El Unicaja gana dos veces al Real Madrid

Jaime Fernández, protagonista estelar con su triple en el último instante de la prórroga, celebra el triunfo con la grada./Germán Pozo
Jaime Fernández, protagonista estelar con su triple en el último instante de la prórroga, celebra el triunfo con la grada. / Germán Pozo

Tumbó al conjunto blanco con un triple de Jaime Fernández en último segundo de la prórroga, y un descomunal esfuerzo de Milosavljevic

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

Los aficionados del Unicaja experimentaron ayer una sensación desconocida, nunca antes vivida, la de celebrar dos veces en un mismo partido una victoria contra el Real Madrid. Primero cuando su equipo ganaba 95-93 a falta de 1,2 segundos. Díez tenía tiros libres, falló el primero y metió el segundo dando tiempo al Madrid para anotar. El Carpena no se lo creía. Luego, en la prórroga, un formidable Jaime Fernández obró el milagro en el último segundo culminando una sensacional actuación personal y confirmando así que ha recuperado su mejor versión. Fue un esfuerzo épico del Unicaja (103-102) representado en la figura de Dragan Milosavljevic que lideró la remontada malagueña con una exhibición defensiva sobre Campazzo, el hombre clave del Madrid. Es el serbio un jugador que no deja indiferente. Gusta o no gusta. Tiene un déficit notable en ataque, cuando llegó a Málaga siendo un jugador con puntos en las manos. Aquí se ha convertido en un especialista defensivo y ayer dio una lección magistral.

103 Unicaja

(19+22+28+26+8): Roberts (14), Jaime Fernández (27), Waczynski (-) Wiltjer (7), Shermadini (18)- cinco inicial-, Salin (8), Milosavljevic (9), Díez (10), Boatright (3) y Lessort (7).

102 Real Madrid

(27+30+19+19+7): Campazzo (17), Carrol (5), Taylor (7), Reyes (4), Tavares (5)- cinco inicial- Causeur (7), Randolph (11), Ayón (7), Prepelic (5), Thompkins (9) y Rudy Fernández (25).

árbitros
Jiménez, Manuel y Baena. Señalizaron técnicas a Luis Casimiro y Pablo Laso. Eliminado Milosavljevic.
incidencias
Partido correspondiente a la decimonovena jornada de la Liga Endesa disputado en el Palacio de los Deportes José María Martín Carpena de Málaga ante 10.200 espectadores.

Al margen del desenlace, lo mejor del encuentro fue la capacidad del Unicaja para sobreponerse a la superioridad de un rival que llegó a ganar por 21 puntos. Pocos daban un duro por el equipo malagueño que cimentó su recuperación con esa defensa de Milosavljevic y el talento de Fernández. Necesitaba el Unicaja un triunfo de este tipo después de algunas semanas dudas y partidos perdidos en los instantes finales, que siempre merman la moral del grupo. A las puertas de la Copa del Rey, la victoria del Madrid es una inyección de confianza y energía.

El partido comenzó con un ritmo frenético entre los equipos despreocupados de la defensa. No hizo falta que Tavares, el más temido, se dejase notar en el partido, porque fue Campazzo el que controló el juego por completo. Seis puntos y seis asistencias firmó el argentino en el primer cuarto. Reaccionó el Unicaja por medio de Jaime Fernández, de nuevo a gran nivel, y por unos instantes el cuadro malagueño tuteó a su rival (16-19, min. 7), pero fue un espejismo. Cada error local era castigado sin piedad por el Madrid, que se encontró con varias canastas fáciles fruto de las pérdidas del Unicaja (19-27).

Al conjunto de Casimiro se le terminó de poner el partido cuesta arriba con los fallos en los triples. Falló los cinco que intentó en el arranque del segundo cuarto; es decir, más concesiones a un rival repleto de talento que en sólo tres minutos se escapó ya demasiado (21-38). Randolph sentó primero a Wiltjer y luego a Díez. No tiene el Unicaja a un jugador capaz de frenar al estadounidense con esa mezcla de talento, físico y rapidez, y fue el factor diferencial en esta primera brecha. Casimiro tuvo que recuperar a Fernández, para evitar que el partido se rompiese a las primeras de cambio. El buen ambiente del pabellón, volcado contra los árbitros, deba más tensión al juego de lo que realmente sucedía. El contundente 41-57 al descanso no dejaba lugar a las dudas del dominio local con un Campazzo imparable en la primera mitad (8 puntos y 9 asistencias).

Lección del serbio

La reacción del Unicaja vino por donde menos se esperaba. Dragan Milosavljevic dio una lección magistral de cómo defender. El serbio asfixió a Campazzo persiguiéndolo por toda la pista. Al serbio le cuesta meterla en una piscina, pero es un superdotado a nivel de físico y actitud. Su ímpetu contagió al resto de sus compañeros. Por primera vez en todo el partido, el Unicaja defendía de verdad y esto le permitió volver a un encuentro que tenía perdido desde hacía mucho. Aunque el Madrid castigo con Thompkins a Wiltjer, la tendencia del partido había cambiado. Fernández fue la referencia ofensiva. El madrileño estuvo imparable y el Unicaja enlazó un parcial de 18-8 que puso al Madrid contra las cuerdas (63-65, min. 27). Campazzo tuvo que sentarse, aunque el problema es que también lo hicieron Milosavljevic y Fernández. La entrada de Rudy volvió a dar aire al Madrid antes del último cuarto (69-76).

El Unicaja aprovechó la ausencia de Campazzo, factor diferencial, para enjugar la renta visitante con un parcial de 12-5 que puso en pie al Carpena. Por suerte, el equipo malagueño fue sumando jugadores a la causa, como Shermadini y Díez. Sin embargo, era el día de Milosavljevic, que no paraba de crecer. El serbio completó una soberbia remontada con un monumental a 'alley-oop' a pase de Jaime Fernández (89-88). Acto seguido no se lo pensó dos veces para anotar un triple en un contragolpe. El Carpena se venía abajo y soñaba con la victoria. A falta de 1,2 segundos, ganaba 94-93 con Díez en la línea de personal. Lo lógico sería haber tirado a fallar para agotar el tiempo, pero el madrileño anotó uno, el segundo. Laso pidió tiempo muerto y Ayón forzó la prorroga. Increíble, pero cierto.

Los jugadores malagueños comenzaron la prórroga pensando en la tremenda oportunidad que acababan de perder, porque la realidad es que lo sucedido fue increíble. Todavía noqueado, el Unicaja no acertó a aprovechar las concesiones del Madrid, que sólo anotaba desde la línea de personal. Con 29 segundos por jugar, Shermadini devolvió las esperanzas a su equipo y todo volvía a empezar 100-102. Campazzo falló el triple y el Unicaja tenía 3,8 segundos para lanzar de tres o de dos. Casimiro diseñó la jugada en un tiempo muerto y el resultado fue un triple enorme de Jaime Fernández. Colosal.