El insostenible balance del Unicaja

Shermadini recibe una falta durante el partido ante el Breogán. /LOF
Shermadini recibe una falta durante el partido ante el Breogán. / LOF

Es junto al Movistar Estudiantes, el único equipo que no ha ganado un partido como visitante en 2019 en la Liga Endesa

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

Un equipo con aspiraciones no puede ofrecer la imagen que el Unicaja está dando fuera de casa. El conjunto malagueño no ha ganado un partido como visitante en lo que va de 2019, un pésimo balance en la única competición que le queda y en la que, sin posibilidad de disputar ya la Euroliga, está obligado a echar el resto cada fin de semana.

El conjunto que dirige Luis Casimiro no celebra un triunfo lejos de Málaga desde el 29 de diciembre de 2018, cuando venció en la pista del Gipuzkoa, colista de la Liga Endesa. Desde entonces ha disputado seis encuentros, todos perdidos, y tiene pendiente la visita al Valencia este martes, donde también lo tendrá complicado. En este tiempo, todos los equipos de la competición salvo el malagueño y el Estudiantes lograron ganar como visitantes. Sumar fuera de casa es imperativo para cualquier equipo, sea la competición que sea, y el Unicaja está demostrando una falta de competitividad alarmante, máxime cuando el 'play-off' de la Liga Endesa está a la vuelta de la esquina y ahí será clave tener la mentalidad suficiente para ganar fuera.

Es cierto que desde que comenzó el año, la ACB y en especial el Unicaja ha visto alterado el ritmo de competición por el parón para la Copa, las ventanas de la FIBA y, más recientemente, por el cambio de fecha del choque ante el Valencia, que lo ha tenido dos semanas parado justo después de recuperar a todos sus jugadores. A pesar de esto, las seis derrotas como visitante en los últimos cuatro meses están ahí y representan un dato alarmante. En este periodo sí que ganó como visitante en la Eurocup en las pistas del Limoges y del Alba Berlín.

Más allá de los números y el impacto negativo de estos resultados en la clasificación, ganar partidos como visitante también demuestra la solidez mental y competitiva de un equipo. A un mes para que dé comienzo el 'play-off' de la Liga Endesa, el Unicaja ofrece una preocupante carencia de cohesión como equipo. La situación actual del grupo que dirige Luis Casimiro contrasta de forma importante con la de la primera parte de la temporada, en la que, hasta Navidad y cuando ganó en la pista del Gipuzkoa, al menos demostró algo más de solvencia. Sin acabar con un balance brillante, el Unicaja logró cuatro victorias en siete de los partidos que disputó como visitante (Fuenlabrada, Andorra, Manresa y Gipuzkoa).

Resulta llamativo que equipos con mucho menos potencial sí que han logrado ganar fuera. El mejor ejemplo son los dos que ocupan los puestos de descenso a día de hoy. El Murcia superó en Madrid al Estudiantes y el Gipuzkoa ganó en las pistas del Gran Canaria y el Tenerife. También el Cafés Candelas Breogán sabe lo que es ganar como visitante, pues derrotó al Joventut en Badalona. Sobra decir que el Unicaja es el peor equipo como visitante de todos los que ocupan puestos de 'play-off' a día de hoy.

La solvencia que sí está mostrando al menos como local, está salvando la clasificación, pero la falta de equilibrio dentro y fuera le va a impedir acabar entre los cuatro primeros (como cabeza de serie) y deberá hilar muy fino para no perder la quinta plaza que ahora ocupa. El Manresa y el Joventut ya le han dado caza, aunque conviene apuntar que el Unicaja tiene un partido menos que debe jugar este miércoles ante el Valencia. Este choque determinará en gran medida si puede competir con el flamante campeón de la Eurocup por el cuarto puesto o si por el contrario se tiene que centrar ya en evitar que Manresa y Joventut le den caza.

De aquí al final de la temporada, el calendario favorece los intereses del Unicaja, pues sus rivales son, sobre el papel, más fáciles. Pero claro, si luego pierde contra el penúltimo, como sucedió el domingo, entonces ya las cuentas no cuadran.