Una prueba demasiado dañina

Alessandro Scariolo bota ante la defensa de los madridistas Kuzmic y Pantzar ayer en Marbella./Mariano Pozo. Unicaja B Fotopress
Alessandro Scariolo bota ante la defensa de los madridistas Kuzmic y Pantzar ayer en Marbella. / Mariano Pozo. Unicaja B Fotopress

El Unicaja encaja una contundente derrota ante el Real Madrid, que volvió a ganar el Torneo Costa del Sol

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

Es imposible sacar conclusiones del partido que cerró el Torneo Costa del Sol entre el Real Madrid y el Unicaja. De un lado estaba el vigente campeón de Europa, con alguna ausencia, pero con una plantilla de enorme nivel; del otro, un Unicaja plagado de júniors y sólo cinco profesionales. Y esto se reflejó en el resultado de un choque que acabó con 47-96 y que estaba decidido desde el primer cuarto. El ensayo fue negativo en todos los sentidos para el conjunto que dirige Luis Casimiro, que poco pudo hacer ante el Madrid, que revalidó el título en la gran cita veraniega para los aficionados al baloncesto en la provincia de Málaga.

47 Unicaja

(12+13+14+8): Okouo (5); Rodríguez (2); Stilma (8); Wiltjer (16); Roberts (6) -cinco inicial- Muñoz (0); Scariolo (2); Díez (3); Tamba (2); Maciel (0); Godspower (0) y Suárez (3).

96 Real Madrid

(27+27+24+18): Carroll (13); Tamares (9); Llull (12); Thompkins (4); y Taylor (8) -cinco inicial- Causeur (4); Fernández (6); Reyes (4); Garuba (10); Pantzar (10); Prepelic (8) y Kuzmin (8).

árbitros
Ramón García Ortiz, Rafael Serrano y Alberto Sánchez.
incidencias
Tercer encuentro del VIII Torneo Costa del Sol disputado en el Pabellón Carlos Cabezas de Marbella.

El problema es que muchos seguidores del Unicaja cuando vean semejante marcador, no se pararán en si a la plantilla le faltan siete jugadores, ocho o nueve. Verán que su equipo perdió por 49 puntos y pensarán que todo está perdido para la temporada. Lo cierto es que esta fase de preparación, marcada por la ausencia de tantos internacionales, está siendo muy dañina, como la prueba de ayer ante el Madrid. Perjudica a la imagen y genera malas sensaciones dentro y fuera, pese a que todo esté condicionado por las bajas. El martes regresarán los internacionales y la normalidad antes del último ensayo en la próxima Copa de Andalucía, previsiblemente ante el Betis Energía Plus.

Tres minutos

El comienzo del choque hizo pensar que el partido tendría algo de tensión. El acierto en el triple de Wiltjer y Stilma permitió al cuadro malagueño situarse 8-7. Era el minuto 3 del encuentro y ahí se acabó el asunto. En cuanto el Madrid se ajustó en defensa e imprimió velocidad a su juego de ataque, el choque no tuvo historia alguna. Un parcial de 4-20 provocó que el primer cuarto se cerrase con un contundente 12-27 después de que el Madrid lograse cuatro triples seguidos. La diferencia física entre los dos equipos era abismal y así se reflejó en el marcador.

Las siete bajas del equipo malagueño se dejaron sentir demasiado ante el vigente campeón de Europa

Incluso el cadete Usman Garuba (16 años), posiblemente el mejor jugador de su generación que hay en España y Europa, subcampeón continental sub-16 con la selección, hizo estragos en la defensa malagueña con ocho puntos seguidos. Ni Okouo, ni Wiltjer, ni Suárez y mucho menos el joven Matheus Maciel pudieron frenarle. A la mediación del segundo cuarto, la renta del Madrid era ya sonrojante (17-42, minuto 14), mientras el Unicaja sólo había logrado una canasta en ese tiempo. Casimiro se vio obligado a apostar por todos sus profesionales, pero ni esto pudo frenar al Madrid. Sólo Wiltjer, con 14 puntos, en la primera parte, más de la mitad de los logrados por su equipo, estuvo a la altura. Mal Suárez y Díez, y también Okouo, al que también Kuzmic superó con facilidad. Al descanso se llegó con 25-54 después de un triple sobre la bocina de Llull.

El Unicaja salió con más intensidad del vestuario, al menos logró enlazar cuatro canastas seguidas con un Suárez, ahora sí más intenso. Sin embargo, el Madrid no bajó el pistón, anotando con mucha facilidad, casi sin oposición. La ventaja del conjunto que dirige Pablo Laso creció hasta el 39-78 con el que se cerró el tercer cuarto.

El choque llevaba liquidado desde el primer cuarto y ya sólo se trataba de que la derrota fuese lo menos abultada posible. El Unicaja probó con una defensa zonal, aunque tampoco le importó a Casimiro jugar muchos minutos en la recta final con un quinteto completamente de jugadores júnior.

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