Se rompió la racha

MARTÍN URBANO

El Unicaja que, a pesar de su gran racha de éxitos, había sufrido apuros en los últimos partidos, con muchos minutos de dominio de sus rivales, no pudo ayer con su adversario porque falló 24 de sus 30 triples y cometió demasiados errores en defensa. De cualquier forma, tampoco resulta tan sorprendente esta derrota en una cancha en la que ya cayeron equipos tan importantes como el Baskonia.

Ayer, desde el principio, tuvimos la impresión de que ni el Unicaja ni el San Pablo Burgos tenían en la defensa su punto más fuerte. Los locales insistían en los primeros minutos en buscar cerca de la canasta a Thompson frente al que Wiltjer sufría mucho. En el ataque malagueño, el tiro exterior tenía mucho más protagonismo. Como la defensa visitante daba muchas facilidades debajo del aro, Casimiro retiró pronto a sus pívots titulares y dio entrada a Suárez y Shermadini, pero el equipo seguía sin responder atrás. En el segundo cuarto, con muchos suplentes por parte y parte, los locales mantenían su dominio, porque el Unicaja no acertaba desde la línea exterior. Afortunadamente, como casi siempre, la entrada de Jaime Fernández cambió mucho las cosas y el Unicaja se metió por fin en el partido. Cuando se fueron al descanso, el conjunto malagueño, que había dispuesto de más posesiones gracias a sus escasas pérdidas, estaba por detrás en el marcador castigado por sus pobres porcentajes de acierto.

Tras la pausa, con Fernández en el banquillo, su equipo perdió el control y el rival dio otro tirón. El ataque malagueño, sin tiro exterior, se reducía a Shermadini, y la defensa era una ruina, porque permitía que el balón llegara hasta debajo de su aro con facilidad. Afortunadamente, con el retorno de Fernández, su equipo abandonó la aventura desde el 6,75 y atenuó la caída. Con esas premisas en ataque y prescindiendo de alguno de sus mejores anotadores para mejorar atrás, el Unicaja se hizo con el dominio del juego en el arranque del último cuarto. Sin embargo, a medida que se le acababa el tiempo también se le acabó la paciencia y los locales se recuperaron definitivamente.

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