La depresión se apodera del Unicaja

Wiltjer, el máximo anotador ayer, intenta anotar a aro pasado/Agencia LOF
Wiltjer, el máximo anotador ayer, intenta anotar a aro pasado / Agencia LOF

Sin la intensidad que se demandaba tras el revés europeo, cometió excesivos fallos y no se adaptó al nivel físico que le planteó el rival

JUAN CALDERÓN

Al Unicaja se le ha encendido la luz de alarma. La entereza y solidez de los equipos se mide por la capacidad para levantarse después de situaciones adversas. Este grupo no la tiene y, si la tiene, ayer no la mostró en Las Palmas. Se esperaba otra versión del grupo que dirige Luis Casimiro. Con más carácter, con ganas de reivindicarse y de demostrar que verdaderamente quiere competir de aquí al final. Pero lo que se vio fue un equipo desordenado, otra vez previsible, con un nivel de confianza muy preocupante y que fue incapaz de adaptarse a la exigencia que le planteó un Gran Canaria lejos de sus mejores tiempos (85-76). Sin embargo, el conjunto canario tapó sus muchos problemas con más entrega, una mejor actitud y una buena defensa. Justo lo que se esperaba del Unicaja y que no hizo. Debe tener cuidado el cuadro cajista porque la temporada es larga y los síntomas son preocupantes. La gestión del final del partido fue muy deficiente y no aprovechó las concesiones de un rival nervioso.

85 Gran Canaria

(22+27+20+16): Hannah (12), Strawberry (15), Vene (0), Wiley (8) y Balcerowski (9) -quinteto inicial-, Eriksson (26), Balvin (4), Paulí (2), Rabaseda (0), Tillie (5) y Oliver (4).

76 Unicaja

(19+17+23+17): Boatright (0), Milosavijevic (8), Díez (0), Wiltjer (17) y Lessort (8) -quinteto inicial-, Salin (12), Shermadini (10), Waczynski (8), Roberts (9) y Suárez (4).

Árbitros
Fernando Calatrava, Luis Miguel Castillo y Jacobo Rial
incidencias
Partido de la 23ª jornada de Liga Endesa disputado en el Gran Canaria Arena ante 5.794 espectadores, entre ellos un reducido grupo de aficionados de Unicaja.

Lo peor, además de la derrota, es que sumó un lesionado más, Boatright, que se dobló el tobillo y no jugó en toda la segunda parte.

El partido tuvo un comienzo calcado al de otros muchos esta temporada, con Wiltjer dejándose ver en ataque sin encontrar oposición alguna. Tres triples seguidos del canadiense dieron margen al Unicaja en el comienzo, pero en cuanto la defensa del Gran Canaria, muy mejorada tras la llegada de Pedro Martínez, se ajustó, todo empezó a cambiar. El equipo malagueño empezó a encontrar muchos problemas para anotar y, también como siempre, atrás empezó a flaquear. El Gran Canaria movía bien el balón y encontraba canastas cómodas y fáciles, en parte por su dominio del rebote ofensivo. El primer cuarto se cerró con 22-19 y una tendencia preocupante.

Eriksson, decisivo

Los temores se confirmaron en el segundo cuarto. El Unicaja era incapaz de superar la intensa defensa del equipo local, y encajó un parcial de 12-3 liderado por un Eriksson al que ni Milosavljevic ni Salin lograron sujetar (34-22, min. 14). Casimiro paró el partido. Pidió defensa a los suyos, pero ya los problemas se habían multiplicado. No había defensa ni ataque. Se fallaron tiros liberados, no se controló el rebote y el Gran Canaria corría una y otra vez a campo abierto. Llegó el descanso y el Unicaja había encajado casi medio centenar de puntos (49-36). Más allá de lo que decían los números, lo más preocupante es la imagen que mostraban los jugadores cajistas. Miradas perdidas, lamentos y gestos de preocupación. Los ánimos estaban por los suelos.

Se vio algo más de intensidad en los jugadores del Unicaja tras el descanso. Lessort dominaba en la zona y el nivel de la defensa mejoró. Sin embargo, cada pérdida era castigada por el Gran Canaria con un triple. Balcerowski también se aprovechó de Wiltjer, el mejor en ataque del cuadro malagueño, así que Casimiro lo tuvo que sentar porque los locales se escapan otra vez (60-47)

Con un quinteto de marcado carácter defensivo, el Unicaja se recompuso con los triples de Salin, incluso se vio un contragolpe, síntoma de que atrás había más esfuerzo (60-57). La reacción no fue completa y un tiempo muerto de Pedro Martínez recompuso al Gran Canaria, que le devolvió el parcial de 10-0 al Unicaja. Vuelta a empezar para tratar de remontar en el último cuarto (69-59).

Se empeñó el equipo de Casimiro en darle facilidades a su rival con un carrusel de fallos en situaciones claras de canastas. Lanzamientos a un metro del aro, bandejas falladas, triples liberados... Cuando quiso darse cuenta Eriksson había logrado dos triples y las cosas se complicaban 75-62. La falta de confianza del Unicaja se escenificó en los instantes finales ante un Gran Canaria nervioso. Salin, Suárez y Waczynski fallaron triples cuando estaban solos. Roberts regaló un balón en un saque de fondo y luego la perdió en otro ataque... Lo dicho, el Unicaja es un mar de dudas y la crisis, sobre todo de confianza, se acentúa.

Boatright cayó lesionado y hoy será sometido a pruebas

Al Unicaja se le acumulan los problemas en forma de lesiones. En la última jugada del primer tiempo del choque de ayer, Ryan Boatright perdió un balón y en el intento de recuperarlo, el defensor le cayó sobre la pierna derecha. El estadounidense estuvo unos instantes en el suelo dolorido y ya no volvió a jugar en toda la segunda parte. Sufre un esguince de tobillo y hoy será sometido a unas pruebas para determinar la gravedad.