MUCHA ILUSIÓN Y ALGUNAS DUDAS

MUCHA ILUSIÓN Y ALGUNAS DUDAS

Existe cierta incertidumbre sobre las posiblidades del Unicaja en las diferentes competiciones en las que participará

MARTÍN URBANO

El diccionario define la palabra duda como suspensión o indeterminación del ánimo entre dos juicios o dos decisiones, una explicación perfecta de la idea que tiene a día de hoy una gran parte de la afición malagueña sobre las posibilidades del Unicaja en las diferentes competiciones en la que va a participar, sobre todo, porque ese objetivo, que parece lógico, de retornar cuanto antes a la máxima competición continental, nadie piensa que sea fácil.

Esa incertidumbre puede nacer en la puntual rebaja del presupuesto que, al mantenerse ocho jugadores del año anterior, parece estar centrada en las incorporaciones del técnico y cuatro jugadores, especialmente en los que visten de corto, ya que Luis Casimiro, por su gran trayectoria y después de la excelente labor realizada en su anterior etapa al frente del equipo, cuenta con la confianza general.

Brian Roberts es un base de experiencia y éxito en la NBA, que debe ser una garantía en la dirección del juego y posee una excelente mano que no debe permitir el menor descuido a sus adversarios, pero hay quien opina que los mejores partidos de su vida ya los ha jugado y que su aportación defensiva no está al más alto nivel. Jaime Fernández cumplió una gran temporada el año pasado, tiene una frescura admirable en su juego, posee todo el descaro del mundo y un elevado nivel técnico; a pesar de ello, hay quien pone en duda su seguridad en el tiro exterior y su valía definitiva en la posición de escolta, por considerarlo solo un base. Por lo visto el año pasado en las filas del Olympiacos e incluso por lo observado en los partidos de pretemporada resulta incuestionable la condición de gran tirador que atesora Kyle Wiltjer, también su capacidad para el rebote ofensivo y su gran disposición para el contraataque, pero está por ver cual será su aportación ofensiva cuando el contrario, con una defensa cuerpo a cuerpo y muy cercana, no le permita el espacio necesario para armar su tiro; en el apartado defensivo parece que todavía debe mejorar. Mathias Lessort es, con toda seguridad, el jugador más esperado por una afición que no para de comentar y frotarse las manos al imaginar mates, tapones y rebotes del fornido pívot francés, aunque muchos recelan de su capacidad para el juego colectivo o su contribución ofensiva cuando tenga que alejarse del aro. Sin embargo, a pesar de todas estas afirmaciones, lo cierto es que el rendimiento de un equipo no es exactamente la suma de sus individualidades, porque aquí la propiedad conmutativa no se cumple y el orden de los sumandos sí altera, y mucho, el resultado final. De un movimiento adecuado de hombres y balón depende que ese tirador disfrute del espacio necesario para hacer el tiro adecuado, la defensa marcará el juego de contragolpe o el buen rebote ofensivo te proporcionará un mayor número de oportunidades ofensivas. Que los planteamientos tácticos de Casimiro sean los adecuados para explotar las condiciones individuales de sus hombres resultará esencial para alcanzar el rendimiento óptimo. Todo ello y mucho más, a veces resulta tan importante como la calidad física o técnica de los jugadores y de este apartado de la preparación del equipo, responsabilidad esencial del entrenador, esperamos mucho.

La extraña pretemporada vivida por el equipo, con tan prolongada ausencia de sus internacionales, no ha ayudado lo más mínimo a despejar dudas, ya que el Torneo Costa del Sol no le ha servido para nada al Unicaja, y antes del certamen organizado por la Diputación, el equipo ha disputado otros partidos, a los que, por la necesidad de apurar los días de entrenamiento en los que estaban todos los jugadores disponibles, el equipo llegó sin la necesaria frescura para competir. Por último, el ensayo general del domingo pasado ante el Betis fue positivo y la mejora de su defensa resultó evidente, pero la escasa oposición del adversario impidió que se pudieran extraer conclusiones válidas.

El otro día, en una de esas tertulias en las que uno está presente, a veces para opinar y otras muchas para escuchar lo que dicen los demás, alguien comentó que en cada nueva temporada, los equipos son como los niños que nacen, portadores de enormes ilusiones, y esa sensación también la percibo en aficionados de nuestra ciudad, que te paran y te preguntan con deseo de escuchar los mejores augurios para el nuevo curso. Tenemos un equipo renovado y joven, seguimos contando con la protección de Unicaja y otra vez el cuadro malagueño parte entre los mejores. Solo falta llenar el Palacio de los Deportes y hacerlo con pasión.

 

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