El Unicaja continúa aturdido

Los jugadores del Unicaja, con el debutante Lucas Muñoz a la cabeza, saludan al final./Germán Pozo
Los jugadores del Unicaja, con el debutante Lucas Muñoz a la cabeza, saludan al final. / Germán Pozo

Se sobrepone a una pésima primera parte con Suárez a gran nivel y Milosavljevic de base como revulsivo

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

Anda todavía el Unicaja aturdido por el impacto que supuso la eliminación de la Eurocup. Duran los efectos del golpe recibido y se aprecia en su juego. Sufrió para doblegar a un Obradoiro (74-63), que llegaba sin su máximo anotador, y que mandó en el partido durante muchos minutos. Pero también es cierto que al equipo malagueño se le han acumulado los problemas esta temporada. Ayer sólo tenía un base y esto le lastró durante buena parte del choque. Surgió entonces la figura de Milosavljevic para hacerse con el mando del equipo y liderar una reacción que se encargó de certificar Carlos Suárez. Son dos jugadores de un perfil parecido. Bregadores, de pocos artificios, pero de unas características fundamentales para un equipo, y más para uno como el Unicaja, muy frágil a día de hoy. Se demuestra en datos objetivos: ni un rebote ofensivo en la primera parte, 22 pérdidas al final y sólo diez puntos de sus dos hombres altos en un choque en el que lanzó más de dos que de tres.

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74 Unicaja

(12+16+19+27): Roberts (13), Salin (11), Milosavljevic (10) Wiltjer (2), Lessort (6) -cinco inicial- Díez (-), Shermadini (4), Waczynski (7), Suárez (19) y Muñoz (2).

63 Monbus Obradoiro

(14+20+14+15): Sàbat (3), Obst (2), Brodzlansky (13), Llovet (-), Singler (18) -cinco inicial- Simons (17), De Zeeuw (2), Spires (2), Navarro (2), Hilnason (1) y Pozas (3).

árbitros
Aliaga, Manuel y Olivares. Expulsaron al técnico del Obradoiro Moncho Fernández por doble técnica en el minuto 37.
incidencias
Partido de la vigésima cuarta jornada de la Liga Endesa disputado en el Palacio de los Deportes José María Martín Carpena ante 7.250 espectadores.

El Unicaja comenzó con muy buenas intenciones. Se aplicó en defensa, movió bien el balón y tuvo mucha eficacia. La falta de acierto de su rival le permitió colocarse con un contundente 10-0 en tres minutos y medio. Nada de lo visto hacía pensar en lo que vendría después. Dos tiros libres de Lessort fueron la última producción ofensiva del equipo malagueño que encajó un parcial de 0-14 de forma inesperada. El Obradoiro elevó el nivel de su defensa, especialmente sobre los hombres altos del Unicaja, totalmente desactivados, comenzó a aparecer Brodziansky, uno de los jugadores más interesantes que hay en la ACB, y se vio favorecido por una sucesión de errores del Unicaja. El conjunto de Casimiro no reaccionó y se escucharon los primeros murmullos en las gradas del Carpena. El primer cuarto se cerró con 12-14 y unos síntomas preocupantes en el equipo malagueño.

Más problemas

La tendencia del choque se acentuó de forma peligrosa. El Obradoiro subió su línea de presión y creó más problemas al Unicaja, que seguía atascado y se mostraba incapaz de hacerle llegar un balón a sus pívots, que teóricamente eran superiores a los del rival, así que la única alternativa era el lanzamiento de tres. Como no había acierto, el Obradoiro, que no contaba con Vasileiadis, su máximo anotador, amplió su renta (14-21, min. 13).

El Unicaja, que sólo tenía a Roberts en el puesto de base, comenzó a acusar la ausencia de un recambio para variar el ritmo de su juego. Shermadini se sentó después de nueve minutos en la pista en los que sólo lanzó una vez a canasta, un indicador preocupante. Las pérdidas no paraban de crecer y cada ataque era un sufrimiento. Un dato, el Unicaja fue incapaz de capturar un rebote ofensivo en toda la primera parte. Así, el Obradoiro, no tuvo problemas para mandar siempre en el partido, en parte gracias a su acierto desde la línea de tres. No acusó la ausencia de Vasileiadis porque Simons castigó a la defensa malagueña con tres triples y al descanso se llegó con un preocupante 28-34.

El debut en la Liga Endesa del canterano Lucas Muñoz fue una de las notas positivas

Se vio algo más de intensidad en el Unicaja en el arranque de la segunda parte, pero ofensivamente era nulo, así que la reacción era imposible. Un triple de Sabat en el minuto 26 (35-26) hizo saltar las alarmas. Casimiro pidió tiempo muerto y le dio descanso a Roberts por primera vez. Milosavljevic asumió la dirección del equipo y esto fue clave. El serbio no sólo dirigió bien, sino que elevó el nivel defensivo ante los bases visitantes. Con él al mando, el Unicaja enlazó un parcial de 12-2 que le permitió volver al choque y llegar al último cuarto con garantías (47-48).

No varió su apuesta Casimiro y mantuvo a Milosavljevic de base. La energía del serbio contagió a sus compañeros y al Obradoiro se le fueron agotando las ideas. Suárez comenzó a producir tanto en defensa como en ataque. Atrás secó a Brodziansky y, delante sacó petróleo en cada balón que le llegó. El capitán del Unicaja recibió ocho faltas personales, lanzó 12 tiros libres y sólo falló uno. Fue llamativo que cuando Roberts volvió, lo hizo para jugar de escolta y Milosavljevic ejercía de director de juego. La renta local no paró de crecer y un triple de Suárez a falta de dos minutos sonó a sentencia (68-55). Con el partido decidido, Casimiro se dio el gusto de hacer debutar en la Liga Endesa a Lucas Muñoz, base del júnior que ha estado entrenando toda la semana con el primer equipo. Al joven cordobés de 17 años le dio tiempo para anotar dos tiros libres en los 52 segundos más importantes de su incipiente carrera como jugador de baloncesto (74-63).