La flauta no sonó esta vez

La flauta no sonó esta vez
GERMÁN POZO

El Unicaja acaba arrollado por un Alba Berlín que bordó el baloncesto y la serie se decidirá en un último y dramático partido el miércoles

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN
81 Unicaja

101 Alba Berlín

parciales
26-23, 17-28, 23-21, 15-29
Árbitros
ukl, Papapetrou y Nikoli. Bien. Eliminaron a Roberts
Cancha
Palacio de los Deportes, 9.650 espectadores, según datoso oficiales

Todo estaba preparado para una gran fiesta, pero faltó el invitado más importante: el Unicaja. El equipo malagueño desaprovechó una inmejorable oportunidad para alcanzar las semifinales de la Eurocup tras ser arrollado en el Palacio por un Alba Berlín absolutamente superior y que por momentos bordó el baloncesto (81-101). No gustó la imagen que dio el conjunto de Casimiro a los aficionados que castigaron con pitos la dejadez del final y mostraron hartazgo por la endeblez defensiva de sus jugadores. El Unicaja careció de la regularidad de un rival que fue un auténtico martillo pilón: siempre constante, intenso, acertado y lúcido. Así, pese a una buena acometida en el tercer cuarto, en cuanto aflojó la dureza, el equipo cajista se desplomó por completo y encajó una de las derrotas más abultadas en casa. Esta vez no hubo remontada como contra el Madrid, el Manresa o como el martes en Berlín. Mantenerse en el alambre tiene estas cosas. Vivir de la épica es complicado porque a veces suena la flauta, pero otra no, como ayer.

Desde el salto inicial quedó claro que el Unicaja no lo iba a tener nada fácil. El comienzo del partido fue una continuación del encuentro del martes en Berlín. El Alba mantenía su estilo alegre y directo de juego, sin agotar sus posesiones y realizando tiros rápidos. Anotaba casi en cada ataque. Esta vez, por suerte, encontró más oposición en un Unicaja, que, sin estar excelso, mostró algo más de concentración, y mejor ritmo en ataque. A pesar de esto, el conjunto malagueño tuvo muchos problemas para parar a Giedraitis, el mejor de los alemanes en el arranque (13-19). La entrada de Lessort y Carlos Suárez al partido dejó un nuevo escenario, mucho más favorable al Unicaja. El francés dominó por completo (8 puntos y 3 rebotes en cinco minutos), y el español fue el que se encargó de hacerle llegar el balón. Esta combinación dio un resultado de 13-4 al final de un primer cuarto que acabó 26-23.

Además

Algunos despistes defensivos y la velocidad del juego del Alba impidieron que la renta del Unicaja fuese mayor. Cuando Lessort se sentó, Shermadini no fue capaz de hacerse sitio para recibir balones y la opción de la canasta interior desapareció para el equipo malagueño. Se mantuvo en el partido gracias a tres triples de un inspirado Salin (35-31, min. 16). En cuanto desapareció el acierto, al Unicaja se le complicaron las cosas. Luke Sikma se aprovechó de la presencia de Wiltjer en la pista y el regreso de Giedraitis le dio un vuelco al partido. El Alba enlazó cuatro triples seguidos, dos del lituano y dos del estadounidense, y pasó a dominar el juego por completo con un parcial de 16-4. En el Unicaja saltaron las alarmas porque su ataque su desplomó y llegó al descanso perdiendo 43-51.

Sin factor sorpresa

Otra vez tocaba remontar y el problema fue que el Alba estaba prevenido. Los alemanes salieron con las pilas puestas e igualando el nivel físico del Unicaja, que se vio perdiendo por 13 puntos con Sikma haciéndose amo y señor del partido por su acierto y capacidad de rebote (45-58). Fueron momentos complicados para el Unicaja que estaba atascado en ataque. Milosavljevic ejerció como revulsivo en todos los sentidos. La intensidad del serbio que robó un balón y forzó una falta de ataque para luego encestar al contragolpe puso en pie al Carpena. El equipo malagueño se puso a dos puntos (56-58), y, aunque no acertó a completar la remontada, sí que cambió la peligrosa deriva que había cogido el partido. La cuarta personal de Sikma fue otra buena noticia. La tensión se multiplicó, pero el Alba sobrevivía aprovechándose de las malas decisiones que tomó el Unicaja en los últimos minutos. Un par de errores de Boatright permitieron al cuadro alemán llegar con seis puntos de ventaja al cuarto decisivo (66-72).

El Unicaja estaba en la misma situación que en casi toda la eliminatoria, es decir por debajo de su rival, que aguantaba todas las embestidas jugando un buen baloncesto. Sin Sikma ni Giedraitis, pero ahora con Siva el equipo de Aíto dio un estirón que pareció definitivo a seis minutos de final con tres triples seguidos (71-87). En el momento que se decidía el partido, el Unicaja dio un claro paso atrás en defensa y su rival, un prodigio de constancia, no se lo perdonó. Waczynski y Wiltjer no parecían las mejores opciones para frenar la regularidad alemana. Giedraitis, que va para estrella de esto, sentenció el choque con su excelente lanzamiento. La grada se fue despoblando, pero los que se quedaron pitaron a un equipo que acabó desnudado por su rival.