Sin rebote

Sin rebote

MARTÍN URBANO

En este Top-16 relámpago de la Eurocup (sólo seis jornadas) que anoche arrancó en Valencia cada partido tiene una gran importancia. En este sentido, la derrota del Unicaja, a pesar de no ser una enorme sorpresa, sí que puede considerarse un paso en falso, en una fase de la competición en la que no abundan las segundas oportunidades.

Desde el principio del partido ambos equipos defendían con gran intensidad en la línea del perímetro, sin muchas ayudas interiores. Como consecuencia de ello, los dos ataques insistían con sus hombres altos. Como el Unicaja fue el primero que se vio obligado a cerrarse en la zona, el perímetro valenciano sumó su aportación y se fue por delante, porque además de dominar el rebote se beneficiaba del escaso acierto exterior malagueño. En el segundo cuarto el Unicaja seguía fallando desde fuera y en la otra canasta concedía demasiadas facilidades a su rival para anotar. Afortunadamente, el Unicaja mejoró en el rebote ofensivo, la defensa valenciana no daba con la tecla para frenar a Jaime Fernández y mediado el tercer cuarto los visitantes tomaron la iniciativa y la ventaja local dejó de crecer. El ataque malagueño había evolucionado positivamente, pero su defensa todavía dejaba mucho que desear.

Tras el descanso el gran problema del Unicaja seguía siendo su extrema debilidad en el rebote defensivo, pero empezó a anotar desde fuera y llegó a igualar el marcador. Sin embargo, con el paso de los minutos la defensa malagueña seguía sin ser factor en el partido y, como consecuencia de ello, los ataques valencianos acababan en canastas fáciles, mientras los del Unicaja eran cada vez más torpes. En el comienzo del último cuarto, el equipo malagueño, ocho puntos por debajo, todavía tenía su opción. Lessort prendió la mecha y su equipo se empleó unos minutos atrás. Todo fue una falsa alarma, porque Ponsarnau volvió a situar en cancha a un quinteto con tres hombres altos frente a los que el Unicaja fue siempre muy inferior debajo de los aros. Como siempre, la conclusión es que el Unicaja, si anota por debajo de los ochenta puntos, no le gana a nadie.

 

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