Primavera marchita en Los Guindos

Del 14 de febrero al 13 de marzo: un mes fatídico en el cual el Unicaja ha decepcionado a sus aficionados y pone en entredicho su proyecto

Boatright, el domingo frente al Delteco./Ñito Salas
Boatright, el domingo frente al Delteco. / Ñito Salas
José Miguel Aguilar
JOSÉ MIGUEL AGUILAR

Una decepción mayúscula, una derrota histórica y un doloroso partido ante su afición. Desde que el invierno decidió contraerse como no se recuerda por estos lares y Málaga se tumba en la playa para tomar el sol, el Unicaja no da una a derechas provocando una primavera marchita en la capital del baloncesto en el sur de Europa. Ha transcurrido justo un mes entre ambas frustraciones: el 14 de febrero cayó eliminado frente al Tenerife en la Copa del Rey de Madrid y el 13 de marzo sucumbió en la Eurocup ante el Alba Berlín en un tercer partido que se resolvió con un final triste por parte visitante. Entre ambos acontecimientos llegaron los pitos en el Palacio por el bochorno sufrido contra el equipo alemán al caer el pasado viernes por veinte puntos de diferencia y ofreciendo una imagen que distaba mucho de la ideal.

Fin al sueño copero y conclusión de la temporada europea con sabor a fracaso, tanto por la temprana eliminación, como por la trayectoria seguida y los batacazos sufridos en casa desde que el calendario desplegó la nueva hoja anual. A 15 de marzo solo queda refugiarse en la Liga, asidero ideal para combatir la sensación frustrante de una nueva temporada para olvidar. Y van unas cuantas en la última década. Está siendo una montaña rusa de emociones, de la ilusión primeriza en los albores de la campaña a la desesperación de estos últimos partidos con la defensa puesta en cuestión. Y con varios jugadores señalados en este periodo que, de no recuperarlos, puede llevar la incomomidad al grupo sobre todo cuando actúe de local. Boatright o Wiltjer deben mejorar mucho su aportación para evitar los murmullos en un Palacio que no perdona la desidia. Y es que este Unicaja de Luis Casimiro ha demostrado que hay muchas formas de perder, y alguna de ellas causa sonrojo.

Al técnico también habrá que preguntarle llegado el momento por algunas cuestiones como la de prescindir de unos jugadores antes o durante el partido y la confianza depositada en otros de nulo rendimiento. En fin, será cuando se haga balance, pues a mi modo de entender falta el tramo definitivo y el más interesante.

La temporada europea deja datos para el análisis: del récord de victorias por un punto (tres en los 19 partidos) a la derrota histórica del viernes, que ya figura entre las veinticinco peores de su trayectoria continental y es la segunda más grave sufrida como local. Esos veinte puntos en contra frente al conjunto entrenado por Aíto García Reneses escocieron a muchos aficionados, incrédulos ante la respuesta de su equipo en un envite fundamental. Estos dos últimos choques no deben ocultar que el Unicaja ha cuajado su mejor año de la última década en porcentaje de victorias, pues ha ganado el 63% de los choques disputados, igualando el récord de Javier Imbroda de un técnico en competición continental. Pero ha servido para más bien poco.

Liga Endesa: clasificación engañosa

Con la atención puesta en la única competición que disputará hasta final de temporada, el Unicaja parte como quinto en esta recta final de la Liga Endesa, empatado con el cuarto y con una victoria más que sexto y séptimo, aunque hay una diferencia a tener en cuenta cara a la clasificación final: el equipo malagueño es el único que ya se ha enfrentado a los tres primeros (Barça, Real Madrid y Baskonia) en la segunda vuelta. Es decir, que a priori tiene el calendario más favorable de los perseguidores de este trío que domina el torneo.

Balance: dos grandes anotaciones

Resulta llamativo que en el último partido europeo del Unicaja, el del miércoles en Berlín, dos jugadores igualaran su tope anotador vestidos de verde, aunque no sirviera para lograr el triunfo. Lessort, con 18 puntos, y Salin, con 17, fueron los más acertados en Alemania, en contraposición con Waczynski y Milosavljevic, decepcionantes en el choque más fundamental del año. El pívot francés ha sido la estrella del equipo en la eliminatoria (en dos de los tres partidos se ha ido hasta los 18), mientras el finlandés anduvo fino en el triple y logró cinco de los ocho del equipo.