La mayoría de edad de la Korac

Se cumplen 18 años del título que cambió la historia y las aspiraciones del Unicaja

La plantilla en la plaza de la Constitución/SUR.ARCHIVO
La plantilla en la plaza de la Constitución / SUR.ARCHIVO
Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

La historia del Unicaja y también sus aspiraciones como club cambiaron por completo el 18 de abril de 2001 a miles de kilómetros de Málaga. En Vrsac una ciudad cercana a Belgrado (Serbia), un jovencísimo Berni Rodríguez levantaba el trofeo de la penúltima Copa Korac de la historia. El impulso con el que el malagueño elevó el pesado trofeo supuso a la vez el despegue del Unicaja como un club de referencia en el baloncesto europeo y abrió la etapa de mayor crecimiento deportivo e institucional de la entidad cajista en sus 42 años de historia.

Este jueves, aquella Korac cumple su mayoría de edad y los protagonistas del primer gran éxito del Unicaja recuerdan para SUR un hito cuya trascendencia era difícil de calibrar entonces. La consecución de la Korac respaldó la apuesta económica que desde Unicaja Banco se hacía y se hace por el equipo de baloncesto, ahora ya con la Fundación Bancaria, y aseguró un respaldo sin fisuras para el futuro. El proyecto de crecimiento se cimentó con la llegada de Bozidar Maljkovic y tuvo su primer paso con la final perdida un año antes contra el Limoges. Todo se alineó aquella temporada. La primera gran división en el baloncesto europeo despejó el camino del Unicaja en la Korac. Era de largo el mejor equipo, y arrasó. Sin rivales de entidad (Telindus Mons, FLV Athlon Ieper, Le Mans, Estrasburgo, Dijon, Maccabi Ramat, Ricoh Astronauts Amsterdam y KK Hemofarm), los treinta puntos de renta que logró en el primer duelo de la final ante el Hemofarm (77-47) confirmaron su superioridad.

Pero había que jugar en Serbia y Maljkovic, se encargó de mantener la tensión cara al choque disputado en Vrsac, que fue un trámite, pero que supuso el colofón de unos días mágicos para el Unicaja y su afición, y que dejó imágenes ya históricas. El viaje hasta Belgrado, la ofrenda en la tumba de Radivoj Korac (jugador del OKK Belgrado que había fallecido en 1969 en un accidente de tráfico a los 31 años y que dio nombre al torneo) la fiesta en el hotel Hyatt y la posterior celebración en Málaga.

SUR localizó en Belgrado a Maljkovic, ahora presidente del Comité Olímpico de Serbia. El genial técnico, que tiene una memoria prodigiosa, rememoró algunas de las claves y anécdotas de aquellos días. «La primera vez que supe que ganaríamos la Korac fue un año antes, cuando perdimos la final contra el Limoges, porque competimos muy bien dentro de nuestros límites. Cuando vez que puedes ganar, los hombres; los jugadores, se transforman y empiezan a adquirir la mentalidad que realmente los hace competitivos. Yo quería ganar la Korac porque sabía que la FIBA barajaba cambios. Podía ser la última edición. Yo admiraba y admiro la figura de Korac. Ranko Zeravica y Aleksandar Nikolic me hablaron maravillas de él como jugador y como persona. Hoy en día cuando se menciona su nombre la gente se pone de pie. Sabía que ganaríamos, pero el primer partido era clave. Les dije a los jugadores que cuando el Hemofarm entrase en el Carpena y viese el ambiente debía sentirse como un grupo de niños pequeños perdidos en un bosque oscuro... Asustados».

«Les dije a los jugadores que cuando el Hemofarm entrase en el Carpena y viese el ambiente, debía sentirse como un grupo de niños pequeños perdidos en un bosque oscuro... Asustados»

«Les dije a los jugadores que cuando el Hemofarm entrase en el Carpena y viese el ambiente, debía sentirse como un grupo de niños pequeños perdidos en un bosque oscuro... Asustados» BOZIDAR MAlJKOVIC

El deseo de Maljkovic era conocido en el vestuario; de hecho hubo algún cónclave para mentalizar al grupo por parte del núcleo duro, tal y como explica Jean Marc Jaumin, uno de los mejores jugadores de aquel Unicaja. «Boza lo había ganado todo, pero le faltaba la Korac. Habíamos perdido un año antes y sabíamos lo importante que era para él. Lo hablamos entre los jugadores y todo salió perfecto. Recuerdos aquellos días con una gran alegría, de los mejores momentos de mi vida», explica el belga, que tras retirarse comenzó una sólida carrera como entrenador.

En la actualidad, Mario Bárbara, fisioterapeuta del equipo, es el único que sigue de la plantilla campeona de la Korac. En las oficinas sí hay más efectivos, Rosa Mariscal, Manolo Rubia, Mireya Jimena, Toñi García, Susana Subiri, Juande García, José Carlos Gaspar y, el actual presidente, Eduardo García, entonces consejero.

