La magia se pierde en Navidad

Roberts recibe una falta en una acción de Huertas y Poirier. /Salvador Salas
Roberts recibe una falta en una acción de Huertas y Poirier. / Salvador Salas

El equipo malagueño, irreconocible, fue incapaz de superar el orden defensivo de un rival muy mermado

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

Se acabó. La racha de once victorias seguidas que acumulaba el Unicaja en el Palacio de los Deportes murió justo en Navidad. Cayó el conjunto malagueño en su peor partido de la temporada ante un rival mermado por las bajas, pero que dio una exhibición defensiva como no se había encontrado el Unicaja en lo que va de año. Fue un repaso en toda regla, casi desde el salto inicial. Una lección de la que deben tomar nota Casimiro y sus jugadores a las puertas de la segunda fase de la Eurocup y de un tramo de la temporada en el que todo se complicará. El Unicaja de los múltiples recursos, del juego alegre, que siempre compitió y que superó múltiples obstáculos, fue empequeñecido por un Baskonia sin Shengelia ni Granger.

64 Unicaja

(12+19+15+18): Okouo (2) Milosavljevic (0), Roberts (18), Lessort (6), Wiltjer (5) -cinco inicial- Fernández (8), Stilma (0), Díaz (0), Salin (4), Díez (8), Shermadini (8) y Waczynski (5).

81 Kirolbet Baskonia

(20+25+24+12): Voigtmann (11), Huertas (9), Janning (13), Poirier (8), Shieds (7)- cinco inicial- Penava (0), Vildoza (14), González (0), Diop (11), Granger (0) y Hilliard (8).

árbitro
Pérez Pizarro, Vicente Bultó y Jacobo Rial.
incidencias
Partido correspondiente a la jornada 13 de Liga Endesa disputado en el pabellón José María Martín Carpena (Málaga) ante 8.900 espectadores. La recaudación de las entradas de este partido ha sido destinada al Banco de Alimentos Bancosol.

El equipo malagueño comprobó ayer ese salto de nivel físico y de capacidad para competir que hay con los conjuntos de la Euroliga. Hasta ahora lo había sorteado bien, pero ha recibido un aviso en el que influyeron algunos factores. Jaime Fernández esta cada vez más vigilado, la ausencia de Suárez es capital, Díaz está lejos de su mejor forma y meter noventa puntos para ganar no es fácil en cada partido, especialmente ante estos rivales, que son contra los que hay que jugarse las cosas.

El partido comenzó y el Unicaja estaba todavía calentado. El arranque del choque por parte del equipo malagueño fue muy malo. Sin que el Baskonia le crease demasiados problemas con su defensa, los jugadores de Luis Casimiro carecían de lucidez en ataque. Una lenta circulación de balón y malos porcentajes lo llevaron a encajar un 0-12 de salida. Wiltjer era un agujero en los dos lados del campo. Pese a que anotó cinco puntos, falló cuatro lanzamientos, pero lo peor vino en defensa, porque Voigtmann le endosó 9 puntos. No sirvió de nada el tiempo muerto de Casimiro para reactivar a los suyos, que cerraron un mal primer cuarto perdiendo 12-20.

Tímida reacción

La cosa fue a peor. El orden del Baskonia comenzó a descolocar a un Unicaja irreconocible, que en los tres primeros minutos del segundo cuarto encajó un parcial de 2-13 que hizo saltar las alarmas porque la ventaja visitante se disparaba (14-33). Algunos errores fueron infantiles, como dos pérdidas de Jaime Fernández subiendo el balón. En la segunda de ellas lo robó Vildoza, y cuando el argentino se disponía a elevar la renta a los 21 puntos, apareció Lessort para ponerle un tapón tremendo. Mientras el público celebraba la acción, Casimiro casi se comía a Fernández desde la banda. El impresionante salto de Lessort despertó a su equipo. Llegaron los triples de Waczynski y Díez, el mejor del Unicaja de largo, y se vio un mejor tono en ataque, pero el Baskonia penalizaba como un martillo pilón cada concesión defensiva, especialmente desde la línea de tres. Así que el equipo malagueño se fue al vestuario perdiendo 31-45 después de una mala primera parte. Algunos detalles estadísticos como las pobres seis asistencias, las seis pérdidas o los siete rebotes menos que su rival evidenciaban los problemas del Unicaja en los dos cuartos iniciales.

El Unicaja comprobó ese salto de nivel físico y de capacidad para competir con los equipos de Euroliga

En lo que va de temporada, el tercer cuarto determinantes en los triunfos del equipo malagueño, bien para remontar un partido o para sentenciarlo. Sin embargo, esta vez, pinchó en hueso. El paso por los vestuarios no sirvió para cambiar la tendencia del partido. Se estrelló el Unicaja ante la solidez defensiva de un Baskonia infranqueable. Las posesiones se alargaban sin encontrar el camino del aro, y como tampoco era capaz de defender el equipo cajista se encontró perdiendo 33-55 en el minuto 24. No encontró recursos en el banquillo Casimiro, que optó por un quinteto ultradefensivo que tampoco pudo frenar al conjunto vasco, ya siempre por encima de los 20 puntos y dando una sensación de superioridad aplastante. Vildoza, con unos minutos brillantes, sentenció el choque a pesar de que quedaba un cuarto por delante (46-69).

Se escucharon pitos en la grada y no era para menos. El carrusel de pérdidas del Unicaja fue desesperante en el último cuarto en el que terminó de enterrar sus opciones si es que en algún momento las tuvo. El Baskonia mantuvo su seriedad hasta el final y ni tan siquiera permitió el clásico maquillaje del marcador con todo decidido. También es conveniente apuntar que pocas veces esta temporada encontrará el equipo que dirige Velimir Perasovic tantas facilidades como las que le dio el Unicaja.

Después de once jornadas, el cuadro malagueño perdió su primer partido como local esta temporada. La racha es sensacional, el problema es cómo lo perdió.