FALTÓ ANOTACIÓN

José María Martin Urbano
JOSÉ MARÍA MARTIN URBANO

Lo de ayer, ya lo vivimos en Málaga el pasado 8 de marzo, cuando el Alba de Berlín logró, con enorme claridad, salvar aquel 'match ball' con el que el Unicaja le amenazaba tras su victoria en la capital germana. Quizá al equipo malagueño se le fue ayer una oportunidad única, aunque no es menos cierto que el 0-2 es el resultado menos habitual en estas eliminatorias cortas. A pesar de ello, el Baskonia no pudo evitarlo en Zaragoza en la misma mañana del domingo, pero la tendencia en estos segundos partidos es que gane el que está contra la cuerdas. El equipo valenciano inició pronto la reacción en Málaga gracias a algunas variaciones importantes. Por una parte, la presencia de Abalde, que no había jugado el viernes, por otra una mayor intensidad defensiva, que dificultó mucho no sólo la anotación local, sino también el movimiento del balón. En ataque, los valencianos insistían más que nunca en el juego interior. Cuando se llegó al descanso, los visitantes ganaban por cinco puntos, pero la sensación era que para el equipo malagueño, con sólo un triple anotado y dos puntos de Milosavljevic, lo peor había pasado gracias a la brillante asociación de Fernández y Lessort. (Lea la crónica del partido aquí).

Tras la pausa, al Unicaja le costaba mucho anotar, pero mediado el tercer cuarto aparecieron, por fin, los triples y el cuadro local dio la vuelta al marcador. El partido era una guerra entre el juego interior valenciano y el perímetro malagueño, que se volcaba al lado del equipo que era capaz de sumar algo fuera de estos parámetros. El último cuarto se puso en marcha con tremenda igualdad, cada ataque era un examen, y en esas circunstancias tener un hombre del temple y descaro de San Emeterio fue una enorme ventaja para el Valencia. Como el Unicaja carecía de ese hombre solvente sólo anotó 16 puntos en el cuarto decisivo, y puso en evidencia lo que le cuesta sumar cuando no está acertado en los triples, una herramienta para la que el ataque malagueño no tiene alternativa. Ahora resulta imprescindible viajar a Valencia con aquella final de la Eurocup en la cabeza.