El Unicaja se transforma para ganar

Milosavljevic machaca la canasta del Rytas durante el partido de anoche en el Palacio./Francis Silva
Milosavljevic machaca la canasta del Rytas durante el partido de anoche en el Palacio. / Francis Silva

Tras una mala primera parte, ofreció una exhibición defensiva

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

El debate de si este Unicaja es capaz de defender o no es estéril visto lo visto anoche. Es evidente que sí puede hacerlo, otra cosa es que sea la identidad que preside su estilo. Es un equipo ofensivo, pero esto es algo que no siempre se puede llevar a la práctica porque depende del acierto individual, de las sensaciones de los jugadores y de un rival que también juega. Cuando algo no cuadra, se pueden perder partidos. Anoche, sin embargo, superó al Rytas Vilnius desde la defensa (95-76). Se transformó tras una mala primera parte para dar una exhibición defensiva permitiendo a su rival anotar sólo 28 puntos en los dos últimos cuartos, algo que habría firmado hasta el entrenador más 'amarrategui', y de esos en Málaga se han conocido unos cuantos. Y hecho el esfuerzo atrás, siguió a lo suyo para casi alcanzar los cien puntos volviendo a divertir a sus aficionados para dejar perfilado el pase a la siguiente fase de la Eurocup.

95 Unicaja

(21+22+28+24): Jaime Fernández (8), Milosavljevic (8), Waczynski (8), Wiltjer (12), Shermadini (23)- cinco inicial- Suárez (5), Sánchez (-), Lessort (18), Salin (6), Roberts (7) y Díez (-).

76 Rytas Vilnius

(21+27+7+21): Girdziunas (10), Sutton (8), Seeley (15), Sirvydis (5), Kairys (5)- cinco inicial-, Echodas (6), Bendzius (11), Giga (-), Blazevic (6), Pilauskas (5) y Butkevicius (5).

Árbitros
Belosevic (SER), Kowalski (POL) y Ambrosov (UKR). Sin eliminados. Eliminado Kairys.
incidencias
Sexto partido del grupo D de la Eurocopa disputado en el Palacio de los Deportes José María Martín Carpena ante 5.040 espectadores.

La apuesta inicial de los dos equipos fue totalmente opuesta. El Unicaja buscaba una y otra vez a Shermadini que al principio anotó con facilidad, pero que luego empezó a tener problemas. En el bando contrario, el juego se movía totalmente por el perímetro buscando al hombre con el mejor lanzamiento de tres, al más liberado. Así, por puras matemáticas, las canastas de tres rivales empezaron a sumar más que las de dos del Unicaja. El problema fue que el nivel de acierto visitante fue enorme hasta los seis minutos. Cinco triples anotó el Rytas que se colocó 9-16. El Unicaja recompuso su defensa para frenar el bombardeo. La irrupción de Lessort, un pívot más móvil en el juego, dio más fluidez al ataque malagueño que buscó y encontró con acierto al francés para equilibrar el marcador al final del primer cuarto (21-21).

Al Unicaja se le empezaron a complicar las cosas en el segundo cuarto porque su actitud defensiva dejaba mucho que desear. En sólo tres minutos encajó 14 puntos y Casimiro tuvo que parar el partido para evitar que el conjunto lituano se escapase (26-35). Fue llamativo, porque, exceptuando al lesionado Díaz, el equipo malagueño tenía en la pista a sus mejores especialistas en defensa.

El Unicaja salió del atasco por la vía más fácil, metiéndole balones a Shermadini. La primera buena defensa del equipo de Casimiro llegó a cuatro minutos del descanso y eso animó a la grada, que demandaba un esfuerzo más. Dos triples seguidos de Wiltjer apretaron el partido, pero como la defensa no alcanzaba todavía el nivel necesario, el Unicaja no pudo completar la remontada (43-48).

Comentó el técnico del Rytas, Dinius Adomaitis, que los primeros minutos de la segunda parte serían claves y no se equivocó. El Unicaja salió serio, con otra mentalidad; más duro. Desde la defensa enlazó un parcial 11-0 para situarse 56-50. La transformación fue evidente y el Rytas tardó cinco minutos en anotar su primera canasta en la segunda parte. El equipo malagueño pareció haber encontrado el camino con Milosavljevic como referente defensivo, aportando también en ataque y con sus pívots dominando por completo. A los 26 minutos la renta era de diez puntos (60-50) y fue en aumento hasta el 71-55 con el que se cerró el cuarto. Fue curioso ver a Suárez defendiendo al base rival haciendo las veces del ausente Alberto Díaz. El capitán dio una exhibición en toda regla.

La superioridad del Unicaja fue en aumento ante un rival noqueado. Un contragolpe de Milosavljevic culminado con un mate elevó la ventaja por encima de los veinte puntos y sonó a sentencia con siete minutos por delante (79-57). La ventaja dio margen para que Casimiro volviese a dar minutos al joven Pablo Sánchez, el tercer debutante más joven en la historia de la Eurocup, pero no hizo lo mismo con Okouo.

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