Rubén y Francis, sí o sí

Rubén y Francis, sí o sí
Enrique Miranda
ENRIQUE MIRANDAMálaga

Como es habitual a estas alturas de la temporada, los dirigentes del Unicaja ya tienen un ojo puesto en la configuración de la plantilla de la próxima campaña. Seguirá Luis Casimiro al frente de la nave, como dijo el propio presidente Eduardo García, aunque es más que probable que haya de nuevo bastantes cambios en la plantilla tras un año que no ha sido bueno. Al menos por ahora.

Este verano tendrá un componente inusual a la hora de configurar el equipo. Dos malagueños, Rubén Guerrero y Francis Alonso, terminan su etapa universitaria en Estados Unidos y el club de LosGuindos tendrá que decidir qué hacer con ellos, ya que conservan los derechos de dos jóvenes que pasaron la mayor parte de su etapa de formación en Los Guindos. Hay ciertas dudas sobre el rendimiento que pueden dar en la ACB, ya que la liga universitaria norteamericana, con más de 350 equipos y miles de jugadores, no tiene nada que ver con la exigencia de la mejor liga nacional de Europa. No nos podemos dejar llevar por los buenos números o el protagonismo que han tenido los malagueños en Estados Unidos porque el baloncesto profesional es otra cosa y es lógico que el club quiere verles en acción, en entrenamientos con sus entrenadores.

Sin embargo, creo que en los despachos de Los Guindos no pueden permitirse el lujo de dejarles escapar. No hablo de garantizarles minutos o protagonismo en el primer equipo, es algo que se tendrán que ganar, pero sí de que tengan al menos las oportunidades que han tenido muchos otros jugadores foráneos que han pasado por el Unicaja sin pena ni gloria. Está más que demostrado que el hecho de ser de la casa, y Francis y Rubén lo son, les da a los jugadores una dosis extra de implicación, de identidad con el proyecto, que es difícil de encontrar en el mercado. Alberto Díaz, con el que llegaron a coincidir en la cantera del Unicaja, es el mejor ejemplo. Porque si el escolta o el pívot no salen bien bajo el manto del Unicaja, aquí o cedidos en otros equipos para que se fogueen, poco se le podrá reprochar al club de Los Guindos. Pero si no se apuesta por ellos y terminan triunfando en otro club, el ridículo sería antológico.