El primer paso hacia el profesionalismo

Plantilla y entrenadora hacen piña antes del inicio de la fase de ascenso. /ÑITO SALAS
Plantilla y entrenadora hacen piña antes del inicio de la fase de ascenso. / ÑITO SALAS

Tras el ascenso, comienzan las gestiones para crear un Unicaja que se mantenga en Liga Femenina 2

MARINA RIVAS

Para entender lo que realmente supone la creación del Unicaja femenino, hay que remontarse a su cercano origen, en julio de 2017. Entonces no sólo se decidió crear un conjunto sénior con aspiraciones de ascender a la élite con los años, sino que una de las principales apuestas de la estructura femenina fue la de potenciar su cantera. Se crearon los equipos infantil, cadete y júnior que ya han traído sus primeras grandes alegrías al club. Durante el primer año de vida del conjunto sénior en Primera Nacional, las júniors fueron la columna vertebral del conjunto de Lorena Aranda, pero, una vez comprobado que la exigencia era cada vez mayor, se apostó por incluir a cinco profesionales en su segundo año de existencia.

Con la alianza entre juventud y experiencia se ha logrado el primer paso hacia el profesionalismo y la consolidación nacional de este proyecto: el ascenso a Liga Femenina 2. Un salto de categoría y, por tanto, de inversión cara al próximo año que, según explica el responsable de Deporte, Ocio y Medio Ambiente de la Fundación Bancaria Unicaja, Paco Alonso, ya entraba en los planes iniciales: «Se presentó un proyecto en su tiempo, con vistas a 4-5 años y dentro de este se contemplaba el ascenso a Liga 2, así que estamos dentro. Nosotros apostamos por el deporte femenino y Málaga se merecía estar en Liga 2».

Pese a que esta segunda categoría nacional femenina todavía tiene muchos aspectos por pulir para alcanzar el profesionalismo, nada tiene que ver con la Primera Nacional. Algo que ya comprobó el Asisa Alhaurín de la Torre en su fugaz paso por esta categoría. El conjunto alhaurino, que contrató a tres jugadoras profesionales (dos americanas) y contó con un presupuesto inferior a los 100.000 euros, no pudo cumplir con el objetivo de mantenerse en la categoría. Eso sí, todavía queda incertidumbre en el club, dado que se trabaja en una posible reestructuración de la LF2 cara al próximo año, que podría devolver al Asisa a la categoría. Según ha podido saber este periódico, el conjunto malagueño podría descartar la opción de militar en Liga Femenina 2 para crear un equipo sólido en Primera Nacional, con la cantera y sin la necesidad de mover un gran presupuesto.

La inversión que requiere el salto de categoría estaba dentro del planteamiento inicial del proyecto impulsado por el club y la Fundación

La categoría

En esta nueva aventura que arrancará el Unicaja, con el apoyo de directiva y Fundación, será el único equipo tanto de Liga Día (la primera división), como de Liga Femenina 2, cuyo respaldo económico lleve el nombre de una entidad bancaria. Además, pasará a compartir categoría con los conjuntos femeninos del Movistar Estudiantes (en el mismo grupo) y el Barcelona Lassa (en el grupo contrario). Junto al Valencia Basket, que milita en Primera, son las únicas secciones femeninas nacidas de clubes de ACB, además del caso especial del UCAM, que unió su camino con el Club Jairis (decano en Murcia), creando el UCAM Probelte Jairis, en LF2.

Sólo para cumplir con los trámites burocráticos que permitan competir en esta división, el Unicaja tendrá que abonar en torno a 30.000 euros. Desgranando la cifra, los principales gastos serían: la cuota de inscripción (2.000 euros), el aval por incumplimientos (13.500), los costes arbitrales (pueden superar los 7.000 euros) y el diligenciamiento de las licencias de plantilla y cuerpo técnico al completo. En Liga Femenina 2 se establece un mínimo de ocho y un máximo de 11 jugadoras por plantilla, de las cuales 3 (en caso de ser equipos de 8-9 integrantes) o 4 (en caso de una plantilla de 10-11 jugadoras) deberán tener contrato de formación. Estas son, jugadoras comunitarias, de entre el primer año de cadete y el primero de sénior inscritas en un club de la FEB al menos durante tres campañas.

Mientras que el coste para tramitar una ficha de una jugadora de formación o una comunitaria en LF2 sólo es de 76 euros, la inscripción de una jugadora extracomunitaria (como la actual americana Robinson) oscilaría entre los 1.800 y los 3.500 euros, en función del momento de la temporada en el que llegue. Sin embargo, a diferencia de Primera Nacional, en esta segunda división sólo se permiten dos plazas de extracomunitarias por equipo. Estos sólo serían los gastos iniciales. De sumar las previsiones en desplazamientos durante el año, equipaciones y material, salarios de trabajadores y jugadoras profesionales (además de la compensación que acuerde el club con sus jugadoras de base), entre otros, la cifra para mantener a un equipo en esta categoría rondaría los 200.000 euros. Siempre en función de la meta que se proponga el conjunto.

En este caso, como explica el presidente del Unicaja Eduardo García, el objetivo será mantenerse en Liga 2 buscando el equilibrio entre la competitividad y la puesta en valor de la cantera. «Nuestro objetivo era el de consolidarnos poco a poco en el mundo femenino y ascender si era posible, sólo puedo estar agradecido porque este año se ha logrado», comenta. «Nosotros somos novatos en el mundo femenino. Este es un proyecto a largo plazo, buscamos consolidarnos adecuadamente y también que la cantera pueda ir subiendo. Lo que no queremos es pasar apuros en la categoría. El presupuesto para el ascenso estaba estudiado, así que sólo tendremos que proyectarlo adecuadamente». Además, explica que en los próximos días comenzarán a sentarse las bases de este proyecto.