descanso ya se llegó con ventaja malagueña (36-39).

Tras la pausa, Lessort seguía siendo un titán bajo los aros (29 de valoración) y Salin enchufado desde el triple. A mitad del cuarto, llegaron los mejores minutos del Unicaja y era el momento de romper el partido. Con un Suárez sobresaliente, haciendo gala de su inteligencia en la pista, el equipo de Luis Casimiro encadenó un parcial de 0-9 que valía oro (50-62). La alegría duró poco, porque el capitán se tuvo que ir al banquillo casi sin aliento y la entrada de nuevo de Wiltjer fue un regalo para el Alba. Anotaron de tres Giffey, Sabou y Schneider y del 0-9 se pasó a un 11-0 en contra en apenas tres minutos (62-64). Luis Casimiro volvió a cometer el error de darle minutos al canadiense, fuera del partido.

Con dos puntos de desventaja iba a encarar el Unicaja el último cuarto. Fue Aíto el que cambió el rumbo, con una defensa en zona que mató al cuadro malagueño. El Unicaja se atascó totalmente en ataque, incapaz de anotar frente a una zona 2-3. Encajó el cuadro cajista otro parcial de 9-0 (74-73 a falta de tres minutos). De ahí al final, no hizo ni un ataque decente. Todo fueron nervios y malas decisiones. Con uno abajo en el marcador, Suárez perdió un balón crucial. Después Giedraitis atrapó un rebote en ataque entre tres jugadores del Unicaja y anotó a falta de 15 segundos (78-75). Salin falló el triple para el empate y ahí acabó todo (79-75).