Los números no engañan

Suárez y Milosavljevic chocan las manos en el partido ante el Gran Canaria./ACB Fotos
Suárez y Milosavljevic chocan las manos en el partido ante el Gran Canaria. / ACB Fotos

Desde que comenzó el año, el Unicaja ha perdido once de 18 encuentros y no gana dos seguidos desde el 23 de enero

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

Las sensaciones que transmite un equipo siempre pueden ser interpretadas desde un punto de vista subjetivo y no del todo imparcial. Siempre pueden rebatirse o justificarse por una serie de condiciones. Sin embargo, los números no tienen discusión. Los del Unicaja desde que comenzó el año son malos y explican a la perfección la deriva que muestra el equipo y la irregularidad que lo ha llevado a estos dos reveses importantes en la Copa y, especialmente, en la Eurocup.

El equipo malagueño acumula un balance muy negativo desde que comenzó 2019. Ha disputado un total de 18 encuentros entre la Liga, la Eurocup y contando también el choque copero ante el Tenerife. Perdió once y ganó siete, lo que representa un 61 % de encuentros perdidos, una línea negativa que ratifica las malas sensaciones del equipo.

Los datos

11
Las derrotas que acumula el Unicaja desde que comenzó 2019. Perdió contra el Valencia (2), Tenerife, Obradoiro, Barcelona, Estrella Roja, Tenerife, Baskonia, Alba (2) y Gran Canaria.
9
Los encuentros jugados en la Liga Endesa en 2019, de los que ganó cuatro (ante Estudiantes, Real Madrid, Manresa y Gipuzkoa) y perdió cinco (contra Tenerife, Obradoiro, Barcelona, Baskonia y Gran Canaria)
18
El número de partidos ganados por el Unicaja desde septiembre hasta diciembre de 2018 de un total de 24, un balance excelente
7
En el mes de octubre el Unicaja enlazó siete victorias seguidas, en su mejor momento de la temporada

Más allá del total de partidos, hay un aspecto que llama más la atención y que incide en la irregularidad de este Unicaja que deslumbraba en los tres primeros meses de competición, hasta diciembre, pero que se ha desplomado en este 2019. El conjunto que dirige Casimiro no gana dos partidos seguidos desde el 23 de enero, cuando se impuso al Limoges en la Eurocup y antes derrotó de forma consecutiva al Estudiantes y al Estrella Roja en tres partidos que jugó consecutivamente en casa. A partir de ese momento no ha enlazado nunca dos victorias en la alternancia entre Liga y Eurocup. Con esta línea, es complicado alcanzar algo de regularidad a nivel de sensaciones y juego.

Al menos, en la Liga ACB sí que ha mostrado algo más de estabilidad, pero el balance también es negativo. Jugó nueve partidos, ganó cuatro y perdió cinco. De momento es sexto y se mantiene en la pugna por la cuarta plaza, y puede verse favorecido por la participación del Valencia, que es cuarto, en la Eurocup. Lo que haga en las once jornadas que faltan será clave para al menos evitar a los tres 'grandes' a las primeras de cambio en la fase por el título.

Cambio radical

La situación que vive el Unicaja impacta por lo que fue capaz de ofrecer en el primer tramo de la temporada, hasta diciembre. Desde que comenzó la temporada hasta que acabó el año jugó 24 partidos con un balance sensacional de 18 victorias y sólo seis derrotas. Fue la sensación de la Liga y la Eurocup. Enlazó una mejor racha de siete partidos seguidos ganado y venció en los diez primeros encuentros que jugó en el Palacio de los Deportes, donde no perdió hasta el 23 de diciembre frente al Baskonia.

Precisamente fue el último mes del año, en el que ganó tres partidos y perdió otros tres, cuando se comenzó a apreciar la situación actual. A la segunda lesión de Alberto Díaz se unió la de Suárez, que ya fue baja contra el cuadro vasco. Los problemas se multiplicaron entonces y a muchos les recordó la situación del equipo la vivida durante la temporada 2011-2012, cuando Chus Mateo estaba al frente del Unicaja. Aquel equipo deslumbró en el primer tramo de la temporada y luego encajó una racha demoledora de 15 derrotas en 16 partidos. La situación no es tan negativa como entonces, pues conviene no perder de vista que el equipo sigue optando a la cuarta plaza, pero la comparación es inevitable por el cambio experimentado por el Unicaja entonces y ahora. Quedan dos meses de competición para ganar estabilidad, recuperar a los lesionados y enmendar una temporada que hasta el momento es decepcionante.