La salida de Romaric confirma el giro en la política de cantera del Unicaja

Soluade, Karahodzic y Romaric, en una pretemporada. /SUR
Soluade, Karahodzic y Romaric, en una pretemporada. / SUR

El inglés Soluade también podría abandonar el club al acabar contrato la próxima temporada y no entrar en los planes de Luis Casimiro para la actual

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

El Unicaja confirmó ayer el giro en su política de cantera, la que concierne a los jugadores que están en la órbita del primer equipo. Si hace un mes optó por no renovar a Kenan Karahodzic y Cristian Uta, ayer anunció la desvinculación de Romaric Belemene, al que le quedaba una temporada más de contrato. Continuando en esta línea, el próximo en salir podría ser el inglés Morayo Soluade, que maneja una oferta de un club polaco.

El cambio es evidente. El Unicaja ha pasado de tener a un quinteto de jugadores que potencialmente podían dar el salto al primer equipo a desprenderse de todos, salvo, de momento, de Soluade. Las cesiones de todos ellos no han dado el efecto esperado para que se reivindiquen como candidatos a jugar en el Unicaja. Cada caso es diferente, pero es claro que ahora el club se queda sin ese relevo generacional que apuntaban estos jugadores.

El Unicaja ha pasado de importar jugadores muy jóvenes para formarlos durante años en sus equipos infantiles o cadetes, a pagar por jugadores también jóvenes con experiencia ya en la élite al máximo nivel. Las inversiones realizadas por Jaime Fernández y el francés Mathias Lessort de 24 y 22 años confirman esta nueva política. Hacía varias temporadas que el Unicaja no pagaba traspasos por jugadores y este verano ha pagado por dos. Es decir, se buscan apuestas seguras con un rendimiento inmediato y que, como en el caso de Lessort, puedan además generar algún tipo de ingreso futuro.

Como se explicó antes, cada caso de los mencionados es distinto. Uta y Karahodzic, después de dos cesiones casi no han evolucionado y no se les renovó. Por el contrario, Romaric sí dio un buen nivel en el Oviedo en la LEB Oro, pero las renovaciones de Waczynski y Díez, aleros como él, le cierran las puertas del primer equipo por dos temporadas. Romaric tenía una campaña más de contrato, como Soluade, y cederlo implicaría renovarlo para que el club se cubriese las espaldas, pero claro, para qué habiendo renovado al polaco y al madrileño. Similar es la situación de Soluade. Alberto Díaz tiene un contrato largo y acaba de llegar Jaime Fernández, fichado por tres temporadas, así que está por ver qué sucede con el inglés.

Pero hay más, el Unicaja quiere acortar los plazos de llegada al primer equipo de los jugadores más pujantes. En lugar de ficharlo demasiado jóvenes, se ve con buenos ojos incorporarlos en edad júnior porque esté contrastado que tengan el potencial jugar en el primer equipo. El Unicaja ha vivido de espaldas a este mercado en las últimas temporadas y las incorporaciones de gran nivel al conjunto júnior o EBA han sido casi nulas. Esto será más difícil porque en esta franja de edad la competencia con otros equipos será mayor, por lo que la importancia de un buen 'scouting' será determinante. No es un secreto que el Unicaja ha estado ausente en los principales torneos internacionales y ahora tendrá que volver a ellos.

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