Malaga CF

El Unicaja sucumbe ante el Joventut

  • El equipo malagueño se desangró en el rebote y cedió 40 a su rival, 23 de ellos en ataque, todo un despropósito

A los que han seguido de cerca al Unicaja esta temporada probablemente no les sorprendió la derrota que ayer encajó el conjunto malagueño ante el Fiatc Joventut (82-74), y por la que ha cedido el liderato de la Liga Endesa al Real Madrid. A pesar de su inmaculada trayectoria, el juego no estaba siendo regular. Lo reconocía Joan Plaza, que ha preferido calificarlo de «margen de mejora». En esta línea de altibajos, la cercanía del partido en la Euroliga ante el CSKA y el notable cansancio físico que mostró el equipo, provocado por los minutos extra que han tenido que asumir algunos jugadores, le restaron el punto de brillantez y frescura que, por ejemplo, le permitió voltear situaciones adversas en anteriores partidos (Gran Canaria, Alba Berlín o Gipuzkoa). Ayer en Badalona careció de argumentos e intensidad para superar a un rival que encontró muchísimas facilidades. No hubo capacidad para remontar.

Sin perder de vista el condicionante de las lesiones, a veces los datos son concluyentes. Y estos no hablan nada bien del partido que hizo el Unicaja. Si a un equipo como el malagueño le cogen 40 rebotes, 23 de ellos ofensivos, y le anotan 14 triples, hay poco que hacer. Cuatro jugadores de más de 35 años (Vidal, Mallet, Kirsay y Savané) volvieron loco al Unicaja, y quizá la diferencia es que los canteranos que los acompañan (Suárez, Barrera, Ventura o Llovet) sí tuvieron un impacto directo en el desenlace del partido.

Arranque desastroso

El Unicaja no se dio cuenta de que había empezado el partido cuando su rival ya le había hecho 14 puntos en cuatro minutos. El Joventut vio la canasta malagueña con una piscina desde la línea de 6,75. Seis triples logró en diez minutos el conjunto verdinegro, que no encontró casi oposición en un Unicaja sin intensidad defensiva alguna. El peor primer cuarto de la temporada del equipo de Plaza se cerró con 30-21 a favor del Joventut.

La entrada de Golubovic dio más consistencia al conjunto malagueño, que hasta entonces era una ONG en defensa. Como era de esperar, el montenegrino sacó partido a sus 2,12 metros y lideró la reacción malagueña (32-27, min. 14). Una formidable canasta de Kuzminskas al contragolpe, culminada con un reverso y un mate, puso por delante al Unicaja a los 16 minutos (36-37) con un contundente parcial de 6-16. Al Joventut ya no le entraban los triples y comenzó a sufrir. Solo se mantenía con los rebotes ofensivos que Savané seguía robando. Después de haber estado absolutamente desaparecido durante 14 minutos, el Unicaja cerró la primera parte por delante (43-44). El equipo local pasó de anotar 6/11 en triples en el primer cuarto a 0/7 en el segundo.

Recital de Savané

Tras el descanso, tres de las primeras cinco canastas del Joventut fueron triples, con lo que el partido volvió a cambiar de manos y de dinámica (56-51). Pero ese no fue el único problema del Unicaja. Savané le hizo un traje a Fran Vázquez y Golubovic. Con sus canastas cerca del aro y sus rebotes se convirtió en el otro gran sustento de un Joventut que estuvo mucho más intenso y cerró el tercer cuarto seis puntos arriba (65-59).

Aunque Kuzminskas trató de echarse el equipo a la espalda en el arranque del último cuarto con varias canastas seguidas, el Unicaja tenía un gran problema. En el minuto 34 el Joventut le había cogido 22 rebotes ofensivos y eso fue determinante para que el conjunto catalán tuviese múltiples oportunidades extra para anotar (79-69, min. 38). El acierto en la dirección de Mallet y varias canastas del base al límite de la posesión hicieron el resto. El equipo malagueño peleó hasta el final, pero no pudo enjugar la diferencia local (81-74). En esta ocasión ya no tenía argumentos ni fuerzas, y lo peor de todo, Granger vio los últimos minutos en el banquillo lesionado. La enfermería, a tope.