Peligro de derrumbe en el Unicaja

Fernández, muy desdibujado ayer, trata de evitar el tapón de Iverson./Germán Pozo
Fernández, muy desdibujado ayer, trata de evitar el tapón de Iverson. / Germán Pozo

El equipo malagueño cayó ante el Tenerife, de nuevo lastrado por el rebote y la falta de acierto, y se escucharon los primeros pitos en el Palacio

ENRIQUE MIRANDAMálaga

Se encienden las alarmas en el Unicaja, de manera justificada. El conjunto malagueño cayó ayer de manera clara en su casa ante el Iberostar Tenerife (61-78) y los síntomas de debilidad que se habían mostrado en partidos anteriores se acentúan cada vez más. Existe un riesgo real de derrumbe sobre un equipo que hizo un gran baloncesto en la primera parte de la temporada, pero que se ha hundido en las últimas semanas, coincidiendo además con un momento importante de la temporada. Todo dependerá de cuándo dure este bache, porque la Copa del Rey está a la vuelta de la esquina –aún no es matemática la clasificación, aunque por suerte que el Valencia también perdió ayer– y el Top-16 de la Eurocup ya está a pleno rendimiento.

61 Unicaja

(12+10+21+18): Roberts (8), Milosavljevic (6), Salin (6) Wiltjer (9), Lessort (12)- cinco inicial- Fernández (4), Díez (-), Waczynski (8) y Shermadini (8).

78 Iberostar Tenerife

(9+21+25+23): San Miguel (8), Staiger (4), Beirán (15), Abromaitis (6), Niang (4)- cinco inicial- Iverson (16), Richotti (-), Bassas (6), Brussino (-), Saiz (-), Gillet (3) y White (16).

árbitros
Martín Bertrán, Martínez Fernández y Caballero. Sin eliminados.
incidencias
Partido correspondiente a la decimoquinta jornada de la Liga Endesa disputado en el Palacio de los Deportes José María Martín Carpena ante 5.458 espectadores.

Hay jugadores que han bajado su rendimiento considerablemente, como Jaime Fernández, Wiltjer o Shermadini por citar sólo a algunos. En lo colectivo, el descontrol del rebote y la debilidad defensiva cuando no hay acierto en ataque, –ayer 6 de 24 en triples– son preocupantes. Ayer el capitán Suárez reclamaba que hay que mantener la fe en el equipo. Es cierto que el Unicaja se ganó la credibilidad de toda la Liga con su gran arranque de temporada, pero también que el equipo no es el mismo. Sin el propio Suárez ni Díaz, sus dos mejores defensores, y con una rotación de nueve hombres, el Unicaja es una sombra de lo que fue al principio. Sin chispa, velocidad ni confianza. No pueden pretender los dirigentes del club malagueño que el equipo rinda igual con dos lesionados tan importantes. Si ya se veía una plantilla corta con un Okouo que no cuenta, no fichar a nadie cuando llegan las lesiones es un riesgo elevado. Se está buscando un base, que no podrá jugar hasta la segunda vuelta de la Eurocup y ojalá no sea ya tarde. La derrota de ayer duele, se escucharon los primeros pitos en el Palacio y el poco público local empezó a desfilar cuando quedaban aún cuatro minutos de juego.

Sin rebote ni triples

El partido empezó tremendamente frío, acorde al ambiente en las gradas (5.458 espectadores, algo lógico en una mañana de Reyes) y con ambos equipos muy desacertados. El Unicaja se ponía en manos de su juego interior, con Lessort y Wiltjer anotando, mientras que el Tenerife no acertaba en el aro local. La única vía de anotación del conjunto visitante era el rebote ofensivo, con seis rechaces atrapados en el aro contrario en el primer cuarto. El primer parcial fue un auténtico esperpento ofensivo. El resultado era un pobre 12-9. Sorprendía ver cómo el Unicaja no lograba abrir más distancia ante la falta de acierto visitante.

El primer triple del Unicaja, de la mano de Waczynski, invitó a pensar que el conjunto malagueño se podía despegar. Pero el desacierto ofensivo del equipo de Vidorreta no iba a durar para siempre. De hecho, en cuanto anotó un par de jugadas seguidas, se puso por delante. Sin triples (1 de 12) ni rebote, las opciones en ataque locales eran mínimas y sólo lograron anotar 10 puntos en todo el segundo parcial (22-30).

El Unicaja se encontraba perdido y quedaba por ver si podía enderezar el rumbo en la segunda mitad. Logró acercarse a cuatro tras triple de Milosavljevic, pero fue un espejismo. Dos triples seguidos de Beirán impulsaron de nuevo a los visitantes, que manejaban una diferencia superior a los diez puntos. Trató de reducir el cuadro malagueño desde el tiro libre, por medio de Shermadini, pero un triple final de White dejó helado al Palacio al final del tercer cuarto (43-55).

Ocurrió lo que quizás no se había visto hasta ahora y es que el Unicaja se fue del partido. Tardó tres minutos en anotar la primera canasta del último cuarto. Así era imposible remontar ni reducir el 'basket average'. El último periodo fue un quiero y no puedo para terminar con 61-78. Urge una reacción.