Un colapso inexplicable e imperdonable del Unicaja

Un colapso inexplicable e imperdonable del Unicaja
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El Unicaja tira por la borda la victoria ante el Zaragoza cuando ganaba por 12 a falta de ocho minutos incapaz de atacar una defensa en zona

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN
72 Zaragoza

70 Unicaja

PARCIALES
23-20, 18-27, 11-14, 20-9
Árbitros
Martín Bertrán, García Ortiz e Iyán González. Bien. Eliminaron a Shermadini.
Cancha
Príncipe Felipe, 7.914 espectadores según datos oficiales.

A estas alturas de la temporada errores como el que ayer cometió el Unicaja son imperdonables. No es la primera vez que le sucede en lo que va de Liga y seguramente tampoco será la última. Otras veces tuvo la suerte de cara, pero hasta esto hay que merecerlo. Ayer en Zaragoza perdió (72-70) más por su demérito que por mérito del rival. Ganaba por doce puntos a ocho minutos del final. Tenía el choque bajo control, pero el Zaragoza se situó en zona y eso fue el principio del fin. Sucedió como ante el Alba Berlín hace tres semanas. Nada parece haberse aprendido ni corregido desde entonces. Porfirio Fisac le copió la táctica a Aíto. El equipo malagueño colapsó por completo y acabó regalando la victoria en un último minuto horrendo en el que un inconsciente Roberts se jugó un triple de forma precipitada y acto seguido cometió falta sobre Seibutis en una acción de canasta y adicional que decidió el encuentro.

El parcial de 20-9 del último cuarto evidenció la falta de ideas de un Unicaja que mostró una enorme incapacidad ante la zona (esta vez no estaba Boatright para echarle la culpa), que se obcecó con los triples (42 lanzamientos) y que no supo de hacerle llegar un balón a sus pívots, que a fin de cuentas es la forma más fácil y cercana al aro para lograr una canasta. Este pésimo final echó por tierra un buen encuentro del equipo malagueño, que con el regreso de Alberto Díaz ganó en solidez y que dominó con claridad a su rival. Lo peor es que, además, dejó escapar la oportunidad de haberse distanciado del Valencia y el Joventut, su próximo rival.

Además

El comienzo del partido fue un manual de lo que no se debe de hacer en defensa. Los dos equipos rivalizaron en errores para permitir canastas fáciles en los dos aros. Lo cierto es que no fue una sorpresa, pues se enfrentaban dos de los equipos que peor defienden de la Liga. La apuesta del Unicaja fue clara pese a que las tres primeras canastas fueron de Lessort. El equipo malagueño buscó con insistencia el tiro de tres y lo hizo con acierto, con 4 triples de doce intentos. Esto le permitió paliar su déficit defensivo que su rival aprovechó con canastas demasiado cómodas. Okoye, el máximo anotador del Zaragoza en lo que va de temporada, ya se dejó ver en el primer cuarto y fue la clave de que su equipo dominase el primer acto (23-20).

Alberto Díaz jugó sus primeros minutos después de la lesión y, sin estar al cien por cien, ya dejó su impronta en el choque. Con el malagueño en la pista dentro de un quinteto muy defensivo (Salin, Díez, Suárez y Lessort), el Unicaja pasó a dominar el encuentro. Del 29-27 se pasó al 33-42 en los mejores minutos defensivos del Unicaja en varias semanas. La mejoría atrás fue clave, pero mucho más que mantuviese su enorme acierto en los triples con 8 canastas de 17 intentos. El conjunto de Casimiro llevaba todo el partido lanzando más de tres que de dos y la apuesta le estaba saliendo bien, aunque no deja de sorprender que en la primera mitad lanzase el doble desde la línea de 6,75 (23) que de dos (12), pese a su evidente superioridad interior. La ventaja pudo ser todavía más clara, pero el Zaragoza encontró respiro con el rebote defensivo. Tres canastas de Radovic tras sendos rechaces, apretaron el choque cara a la segunda parte (41-47).

La tendencia del partido cambió y llegó la lógica reacción del equipo local, que comenzó el segundo tiempo con más intensidad y cerrándose mucho sobre los pívots de un Unicaja al que ahora no le entraban los triples. Esto propició que el partido se igualase (52-53, min.25). No culminó la remontada el Zaragoza y el equipo malagueño volvió a estirarse con la irrupción en el partido de Wiltjer que anotó dos triples justo antes del tercer cuarto, aunque en la mejoría cajista tuvo mucho que ver Alberto Díaz con tres buenas acciones defensivas. Con 32 triples lanzados y 11 anotados, el Unicaja llegó al último acto ganando 52-61.

El canadiense anotó un triple más para dar la máxima renta al Unicaja en el partido, y ahí comenzó a cambiar el choque. Llegó un cambio táctico decisivo. El Zaragoza se situó en zona y al conjunto de Casimiro se le aparecieron los fantasmas del partido contra el Alba Berlín en la Eurocup. La renta empezó a menguar y al Unicaja le costaba un mundo anotar. Por si fuera poco Okoye veía el aro como una piscina y anotaba un triple detrás de otro, cuatro en los últimos cinco minutos. A pesar de todo, el cuadro cajista llegó al último minuto ganando de cuatro (66-70). No acompañó tampoco la suerte, Okoye anotó de un triple a tablero de forma afortunada y acto seguido Roberts se precipitó con un triple absurdo. El estadounidense echó por tierra un buen partido haciendo falta sobre Seibutis en una acción de canasta y adicional del lituano que acabó sentenciando.