Josh Adams, el base que pudo quedar inválido

Josh Adams, durante un partido con el Besiktas. /FIBA
Josh Adams, durante un partido con el Besiktas. / FIBA

El base que va a fichar el Unicaja sufrió un grave accidente de tráfico, pero su capacidad de superación le sirvió para salir adelante y mantenerse al máximo nivel

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

El Unicaja ha elegido para el puesto de base a un jugador que tiene tras de sí una formidable historia de superación. Todo aquel que haya tenido un accidente de tráfico se va a sentir identificado con Josh Adams. El jugador estadounidense es uno de esos ejemplos de sacrificio que se pueden encontrar en el deporte profesional. Adams se fracturó el esternón y las vértebras C5 y C6 en un accidente tráfico en agosto de 2016 tras quedarse dormido al volante una semana después de haber firmado un contrato por dos temporadas con el Avtodor Saratov, su primer equipo en Europa. El conjunto ruso tuvo un comportamiento ejemplar y le respetó el contrato pese a los seis meses de baja.

Adams, que con sus 1,88 metros tiene un físico formidable y por el que se le compara con el base del Milán, Mike James, estaba en el gimnasio dos meses después de pasar por el quirófano. Los médicos que lo operaron explicaron que estuvo al borde de quedarse inválido por la gravedad de sus lesiones cervicales. Para costear los 55.000 dólares de las operaciones y el tratamiento tuvo que recurrir a una colecta en Internet. El base no tardó en volver a las canchas y lo hizo promediando 13 puntos y 4 asistencias en la Liga rusa, números que le valieron para que el pasado verano el Efes le ofreciese un jugoso contrato.

Ese compromiso se firmó en la Liga de Verano de Las Vegas. Según cuentan, Adams no pudo evitar llorar tras estampar su firma en el contrato con el club turco. Su tenacidad le había dado una segunda oportunidad. Su carrera no se resintió pese a ello y ahora está a un paso de convertirse en jugador del Unicaja.