Análisis

¿Dónde juegan los españoles que ya han regresado de la NCAA?

El malagueño Francis Alonso, en el entrenamiento con los Hornets/
El malagueño Francis Alonso, en el entrenamiento con los Hornets

El salto al profesionalismo es muy complidado y en la última década apenas un par de jugadores se han consolidado en la ACB al volver de EEUU

Enrique Miranda
ENRIQUE MIRANDAMálaga

Admitía Rubén Guerrero que jugar en la ACB «va a ser duro». Pese a la gran expectativa que ha generado el fichaje del marbellí, desde el club mandan un mensaje de prudencia con un jugador que aún no ha disputado ni un partido como profesional. Solo hay que hacer un repaso a la experiencia de los jugadores españoles que han regresado a Europa tras su paso por la NCAA para comprobar que no es nada fácil hacerse un hueco en la Liga Endesa. Si hace una década la marcha de jóvenes jugadores españoles a EE.UU. era algo muy aislado (fueron casos exitosos los de Íker Iturbe o Rodrigo San Miguel en la década de los 90), en los últimos años se está viviendo una auténtica fuga de talentos y cada temporada hay en torno una decena de jugadores de España compitiendo en la División 1 de la NCAA. Ahora, ¿qué ocurre con ellos cuando terminan su ciclo universitario? El caso de Sebas Sáiz, que volvió en 2017 después de una exitosa etapa en Ole Miss, en la Universidad de Misisipi, es la excepción. El ala-pívot fichó por el Real Madrid y jugó una temporada cedido en el San Pablo Burgos y la actual en el Iberostar Tenerife –en la isla ha perdido protagonismo e incluso el Madrid podría dejarlo marchar–. Antes que el madrileño hay que remontarse a 2001 para encontrar a un nacional con estabilidad en la ACB tras su etapa en la NCAA. Rafa Vidaurreta militó en la Universidad de Wake Forest y a su regreso firmó por el Estudiantes y tuvo una larga carrera en la ACB, de la que llegó a ser subcampeón.

De los últimos años, Iván Cruz-Uceda destacó en los Miami Hurricanes de la NCAA y en España fichó a su regreso por el Cafés Candelas Breogán de Lugo, entonces en LEB. Después el talentoso ala-pívot jugó una temporada en la ACB con el Betis y el verano pasado firmó con el Bilbao de LEB Oro.

También le fue bien en la NCAA a Jorge Bilbao, interior vasco de la misma generación que Rubén Guerrero que cuando regresó a Europa fichó por el Legia de Varsovia de la liga polaca. También en 2017 regresó de la NCAA el base Aitor Zubizarreta, que firmó por RetaBet Bilbao Basket y jugó cedido en el Sammic Hostelería y esta temporada fichó por el Palencia de LEB Oro. Por supuesto, también hay casos de jugadores que no se han dedicado profesionalmente al baloncesto tras jugar en la NCAA, como Ángel Aparicio, canterano del Barcelona que llegó a debutar con el primer equipo y que, tras una carrera marcada por las lesiones en Estados Unidos, se apartó del baloncesto profesional cuando terminó sus estudios universitarios.

Habrá que ver si Rubén Guerrero consigue abrirse camino en la Liga Endesa, una vez fichado por el Unicaja. Su amigo Francis Alonso aún apura sus opciones en Estados Unidos, aunque el club malagueño ya le ha trasladado una oferta, por ahora rechazada. Lo lógico es que el escolta malagueño regrese a Europa, como ha hecho Guerrero, aunque está por ver si al Unicaja o a otro club. Un caso aparte es el de Domas Sabonis, que no es español pero se ha formó en el Unicaja desde niño. Su gran actuación en la Universidad de Gonzaga, cuando se marchó del club malagueño rechazando una oferta de tres años, le permitió salir seleccionado en el draft de la NBA de 2016 y actualmente es un jugador con mucho recorrido en la mejor competición del mundo.