Fiel a su tradición de perdedor

Waczynski se lamenta ayer de la derrota en Las Palmas./Lof
Waczynski se lamenta ayer de la derrota en Las Palmas. / Lof

Entre los considerados grandes, el equipo malagueño presenta el peor historial

José Miguel Aguilar
JOSÉ MIGUEL AGUILAR

No hay mayor ciego que el que no quiere ver, y la trayectoria del Unicaja en la Copa del Rey es para mirarla con lupa, pues apenas se aprecian detalles de un éxito cercano. Es más, su historia en el torneo esboza muchas derrotas, algunos sonados fracasos y apenas un par de alegrías en forma de final y un título inesperado que dio paso al ciclo más glorioso del club, un trienio mágico que forma parte de la nostalgia. Ayer compitió como nunca, pero perdió como casi siempre.

Una sola victoria desde 2009 es el balance del Unicaja en la Copa, un torneo en el que en el 89% de las ocasiones cae en cuartos de final

La derrota frente al Madrid viene a confirmar que la Copa nunca le sentó bien al Unicaja, propiciando el chiste fácil del abstemio, aunque eso en el deporte es sinónimo de tristeza. Desde que en 2009 luchara por el título frente al Baskonia en la edición de Madrid, el club de Los Guindos solo ha ganado un encuentro en nueve ediciones del torneo, entre otras cosas porque en cuatro de ellas ni se clasificó. Ayer se mereció ganar.

No hay un club en España de los considerados grandes con ese balance en el torneo. Un ejemplo: el Real Madrid tardó 19 años en conquistar la Copa, pero del 93 al 2012 al menos jugó cinco finales. El Baskonia, desde que le ganó el título al Unicaja en 2009, no ha vuelto a jugar una final, pero en las ocho ediciones anteriores disputó seis finales y conquistó cuatro títulos. ¡Qué decir del Valencia, el equipo de moda! En los últimos veinte años jugó cinco finales y ganó la primera de ellas, en el 98. Un caso reciente: el Herbalife Gran Canaria jugó la final de 2016, luego ganó la Supercopa de 2017 y disputó la última final. El Barcelona, posiblemente el equipo con peor dinámica histórica reciente, sólo se permitió el lujo de un año en blanco, el pasado, pero en los siete años anteriores jugó todas la finales menos una y ganó tres de ellas.

Y es que la historia deja en muy mal lugar al Unicaja, ya que cada año, allí donde se celebra la Copa, la pregunta entre los compañeros de profesión es la misma: ¿Qué le pasa al Unicaja? ¿Tocará este año? Es más, en las dos ultimas que jugó, la de Las Palmas y Vitoria, los periodistas de Cataluña estaban convencidos de que por primera vez caería el Barcelona frente al cuadro malagueño, pero no sucedió en ninguna de las dos.

Y es que en el maleficio del Unicaja en la Copa no interviene ni su clasificación para la misma, ni el momento de juego al que llega ni siquiera los rivales en cuestión. En sus 18 participaciones, 16 con el actual formato, en nueve fue como cabeza de serie - incluso una vez como líder, en la anterior edición de Las Palmas hace tres años, tres veces como segundo y cuarto y dos como tercero-, y en siete entre los cuarto peores. Curiosamente, el año que ganó el título, 2005, fue como octavo. Aparte de otra final, la de 2009, nunca jugó tres semifinales seguidas, y en once ocasiones no pasó del primer partido: en el 89% no pasó de los cuartos de final.

El ciclo de Plaza tampoco ha enderezado el rumbo, ya que en sus cinco años se clasificó 4 veces y su mayor alegría son la semifinal de 2015, pero llegó como uno de los favoritos por su liderato en la Liga y supo a decepción caer frente al Barça. Ayer también pudo ganar, pero perdió.

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