El Unicaja, víctima de su fragilidad (78-76)

El Unicaja, víctima de su fragilidad (78-76)

Cae en Murcia ante un UCAM que dominó el rebote y que mostró más deseo que el cuadro malagueño

ENRIQUE MIRANDAMálaga

Hay muchos motivos por los que se puede perder un partido igualado. Por falta de acierto propia, por mala suerte, por una canasta ganadora del rival... En el baloncesto, llegar a los últimos segundos con el partido igualado es un cara o cruz en el que puede pasar cualquier cosa. Pero de todas ellas, la peor es perder porque el equipo contrario tenga más deseo que tú, más ganas de ganar el partido. Eso es lo que le pasó ayer al Unicaja en la pista del UCAM Murcia, en la que terminó perdiendo por 78-76 en un partido en el que durante bastantes minutos jugó mejor que su rival y de hecho fue por delante casi siempre. Incluso se volvió a ver un buen baloncesto por parte del cuadro malagueño en algunos tramos, lo que daba lugar a cierta esperanza.

Pero la realidad es que el conjunto malagueño no termina de quitarse esa sensación de fragilidad que le acompaña durante gran parte de la temporada. Los males mostrados ayer en Murcia no son nuevos: falta de regularidad en su juego, con muchos altibajos durante el partido, escasa dureza mental y por momentos física y un problema enorme en el rebote. 19 rechaches en ataque atrapó ayer el UCAM Murcia, que atrapa 11 de media en la competición (es cierto que es uno de los mejores equipos en este apartado). Aunque es evidente que se notan las bajas de Suárez y Díez en esta labor –el Unicaja jugó muchos minutos con tres 'pequeños'–, al Unicaja le faltó ayer deseo y concentración para evitar esta sangría en su tablero, algo imperdonable.

Desastroso final

Porque el UCAM Murcia, un buen equipo al que se le presuponía cotas más altas al principio de temporada, se está jugando la permanencia en la Liga Endesa y ayer, ante su público, se agarró con uñas y dientes al partido para acercarse un poco más al objetivo. Puso más coraje en el partido y por eso ganó. Las jugadas finales que resumieron el encuentro a la perfección. Primero con dos rebotes ofensivos seguidos del Murcia cuando el Unicaja ganaba por 75-76 tras canasta de Jaime Fernández y quedaba menos de medio minuto para el final. La jugada terminó con una falta señalada a Salin y Booker en la línea de tiros libres. Anotó el primero para empatar y falló el segundo. ¿Otra prórroga? No, porque en la acción de rebote Wiltjer cayó en el forcejeo con Radoncic, que atrapó el rebote y anotó en caída ante la mirada atónita de todos los jugadores del Unicaja. 78-76 para el UCAM Murcia y apenas un par de segundos finales que el conjunto malagueño no pudo aprovechar. Pudo haber algunas faltas rigurosas al final e incluso la acción de Radoncic final con Wilter en el rebote es discutible, pero no son argumentos que justifiquen perder un partido que estaba prácticamente controlado.

Adiós a la racha positiva del cuadro malagueño, que encadenaba tres triunfos y adiós también, ya de manera matemática, a cualquier posibilidad de ser cabeza de serie en las eliminatorias por el título. Por delante quedan dos partidos de liga regular sin ninguna trascendencia (Tenerife y Andorra) antes de un presumible cruce ante el Valencia Basket en cuartos de final con el factor cancha. Ya se ha comentado con anterioridad en estas páginas que se antoja complicado ver una mejoría palpable del equipo cuando lleguen los 'play-off', el último recurso que queda ya para tratar de arreglar en parte una temporada para olvidar.

En el apartado individual del encuentro en Murcia destacó ver de nuevo a Jaime Fernández a gran nivel, algo vital para este equipo y a Wiltjer respondiendo con acierto al apoyo público que le dio Luis Casimiro el jueves.

La primera parte del conjunto malagueño dejó sensaciones encontradas. Enlazó algunos minutos buenos, en los que impuso su juego y dominó el partido. Supo mover el balón para conectar con sus hombres altos y en defensa logró minimizar el impacto de Booker. Sin embargo, también tuvo momentos de desconexión en el que encajó parciales en contra abultados y no controló el rebote, permitiendo al conjunto local atrapar siete rechaces en ataque. Por ese desequilibrio no pudo el conjunto de Luis Casimiro sacar ventaja en los dos primeros cuartos pese a que llegó a ir ganando por 12 (36-38 al descanso).

Después, aprovechó la racha de Wiltjer (8 puntos seguidos) para tener otra vez diez puntos de diferencia. Y de nuevo un parcial de 7-0 al final del cuarto la anuló (56-57). Como en el resto del partido, el cuadro malagueño lograba en el último cuarto cierta ventaja pero no era capaz de mantenerla. La conexión de Roberts con Shermadini permitió un 11-0 para los malagueños que se quedó en nada. Con Booker en plan estelar –terminó con 25 puntos y nadie le pudo frenar–, el intercambio de canastas llevaba el partido a un final de infarto que el Unicaja perdió de la peor manera.