SIN REACCIÓN

MARTÍN URBANO

Tras lo ocurrido en Berlín el pasado miércoles, el Unicaja inicia una nueva etapa, con todo su energía orientada en una sola dirección: terminar lo más alto posible en la Liga Endesa. Un nuevo ciclo que arrancó con un quinteto extraño en el que coincidían Díez y Milosavljevic, en principio habituales ambos en el puesto de 'tres', condicionado, Luis Casimiro, por el planteamiento defensivo al que el técnico manchego concedió preferencia total. El miércoles pasado, el Unicaja buscó la mejora defensiva retirando a Witjer de su quinteto titular, ayer en Las Palmas, se intentó manteniendo al canadiense como titular y aumentando la presencia física del alero y el escolta. Todo iba bien en los primeros compases del partido, aunque la marcha al banquillo de los cinco titulares del Unicaja marcó ya el primer declive de su juego. En el comienzo del segundo cuarto, con Witjer en el banquillo, el Unicaja no anotaba, y atrás, Milosavljevic no podía con Eriksson. Los locales tomaron el mando del partido y el canadiense tuvo que volver con urgencia. Lamentablemente, el Unicaja volvía a ser el equipo perdido de los peores días.

Después del descanso, el cuadro malagueño debía evitar esas pérdidas que tantas facilidades habían dado a su rival. La defensa parecía más intensa y mantenía a los locales más alejados de la canasta. Witjer era el mejor delante y el peor detrás, una cuenta que no convencía a su entrenador que lo mandó al banquillo. La retirada del canadiense resultó el mejor impulso para la defensa del Unicaja, que redujo mucho la ventaja local, aunque enseguida volvió a perderse.

El comienzo del último cuarto, con diez puntos de ventaja local fue una sucesión de errores por ambas partes. Nadie anotaba y eso era bueno para el equipo canario, que volvió a dar otro tirón gracias, de nuevo, al acierto de Eriksson que tiraba cada vez más solo. Al final, la victoria inapelable fue para el equipo que ha buscado soluciones a sus problemas y parece que las encuentra. Enfrente, un pobre Unicaja sin reacción, que tiene que sacar del campo a su mejor atacante, porque en defensa no aguanta.