ENORME ACTITUD

MARTÍN URBANO

La presencia en el Palacio de los Deportes del Barcelona, líder de la Liga Endesa y único equipo que presentó mejor arranque del Campeonato que el Unicaja tras las diez primeras jornadas, era una seria amenaza para el cuadro malagueño. Otra manera de verlo era considerar el choque como una manera de dejar atrás las derrotas de Badalona y Moscú, confirmar las aspiraciones de presentarse en el sorteo de la Copa como cabeza de serie y evitar así a los adversarios más temibles en la primera eliminatoria. El apoyo incondicional del público y la pobre imagen ofrecida por el cuadro azulgrana en Madrid representaban en mejor augurio para el cuadro malagueño, aunque las victorias del Canarias, Valencia y Manresa eran un peligro nuevo para el cuadro malagueño.

Quizás tantos condicionantes previos resultaron esenciales para que, de una vez por todas, la defensa del Unicaja diera el paso adelante que necesitaba. Tomic no era factor frente a Shermadini y lo más importante era que el equipo azulgrana no lograba imponer su ritmo ni con dos bases. En el segundo cuarto, Luis Casimiro insistió con los mejores defensores, se sucedían las ayudas y rotaciones y el líder de la Liga seguía pareciendo un equipo cualquiera. Además, el Unicaja tomó el mando en el ritmo del partido, empezaba a encontrar a sus tiradores y jugaba con más paciencia. Con el descanso a menos de dos minutos, el Unicaja ganaba por once puntos, el Barcelona solo estaba en veintiséis y la aportación de los suplentes locales triplicaba la de los visitantes.

Aunque en el arranque del tercer cuarto, la ventaja local se quedó en solo tres puntos, consolidada su defensa, abundante en ayudas interiores, empezó a encontrarse en ataque con aportaciones muy diversas. Enfrente, Heurtel y poco más. Era el éxito de un equipo frente a las individualidades de su rival. Cuando empezó el último cuarto, el Unicaja había hecho el roto, jugaba con suplentes, que fueron los héroes del partido, y ampliaba su ventaja. El Barcelona ya no pudo frente a un equipo que contó con un gran banquillo, dominó el rebote y defendió mejor que nunca.