Entorno Vuca. Nunca se sabe

El baloncesto es volátil, todo puede cambiar en cuestión de segundos

Pierre Oriola ofrece el trofeo a la afición tras la final de la Copa del Rey /Efe
Pierre Oriola ofrece el trofeo a la afición tras la final de la Copa del Rey / Efe
BERNI RODRÍGUEZ

El año pasado me invitaron a unas charlas en el Club Antares, centro empresarial, financiero y de negocios de Sevilla donde, entre otras cosas, se habló del entorno VUCA.

VUCA es el acrónimo que describe, por sus siglas en inglés, entornos caracterizados por la volatilidad (Volatility), la incertidumbre (Uncertainty), la complejidad (Complexity) y la ambigüedad (Ambiguity). Es un término que se usa especialmente en el mundo empresarial y que viene a decir, muy resumidamente y con mis palabras, que no tienes ni idea de lo que va a pasar en los próximos quince minutos. La clave es tener una estrategia y la habilidad necesaria para reaccionar ante cualquier imprevisto. Aquel día hablamos de ese entorno VUCA en el mundo del baloncesto.

Se me vino todo esto que les cuento a la cabeza al ver el desenlace de la Copa de Rey este fin de semana, en la que el Barcelona se ha proclamado campeón (creo que muy merecidamente) y de ver la alegría de sus jugadores. Hundidos y en mala dinámica estaban hace apenas una semana, donde algunos jugadores y el entrenador estaban en entredicho y había críticas de todo tipo hacia el club. Vamos, lo que viene siendo un desastre, una situación realmente incómoda para todos los que la viven. Quién les iba a decir que en solo unos pocos días todo iba a cambiar y que iban a ganar un título.

Y es que en el mundo del deporte nunca se sabe. Hay momentos en el que estás arriba en la rueda y cuando te quieres dar cuenta te encuentras abajo y viceversa. Es por ello que en ambas situaciones recomiendo ser comedido en lo que se dice y se hace. No conviene creerte invencible o presumir de tu posición en un determinado momento porque corres el riesgo de verte en el lado opuesto en cuestión de segundos. Por otro lado, tampoco hundirse es la solución a nada y solo se puede trabajar y esperar. Véase al Barcelona cambiando su suerte en apenas unos días.

Multitud de ejemplos hay de un lado y de otro. Cuando más cuesta arriba estaba la temporada del Unicaja el año pasado, cuando todo parecía más negro y más negativas estaban las sensaciones, lograron remontar dos eliminatorias con desventaja de campo para plantarse en una final y ganarla, llevando trece puntos de desventaja en el último cuarto. Asimismo, Valencia, tras perder esa final ante el conjunto malagueño y con la moral por los suelos (con toda la razón del mundo) acabaron ganando la Liga Endesa por primera vez en su historia.

Este deporte es volátil, donde todo puede cambiar en cuestión de segundos. Es incierto, con factores desconocidos que influirán en las distintas situaciones. Es complejo, ya que hay multitud de variables que inciden en el juego. Y por último es ambiguo, porque nunca sabes si la decisión que tomas en la pista tendrá el resultado esperado.

Pero esto que les cuento no es malo, todo lo contrario, afortunadamente hace de este deporte algo apasionante. Nunca se sabe qué va a pasar y así es mucho mejor.

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