Un duro golpe en la línea de flotación

El Unicaja acusa las bajas de sus dos mejores defensores y pierde la chispa en ataque que le permitió brillar en el comienzo de temporada

Jaime Férnandez, el pasado martes. /Salvador Salas
Jaime Férnandez, el pasado martes. / Salvador Salas
José Miguel Aguilar
JOSÉ MIGUEL AGUILAR

De la diversión a la angustia y de la alegría a la frustración. Sin apenas tiempo de digerir una reflexión atinada sobre la brusca caída en la ilusión colectiva por los resultados y el juego desplegado en el último mes, el Unicaja hace frente a un exigente calendario con las armas que tiene a su disposición. Son muchas las cábalas para argumentar la situación actual de un equipo que ha pasado, en un abrir y cerrar de ojos, de jugar alegre a ver el aro como un ojal. Y lo cierto es que el conjunto que entrena Luis Casimiro ha sufrido un duro golpe en la línea de flotación que casi ha hundido la moral de una afición que se las prometía muy felices con un comienzo de temporada tan brillante como histórico. Las bajas de sus dos mejores jugadores ha influido en el ataque del equipo, aunque parezca una contradicción. La confección de la plantilla y la forma de entender el juego su entrenador hacen de esta aparente confusión la razón de ser del equipo.

Una de las razones capitales es la pérdida de identidad en el rebote, fundamental para ese juego veloz y dinámico que encandiló a todos en un arranque de campaña ciertamente espectacular. Ahí la baja de Carlos Suárez se ha notado en demasía, igual que la de Alberto Díaz tanto a la hora de defender al mejor jugador del rival como al cambio de roles motivado por la posición de Jaime Fernández, más cómodo en la posición de '2' que de suplente de Roberts. A eso se une un bajón en la producción del madrileño, cuando estaba siendo su referente en la cancha. Demasiados contratiempos en este momento crucial de la Liga.

La dura derrota en casa frente al Baskonia, la primera ante su afición, fue una premonición de lo que se vería después en Valencia en la Eurocup y frente al Tenerife en el Palacio de los Deportes Martín Carpena. La primera hace que el cuadro malagueño vaya a remolque de sus contrincantes en un grupo tan corto que el mínimo fallo te penaliza, y la segunda impidió resolver con antelación la clasificación para la Copa del Rey y, lo más importante, mantener con holgura su privilegiada posición. Tras caer de forma abultada frente al conjunto canario tendrá que amarrar ser cabeza de serie en los dos partidos que quedan para el corte (Estudiantes y Obradoiro), ya que el equipo que entrena Txus Vidorreta tiene mejor 'basket average' que el Unicaja, aunque sigue estando a una victoria de diferencia.

La falta de energía por la escasez de jugadores con los que cuenta Casimiro puede ser paliada con el reciente fichaje, Ryan Boatright, ya que se trata de un base anotador que volverá a fijar los roles de antaño y a completar un ataque con pocos recursos en la actualidad. La recuperación física y anímica de Jaime Fernández y de Shermadini se antoja fundamental para volver a la senda del éxito.

Triunfos locales. La mejor racha en diez años

Mantener la fortaleza como local parece clave para que el Unicaja cumpla sus objetivos a corto plazo tanto en Europa como en la competición nacional. El martes frente al Estrella Roja sumó en torneos continentales su octava victoria seguida en casa, algo que no conseguía desde hace diez años, cuando enlazó 23 victorias consecutivas durante más de dos años, hasta que en enero de 2009 se quebró la racha. En la Eurocup aún debe recibir al Limoges y al Valencia, dos partidos fundamentales para aspirar a la clasificación.

Partidos europeos. Dani Díez cogerá a Alberto Díaz

Cuatro jugadores de esta plantilla figuran entre los doce con más partidos europeos en la historia del Unicaja y, curiosamente, dos de ellos están lesionados, como son Carlos Suárez y Alberto Díaz. Los otros dos son Waczynski y Dani Díez. Este último cogerá pronto al base malagueño por la lesión de este, ya que está a solo dos encuentros de distancia, y desgraciadamente el canterano tiene tres meses por delante para recuperarse de una lesión que le está amargando esta temporada. Mientras, el polaco superará en breve a Nedovic y Risacher para auparse al décimo puesto.

 

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