Las imágenes

Eran otros tiempos. Sin móviles que lo captasen todo, pero queda algún documento inédito. Bárbara grabó en una antigua cámara una especie de documental en el que los jugadores aparecían durante los preparativos del viaje y en la fiesta posterior. Quería inmortalizarlo todo y todavía guarda aquellas cintas como oro en paño. «Habíamos ganado de 30 y Boza nos metió el miedo en el cuerpo diciéndonos que podíamos perder, pero teníamos un equipo buenísimo... Tanto que el descarte fue Kenny Miller», comenta.

La plantilla del Unicaja, delante de la tumba de Korac, antes de regresar a Málaga. Maljkovic fue la estrella de la fiesta posterior al título en Belgrado. Paco Vázquez y Berni, en la fuente de la Plaza de la Constitución. / SUR

Desde Andorra, Paco Vázquez, ahora asistente del Morabanc, recuerda este documental. «Había imágenes muy chulas. Yo estaba de compañero de habitación con Berni y aparecíamos preparando las maletas y todo eso. Aquel título fue un gran paso para el Unicaja. La oportunidad estaba ahí, pero había que aprovecharla, porque, a veces, aunque seas mejor no logras plasmarlo en la pista», comenta el entonces certero tirador del equipo.

Con 30 puntos de renta tras el choque jugado en Málaga, el Unicaja llegó a Serbia con los deberes hechos. Curiosamente se alojó en Belgrado, a una hora y media de Vrsac, algo impensable hoy en día. «Boza decía que en Vrsac no había hoteles... Su llegada a Málaga fue un gran impulso para el club; la verdadera profesionalización. A partir de ahí arrancamos para consolidarnos como uno de los grandes clubes de España», cuenta Manolo Rubia, actual jefe de Operaciones del club.

Pero en la expedición malagueña, a pesar de los 30 puntos de ventaja, había algunos temores. La guerra de la antigua Yugoslavia estaba todavía muy reciente y Veljko Mrsic como croata no era bien recibido. Aquello dio pie a una de las anécdotas más curiosas de la final y que no ha trascendido hasta hoy. La familia de Maljkovic vivía en Belgrado y el técnico tenía contratada seguridad privada para cuidar de los suyos. «Hablé con los guardaespaldas para que estuviesen pendientes de mí y no hubo problemas», explica Mrsic desde Zagreb, donde ahora es director deportivo del Cedevita, que entonces no imaginaba lo que ocurriría años después. «Hace un par de temporadas, cuando entrenaba al Cedevita, jugamos con el Cedevita contra un equipo de Macedonia. Antes del partido se me acercó el entrenador y me saludó afectuosamente. '¿Te acuerdas de mí? Yo tengo tu camiseta de la final de la Korac', me dijo. Yo le respondí que cómo era posible si no él no había jugado ese partido. Mi sorpresa llegó cuando me dijo que él era uno de los guardaespaldas que me cuidaron esos días. No me lo podía creer», recuerda entre risas. El tipo en cuestión es Dragan Nikolic, actual entrenador del Igokea.

Los aficionados llenaron la Plaza de la Constitución para celebrar el título de la Copa Korac.
Los aficionados llenaron la Plaza de la Constitución para celebrar el título de la Copa Korac. / SUR

El partido de vuelta estuvo más apretado, pero el Unicaja volvió a ganar, esta vez de forma más ajustada, 69-71. El final del encuentro dio paso a las celebraciones. Era el primer título europeo del deporte andaluz. Un hito en toda regla. La imagen de Berni Rodríguez levantado el pesado trofeo forma parte de la historia cajista, aquello incluso derivó en una lesión, aunque parezca sorprendente. «La Copa, que simbolizaba las manos de Korac, pesaba tanto que de aguantarla, subirla, bajarla y llevará de aquí para allá, se me contracturaron los antebrazos», recuerda el malagueño.

La fiesta continuó en el hotel Hyatt, el más lujoso de Belgrado. Maljkovic lo tenía todo preparado y contrató una orquesta que se presentó para sorpresa del resto de la expedición. El técnico serbio aparcó por unas horas su imagen de seriedad imperturbable para cantar en su idioma. «Canté unas cositas (risas), aunque los jugadores estaban alucinando, porque nunca me habían visto así. Si supieran...(más risas)». Pero no fue la última sorpresa del técnico. A la mañana siguiente, con una resaca tremenda, había programado una visita a la tumba de Radivoj Korac en el cementerio de Belgrado como homenaje. Allí se presentó toda la comitiva con la copa, y el encargado de realizar la ofrenda floral fue Carlos Cabezas. «Fue un momento muy especial estar allí, la culminación de un largo camino para ganar el título. Maljkovic es un genio, el hombre clave para ganar aquello y todo lo que vino después. Vivimos de forma muy intensa aquellos días porque había una gran expectación alrededor del equipo», recuerda el malagueño desde Budapest, donde juega con el Alba Fehervart en la primera división húngara. Cabezas es, junto a Darren Phillip, el único jugador del Unicaja campeón de la Korac que sigue en activo.

Y el equipo volvió a Málaga con el primer título de su historia, que este jueves alcanza la mayoría de edad. La fiesta continuó en la ciudad. Lo que vino después ya lo conocen, aunque recuerden que todo empezó hace ahora dieciocho años.