El Unicaja paga su endeblez

Singler lanza un manotazo a Boatright, que sufre el acoso de Sàbat durante el partido de ayer./Agencia LOF
Singler lanza un manotazo a Boatright, que sufre el acoso de Sàbat durante el partido de ayer. / Agencia LOF

Perdió sus opciones de ser cabeza de serie en la Copa por su frágil defensa e incapacidad para aguantar en los instantes finales la intensidad local

SURMálaga

El Unicaja es un equipo al que gusta ver. Si está inspirado ofrece un juego ofensivo, alegre y que es atractivo. Tiene a jugadores con mucho talento para hacer canastas y es raro el partido en el que no supera los ochenta puntos. Una delicia. Ayer, por ejemplo anotó 86 puntos en un partido fuera de casa. Sin embargo, a estas alturas de la temporada, si no es capaz de defender, es complicado que aspire a algo. En Santiago perdió la posibilidad de ser cabeza de serie en el sorteo de la Copa del Rey que se celebra hoy en Madrid después de caer derrotado ante el Monbus Obradoiro por 89-86. Fue una pena, porque ha estado entre los cuatro primeros durante toda la campaña, pero a estas alturas de la temporada no basta con meter canastas y hacerlo bonito; hace falta algo más: defender, sacrificarse, mostrar carácter y ser duros. Es un problema conocido en esta plantilla desde que comenzó la temporada, pero no se ha logrado corregir.

89 Unicaja

86 Obradoiro

El choque de Santiago evidenció el momento en el que se encuentra el equipo cajista, demasiado frágil y carente de consistencia en cuanto los partidos se ponen tensos. Se echa en falta a Alberto Díaz y, especialmente, a Carlos Suárez. Posiblemente al madrileño no lo habría sacado de la pista Llovet, un pívot de dos metros raspados, a base de empujones como hizo con Shermadini en los instantes en los que el equipo gallego logró una renta de seis puntos a falta de tres minutos y que acabó dándole la victoria. Este detalle muestra la endeblez de este Unicaja, que es complicado que pueda aspirar a algo jugando así. A medida que avance la temporada, la dureza se elevará, tanto en la Liga como en la Copa o en la Eurocup y, a día de hoy, el cuadro malagueño tiene un déficit importante.

Vasileiadis, protagonista

El Unicaja comenzó el choque padeciendo el acierto de Vasileiadis, que con sus triples no tardó en poner en franquicia a su equipo. El acierto local lo descolocó y tardó en coger el ritmo, aunque eso le obligó a dar un paso adelante en defensa y que dos de sus jugadores importantes se cargasen de faltas. Sin Roberts y sin Wiltjer, el equipo malagueño jugó un buen baloncesto, pasándose bien el balón en ataque y exhibiendo un gran acierto desde la línea de tres. El protagonismo de la línea exterior fue total con cuatro triples de Roberts y un gran Dani Díez, y detalles de calidad de Boatright, que mostró capacidad de desborde, pero a veces un exceso de individualismo. Sin embargo, la alegría ofensiva del Unicaja se traducía en errores en defensa. Vasileiadis seguía incontrolable y un triple suyo sobre la bocina cerró el primer cuarto (26-25).

Casimiro ordenó una zona para tratar de crear más problemas al Obradoiro, cuya producción ofensiva se ralentizó, en parte porque Moncho Fernández le dio un descanso al alero griego. La entrada en acción de los pívots cajistas con seis puntos seguidos de Shermadini permitió al Unicaja escaparse por primera vez (33-39, min.15). El georgiano formó pareja interior durante algunos minutos con Lessort para reforzar el rebote, aunque el que destacó en esta faceta fue Dani Díez, que firmó su mejor primera parte en mucho tiempo (11 puntos y 5 rebotes). Aunque el Obradoiro se repuso a base de triples, el Unicaja llegó al descanso por delante en el marcador (41-45).

Más ritmo, menos defensa

La segunda parte empezó con mucho ritmo y daba la sensación de que el equipo cajista podía marcharse. El nivel que mostraba en ataque se lo habría permitido, pero lo echaba todo por tierra con su falta de solidez defensiva (48-54). El Obradoiro no tenía problemas para recuperarse después de cada arreón malagueño. Lo hacía con acciones individuales de sus pívots, lo cual tiene delito teniendo en cuenta los efectivos interiores del Unicaja, o aprovechándose de errores infantiles. Casimiro paró el partido tras la enésima reacción del Obradoiro (55-56). Volvió a distanciarse el cuadro cajista, pero dos pérdidas seguidas en ataque y una mala defensa dejaron el partido en un puño antes del último cuarto (64-65).

El descontrol se adueñó del juego del Unicaja en el arranque del acto decisivo y esto permitió al Obradoiro culminar la remontada y, lo más peligroso, lograr una renta de cinco puntos (75-70). Casimiro frenó la precipitación de su equipo sentando dando entrada a Robert y Fernández, que con sus triples volvieron a darle la vuelta al marcador. En seis minutos del último cuarto, el Unicaja sólo había anotado de tres y desde la línea personal, a pesar de la presencia de Shermadini en la pista. El georgiano fue anulado por Llovet, que lo sacaba de la zona a base de 'empujones', lo cual parecía casi inexplicable. Sin equilibrio en su juego, el equipo malagueño dio más facilidades con un par de pérdidas y el Obradoiro logró una renta de seis puntos a falta de tres minutos y medio. Casimiro sentó al georgiano e introdujo a Lessort, más rápido y que, entre otras cosas forzó una pérdida que permitió un triplazo de Roberts a falta de 56 segundos (85-84).

Después de dos tiros libres de Pozas, Roberts pudo dar la victoria a su equipo a falta de nueve segundos, pero el balón no entró y ahí murieron las opciones de ser cabeza de serie en la Copa.

 

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