La eterna búsqueda del base en el Unicaja

La eterna búsqueda del base en el Unicaja
Ñito Salas

El equipo malagueño ha realizado múltiples cambios en la posición en los últimos años y no ha conseguido consolidar a ninguna pareja de directores de juego. Las dudas sobre Roberts hacen que el club vuelva a estar en el mercado

Enrique Miranda
ENRIQUE MIRANDAMálaga

Empieza un verano más de fichajes y el Unicaja tiene varios frentes abiertos que resolver. En el capítulo de renovaciones se ha actuado rápido y ya se han atado tres piezas importantes (Suárez, Jaime Fernández y Milosavljevic). Se tardará más tiempo en cerrar a los nuevos fichajes y entre las piezas que se buscan está la de un director de juego. Es un perfil recurrente en las últimas temporadas, ya que el puesto de '1' parece maldito en el conjunto malagueño y eso que Alberto Díaz es un valor seguro.

El malagueño acaba de terminar su cuarta temporada consecutiva en el primer equipo del Unicaja y en todas ha tenido un compañero de posición distinto. Todo apunta a que en la próxima campaña también tendrá una nueva pareja en la dirección del equipo, porque Roberts no ha terminado de cumplir con las expectativas que había en torno a un jugador que procedía del Olympiacos y que contaba con una amplia experiencia en la NBA.

El norteamericano termina contrato y su futuro está en el aire. Hay algunos puntos a su favor, ya que ha sido el jugador más utilizado por Luis Casimiro esta temporada (23 minutos de media) y el que más partidos ha disputado como titular. A sus 33 años ha demostrado tener aún mucho baloncesto y el entrenador siempre ha destacado su gran compromiso. Tanto el jugador como su familia están contentos en Málaga y ven con buenos ojos continuar. Pero Roberts es uno de los hombres más caros de la plantilla y en su segunda temporada en España ya empieza a cotizar el doble, por lo que su coste para el club malagueño es aún mayor.

Sus números han sido buenos (10 puntos, 3,3 asistencias y 9,4 de valoración), aunque pocas veces ha tenido un rol protagonista, ni siquiera con las bajas de Alberto Díaz o Jaime Fernández. El Unicaja tiene que decidir si le sale rentable contar con Roberts como base complementario a Díaz, pese a su sueldo y a que ocupa plaza de extracomunitario. Por ahora el planteamiento del club es buscar alternativas, aunque es una posición difícil de cubrir y en la que el Unicaja no ha acertado en las últimas temporadas.

Desde 2009

Hace una década que el conjunto malagueño no repite pareja de bases –el dúo formado por Cook y Gomis, que repitió en la 2008-2009 y en la 2009-2010, aunque en esta última hubo tres temporeros en esa posición, con Pooh Jeter, Shammond Williams y Zabian Dowdell–. Después, la pareja que mejor le ha funcionado al Unicaja fue la formada por Granger y Markovic en la campaña 2014-2015, aunque tras ese año el uruguayo firmó un sustancioso contrato con el Efes.

En las temporadas más recientes el panorama no ha sido muy positivo. Se fichó a Nedovic como base pero pronto se le liberó de las tareas de dirigir. El veterano Lafayette no estuvo a la altura, Fogg se marchó a China por un contrato millonario y la apuesta por McCallum no funcionó. Si nos remontamos más atrás, aparecen otros nombres de nefasto recuerdo. Esta temporada se volvió a optar por un jugador veterano, con amplio conocimiento del baloncesto europeo. Pero el puesto de base sigue dándole quebraderos de cabeza al Unicaja.

En el lado contrario de la balanza está el crecimiento que está experimentando Díaz como director de juego, siempre dando un paso adelante respecto a sus compañeros de posición. Esta temporada ha estado lastrado por las lesiones, pero cuando ha estado sano ha sido clave en el Unicaja. En 2017 firmó un buen contrato que le une al club hasta 2021.