Aquella lección

JUAN CALDERÓN

Hace un par de años, tal día como hoy, iba en un coche camino de Zaragoza para coger un AVE de regreso a Málaga. El día antes, el Unicaja había caído eliminado en la Copa de Vitoria ante el peor Barcelona que se recuerda. La decepción fue enorme. Los periodistas, aunque no lo parezca, sufrimos mucho con la suerte de los equipos con los que trabajamos, especialmente cuando llevas ya algunos años cubriendo el día a día. El enfado era monumental. Comentábamos la gran ocasión perdida, lo mal que jugó el equipo, el fin de ciclo de Joan Plaza en Málaga, que Nedovic no aparecía en los partidos importantes y, cómo no, lo errático de la planificación. Teníamos respuestas para todo. Seguramente la mayoría de aquellos razonamientos son extrapolables a hoy en día. Muchos aficionados del Unicaja habrán vuelto ya de Madrid y otros lo harán a lo largo de la jornada de hoy lamentándose todavía por lo mal que jugó su equipo ante el Tenerife. Parecía, parece, que se acaba el mundo, que no queda temporada. Días después de aquel mal rato en Vitoria, el Unicaja afrontaba los cuartos de final de la Eurocup contra el Bayern Múnich, uno de los favoritos al título. Un club con un gran presupuesto y ojito derecho de la Euroliga y de su presidente, Jordi Bertomeu, para ser invitado a la competición, como así se confirmó meses después. Creo que no tengo que contarles cómo acabó aquella participación del Unicaja en la Eurocup... El equipo malagueño levantó el título, algunos jugadores se ganaron la renovación y Plaza también amplió su contrato. Se pasó del amor a odio en sólo mes y medio, porque en Málaga no tenemos término medio. Somos así para lo bueno y para lo malo. Fue una lección para todos y se hizo bueno aquello de que lo importante de las cosas es cómo acaban, y no cómo empiezan.

Les cuento esta historia porque seguramente el ánimo de los aficionados del Unicaja estará por los suelos, no sólo por la eliminación copera, sino también por la grave lesión de Jaime Fernández. Nos inunda el pesimismo a todos. El mundo se acaba. Hay que echar a la mitad de los jugadores y fue un error contratar a Casimiro... No se trata de defender a nadie, porque en el deporte profesional mandan los resultados. Ahora son malos y el equipo, el entrenador y el club deben aguantar lo que les venga y buscar soluciones, pero nadie sabe lo que pasará en los próximos meses. ¿O es que alguien imaginaba que el Unicaja ganaría aquella Eurocup después de lo que pasó en Vitoria? El que diga que sí, miente.