La saga Rodríguez vuelve 20 años después

Juanma, Javi y Nacho Rodríguez. /
Juanma, Javi y Nacho Rodríguez.

Javi, hijo de Juanma y sobrino de Nacho, debutará con el Unicaja en el Torneo Costa del Sol

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

El apellido Rodríguez forma parte de la historia del baloncesto por muchos motivos y representa a dos de las sagas de jugadores más importantes de la historia del club. Por un lado están Bernardo y Berni Rodríguez, el primero jugador en los años setenta y una eminencia como técnico de formación, y, el segundo, leyenda viva del club de Los Guindos cuyo número 5 cuelga en lo más alto del Palacio de los Deportes. Pero hay más Rodríguez ilustres y estos vivirán esta semana un momento muy especial con el debut de Javi Rodríguez con la primera plantilla cajista.

Para muchos es un absoluto desconocido, pero se trata del hijo de Juanma Rodríguez, ex jugador de Maristas y artífice en los despachos del mejor Unicaja de todos los tiempos. El arquitecto del equipo campeón de Liga y Copa. Juanma es el hermano mayor de Nacho Rodríguez, el jugador malagueño con mejor palmarés y 125 veces internacional, campeón de Liga, Copa y Euroliga, y que actualmente es el máximo responsable de del Barcelona.

Las numerosas bajas que el Unicaja sufre por culpa de los partidos de selecciones van a propiciar que Javi Rodríguez, flamante subcampeón de Europa sub-16, debute con el Unicaja el Torneo Costa del Sol justo cuando se cumplen 20 años desde que su tío Nacho dejó el club cajista para fichar por el Barça.

La saga

Juanma Rodríguez.
Jugó en Maristas, pero no en el Unicaja, en el que fue director deportivo durante 16 temporadas.
Javi Rodríguez.
De 1,88 metros, afronta su primera temporada en júnior tras ser subcampeón de Europa sub-16.
Nacho Rodríguez.
Imagen de 1988 (arriba) en su estreno en la ACB con Maristas en el que jugó cuatro temporadas y seis en el Unicaja.

Cuando Juanma Rodríguez, ahora director deportivo del Betis Energía Plus, recibe la llamada de SUR se muestra reticente a hablar de su hijo. Siempre quiso estar en un segundo plano, tanto en su función de directivo como ahora en la de padre, pero sabe que no todos los días un equipo de la ACB te llama para entrenar con la posibilidad de poder jugar. Por experiencia propia, trata de no inmiscuirse en la carrera de su hijo y sólo le ha pedido dos cosas. «Es evidente que estamos contentos. Está ante una buena oportunidad para aprender. Le he dicho que disfrute mucho, que aprenda y que se esfuerce. Él sabe lo que supone, pero también que por encima de todo están los estudios», recalca.

La máxima del esfuerzo fue precisamente lo que llevó a Javi Rodríguez en hacerse con una plaza para el Campeonato de Europa sub-16 cuando todos lo daban como el descarte. En su etapa de formación ha destacado por ser un buen tirador, un hombre de ataque. «Tenía claro que debía mejorar en defensa si quería jugar el Europeo. Pasó de destacar en la faceta ofensiva a ser uno de los mejores defensores del equipo. Esta experiencia con la selección fue positiva para él porque comprobó que no basta con tener calidad, hay que trabajar. Es por una de las pocas cosas que le he felicitado», reconoce.

Juanma Rodríguez no llegó a jugar con el Unicaja. Se formó en Maristas y formó parte del equipo que logró el ascenso a la Liga ACB. Luego se puede decir que no pasó el 'corte deportivo' y se convirtió en el delegado del equipo. Hace unos meses se cumplieron 30 años de aquella gesta.

Así que Juanma Rodríguez pasó al cuerpo técnico y le entregó el relevó a su hermano pequeño Nacho, que llegaba como un torbellino desde el júnior de Maristas para convertirse en uno de los mejores jugadores nacionales de su generación. Juanma pasó a ser el consejero y, a la vez, mayor crítico de su hermano. «Él le da consejos a Javi, igual que yo se los daba a él, pero yo le exigía. Le decía que tenía que dar el máximo siempre y eso fue clave para que un jugador con poco talento, pero con mucho espíritu lograse lo que consiguió en su carrera».

Los estudios, lo primero

Nacho, ahora como máximo responsable del Barcelona, reconoce la ilusión que le hace ver a su sobrino y ahijado ahí, consciente de lo especial del momento, como el que él vivió en su día cuando Pedro Ramírez y Javier Imbroda lo citaron para hacer la pretemporada con el primer equipo de Maristas. «Lo sigo con alegría. Está siendo un verano muy importante para él y sé lo que supone verse con los profesionales», explica.

Desde su posición de directivo sabe lo complicado que son estas edades y el mensaje que le manda a Javi siempre es el mismo. «Los estudios siempre deben ir por delante de todo, siempre. Luego, como es lógico, debe disfrutar del momento y divertirse con el equipo júnior del Unicaja», lo dice un Nacho Rodríguez que en la prueba de selectividad sacó un 8,5, y que tiene claro cuál es el ejemplo para su sobrino y cualquier joven: «Javi tiene buena mano, es bueno ofensivamente, pero los jóvenes deben esforzarse en defensa y trabajar duro. Alberto Díaz es el mejor ejemplo. Mira lo que ha conseguido».

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