Europa pinta mejor para el Unicaja

Milosavljevic trata de encestar ante Bazille y Howard./Salvador Salas
Milosavljevic trata de encestar ante Bazille y Howard. / Salvador Salas

Recobra sus opciones de acabar primero tras sacar adelante un complicado partido ante el Limoges

JUAN CALDERÓN

El Unicaja cumplió con su gran objetivo ante el Limoges: ganar. No era cuestión esta vez de si jugaba mejor o peor, algo que se puede analizar también, porque lo importante era sacar adelante el partido para relanzar sus opciones de acabar primero en este 'Top 16' de la Eurocup. Lo hizo con apuros (79-72) porque los tiempos de las exhibiciones ofensivas de hace unos meses han quedado atrás. El equipo que dirige Casimiro se encontró con un rival muy físico que le complicó la vida hasta el final, y a pesar de todo sobrevivió. Decidieron los triples de un gran Waczynski y la energía de un Lessort que se adapta perfectamente a este tipo de partidos tensos y de dureza.

79 Unicaja

(24+17+23+15): Roberts (10), Salin (6), Wazcynski (16), Wiltjer (9), Shermadini (13) -cinco inicial-, Díez (5), Jaime Fernández (7), Okouo (-), Milosavljevic (3) y Lessort (10)

72 Limoges

(18+13+24+17): Hardy (13), Taylor (6), Miles (12), Boutsiele (8), Bouteille (10) -cinco inicial-, Inglis (2), Rousselle (7), Samuels (8) y Howard (6).

árbitros
Radovic (CRO), Silva (POR) y Vojinovic (SER). Eliminado Samuels.
incidencias
Partido correspondiente a la tercera jornada del grupo G del Top 16 de la Eurocupa disputado en el Martín Carpena de Málaga ante unos 5.500 espectadores.

Es difícil calibrar cómo se encuentra el conjunto malagueño y también si llegado el momento de la verdad, cuando los encuentros sean decisivos, dará la talla. Las ausencia de Díaz y especialmente la de Suárez influyen notablemente en el nivel general, así que lo mejor es que va cumpliendo pequeños objetivos, como el de anoche para seguir peleando en la Eurocup. La siguiente prueba llegará en Santiago, donde se jugará el domingo ser cabeza de serie en la Copa.

Planteamiento clave

Tal y como se esperaba, el despliegue físico del Limoges se le atragantó en un primer momento al Unicaja. Los jugadores del cuadro francés se cerraban mucho en la zona y dejaban tirar a los locales, que sólo anotaron un lanzamiento de cinco intentos hasta el minuto cinco. Fue precisamente el tiro de tres lo que cambió el partido, porque el Unicaja pasó de fallarlo casi todo a hacer pleno. Cinco triples seguidos dispararon al conjunto de Casimiro, que de perder 5-10 pasó a ganar 19-13. Waczynski, que atravesaba por un serio bache de confianza en las últimas semanas, puso fin a su mala racha con un primer cuarto sublime en el que anotó 13 puntos, tres triples incluidos, y permitió que su equipo cerrase el primer acto ganando 24-18.

El polaco siguió aprovechando las ayudas de la defensa francesa para tirar liberado después de una buena circulación de balón de sus compañeros. Dieciséis puntos anotó en los mismos minutos hasta que se fue ovacionado, no antes sin anotar su cuarto triple en una serie perfecta. Este acierto exterior permitió al Unicaja contener (29-23, min. 14) a un rival que se mantenía gracias al rebote y a algunos errores de los de Casimiro. Fue llamativo que los primeros puntos interiores del equipo malagueño llegaron con dos canastas seguidas de Shermadini a cinco minutos del descanso. La apuesta del Limoges de frenar a los pívots locales surtió efecto, pero fue una sangría en el perímetro. La línea exterior seguía produciendo, ahora con Roberts y Salin, que también anotó de tres, y dio una renta de diez puntos al descanso (43-33).

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El panorama táctico cambió porque el Limoges desistió en su idea inicial. Puso más atención sobre los tiradores del Unicaja, que fallaron sus cuatro primeros lanzamientos. La pérdida de eficacia y algunos errores de más permitieron que el conjunto francés enjugase sin problemas la renta malagueña con un parcial de 2-10 (43-41). Casimiro recompuso a su equipo con un triple cambio, aunque fue Lessort el que sostuvo a los suyos derrochando energía. Pese a que el Limoges aumentó su producción ofensiva con más aciertos de tres, el juego del Unicaja alcanzó el equilibrio con puntos desde el perímetro y un Shermadini que ya dominaba en la zona visitante. Siete puntos seguidos del Georgiano y dos triples de Salin y Díez dieron tranquilidad (64-55).

Aunque siempre iba por delante, el Unicaja no terminaba de escaparse y el encuentro se volvió a apretar en el último cuarto. No tardó el Limoges en regresar con un aumento del nivel físico de su defensa que colapsó al Unicaja, que sólo anotó cinco puntos en seis minutos. El encuentro volvió a empezar después de que los árbitros señalasen una técnica a Milosavljevic (69-66). Al igual que ocurrió antes, fue Lessort el que rescató a su equipo con un derroche de energía, pese a que el Unicaja se empeñó en complicarse la vida con algunas pérdidas absurdas.

 

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