Copa del Rey 2019

La decepción como rutina en la Copa

Jaime Fernández reclama una falta tirado en el suelo durante el partido de ayer ante el Tenerife. /Acb Fotos
Jaime Fernández reclama una falta tirado en el suelo durante el partido de ayer ante el Tenerife. / Acb Fotos

El Unicaja vuelve a caer a las primeras de cambio en el torneo al evidenciar su falta de solidez frente a un Tenerife superior en todo

Juan Calderón
JUAN CALDERÓNEnviado Especial. Madrid

Se va convirtiendo en costumbre, pero no por eso deja de ser una decepción absoluta. El Unicaja agrandó su historial negativo en la Copa del Rey al caer ayer derrotado frente al Iberostar Tenerife (88-78) de forma incontestable. No hubo color, y eso es lo más triste. No tuvo opciones de victoria en ningún momento, o al menos no pareció que los jugadores del equipo malagueño mostrasen el deseo de ganar. No es propio de un equipo como el Unicaja mostrar esa falta de tensión en un torneo de esta índole, el mejor de los que se celebran en Europa. El Tenerife dominó en todo: defensa, rebote, tiro de tres, actitud y planteamiento.

88 Iberostar Tenerife

(25+19+22+22): White (7), San Miguel (9), Beirán (10), Abromaitis (12) e Iverson (19) -cinco inicial- Staier (-), Richotti (-), Niang (4), Brussino (8), Bassas (16), Saiz (-), Gillet (3)

78 Unicaja

(20+16+20+22): Roberts (7), Fernández (13), Milosavljevic (16), Wiltjer (7) y Shermadini (8) -quinteto titular- Boatright (5), Salin (11), Díez (-), Waczynski (3), Lessort (3) y Suárez (5).

árbitros
Juan Carlos García González, Emilio Pérez Pizarro y Jordi Aliaga. Sin eliminados
incidencias
Primera eliminatoria de cuartos de final de la Copa del Rey de baloncesto disputada en el WiZink Center de Madrid ante 9.318 espectadores

Se repitieron los peores vicios que se le han visto al equipo en lo que va de temporada, los mismos que han sembrado dudas sobre su verdadero potencial. Mala defensa, problemas en el rebote, falta de tensión y varios jugadores en un evidente bajón de forma y de confianza.

Dejó escapar el Unicaja una opción inmejorable para reivindicarse frente a uno de los clubes al alza en la Liga en los últimos años, y lo visto ayer no ayuda para recuperar el estatus, sino todo lo contrario. Se vuelve el Unicaja de Madrid con la baja de su mejor hombre, Jaime Fernández, que acabó lesionado, por lo que el paso por la Copa fue absolutamente nefasto.

Fue el primer revés para Luis Casimiro en Málaga después de las expectativas que generó el equipo hace unos meses. Los últimos triunfos crearon una gran ilusión, pero en torneos como la Copa y como será la eliminatoria frente al Alba hace falta más carácter competitivo, y en el Unicaja no abunda, o si lo hay todavía no se ha visto. Tiene trabajo por delante el manchego, pues su equipo precisa una evolución.

El partido realmente no empezó hasta que el Tenerife ajustó su defensa. En cuanto esto acurrió, al Unicaja se le acumularon los problemas. Más allá de las dificultades para anotar o de la floja defensa, el principal inconveniente estuvo en el rebote. Los cuatro rechaces ofensivos permitieron al cuadro canario segundas opciones y dominar sin apuros en el primer cuarto (25-20).

Más

Esta peligrosa tendencia se acentuó en el segundo acto, pese al intercambio de triples, hasta cinco en las primeras acciones. El lanzamiento exterior fue el principal sustento del equipo malagueño, que era incapaz de meterle un balón interior a sus pívots. Ni Lessort ni Shermadini tuvieron opciones claras, con la defensa del Tenerife volcada hacia ellos. Definitivamente el planteamiento del equipo que dirige Txus Vidorreta se fue imponiendo. Movió perfectamente el balón, con mucha lógica y esto permitió lanzamientos cómodos y canastas incluso debajo del aro. La defensa del Unicaja siempre llegaba tarde y la ventaja de su rival alcanzó los diez puntos (40-30, min. 16). La entrada de Suárez después de dos meses de lesión no fue la solución esperada. El madrileño es el que mejor conecta con las torres del equipo, pero no hubo manera de hacerles llegar un balón. Al descanso se llegó con 44-36 y la sensación cierta de que el Tenerife estaba jugando mucho mejor que el Unicaja.

Sólo de tres

El equipo malagueño mantuvo su apuesta por el lanzamiento de tres casi como único recurso. Dos primeras canastas de Wiltjer y Milosavljevic, el más regular, lo acercaron en el marcador (47-42, min.22), pero el juego cajista carecía de continuidad por culpa de un par de pérdidas absurdas y la insistencia, ahora sin acierto, en el triple. El Tenerife encontró más problemas para anotar, pero se benefició de estos errores para seguir siempre por delante. Un parcial de 11-2 en los últimos minutos del cuarto dio a los canarios una renta de 15 puntos (66-51) y descolocó por completo al equipo malagueño. Quedaban todavía doce minutos y la sensación era de que el partido estaba perdido, o al menos eso es lo que transmitían los jugadores de Casimiro con su actitud, o mejor dicho con su falta de ella.

Por desgracia, nada cambió. La falta de consistencia defensiva impedía cualquier tipo de remontada, aunque este término sería injusto emplearlo, pues nunca estuvo cerca de su rival como para poder ponerse por delante. Varios errores en el triple con lanzamientos absolutamente liberados confirmaron el mal día del Unicaja. Por contra, el Tenerife siempre fiel a su buen baloncesto alcanzó una renta de 16 puntos (79-63) a falta de cinco minutos que certificó su victoria después de ser mucho mejor que un triste Unicaja.

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