Rubén Guerrero, contundente: «He venido para quedarme»

Rubén Guerrero, en la plaza de Los Naranjos de Marbella./J. L.
Rubén Guerrero, en la plaza de Los Naranjos de Marbella. / J. L.

El pívot marbellí ya ha comenzado a entrenarse en solitario para preparar la que va a ser su primera temporada como profesional en el Unicaja

JULIO RODRÍGUEZ

Sólo ha pasado un mes y medio del debut de Rubén Guerrero con la camiseta de Unicaja. La sensación de jugar ante su público contra el Morabanc Andorra es una experiencia que el pívot marbellí quiere repetir con asiduidad la próxima temporada. Consciente de los refuerzos necesarios de la plantilla, el 'Gigante' de 2.13 metros no quiere perder el tren de formar parte activa de la rotación en el club donde se formó tras firmar por dos campañas. El descarte de Okouo, las salidas de Shermadini y Lessort abren la puerta a la progresión de Guerrero. Los fichajes de Volodymyr Gerun y Deon Thompson afianzan las posiciones interiores a falta de encontrar alguna pieza más en el mercado.

Sin apenas vacaciones, debido a los compromisos en Melilla con la selección española sub-22 dirigida por el malagueño Paco Aurioles, el 'cinco' del Unicaja ya planea volver a los entrenamientos en solitario. «Estoy haciéndome al proceso. Sé que toca trabajar mucho con la gente que llegue o la que se quede de la forma más profesional. Después de tanto tiempo fuera ahora he venido para quedarme. Voy a empezar ya con el trabajo en el gimnasio y a organizarme sesiones individuales» declaró a Onda Cero Marbella. Con sólo cuatro entrenamientos disputó su primer partido oficial y la exigencia de los 'play-off', con partidos cada dos o tres días impedía una mejor adaptación al sistema y al trabajo específico.

En cuanto a los futuribles fichajes, Rubén Guerrero fue muy cauto con el caso de Francis Alonso. Tiene especial aprecio por un compañero de cantera, de su quinta, cuyos derechos en España tiene Unicaja. «A Francis le deseo que aproveche lo más que pueda en Estados Unidos y si hay suerte que se quede allí. Aquí siempre tiene las puertas abiertas. La gente de Málaga lo ha seguido mucho, pero es que allí se ha hecho un nombre importante. A la vista está, porque puede meter la cabeza todavía en algún equipo», comentó el pivot.

Con 23 años y ante la gran oportunidad de su vida no quiere hablar de otra cosa que no sea jugar en Unicaja ante cualquier especulación de una cesión. Está convencido de que si el club apostó por el con su fichaje el 20 de mayo es con proyección de futuro. «Mucha gente no lo sabe, pero cuando mi agente me llamó para firmar estaba de crucero con mi hermano y un amigo. Pillé wifí en una playa y cuando vi el mensaje me puse a anularlo todo para volar a Málaga como si no hubiera un mañana». Juventud, talento e ilusión, ahora le toca dar el paso al frente que todos quieren, él más que nadie.