El talento de Rosa se curte en la LEB Oro

Ignacio Rosa, en un partido con el Oviedo esta temporada./Tania Fernandez/OCB
Ignacio Rosa, en un partido con el Oviedo esta temporada. / Tania Fernandez/OCB

El canterano del Unicaja, cedido en el Oviedo, relata su primera experiencia profesional lejos de Málaga

Enrique Miranda
ENRIQUE MIRANDAMálaga

Sólo tenía 12 años y aún jugaba en categoría infantil cuando el Unicaja se fijó en un espigado chaval que destacaba en el CB Villa de Los Barrios. Siete años después, Ignacio Rosa es una de los proyectos más claros de jugador ACB con los que cuenta el club de Los Guindos y uno de los pocos que sobrevive en la entidad después de que el verano pasado se prescindiera de hombres como Romaric Belemene, Soluade o Karahodzic.

Rosa, de 19 años y 2,08 de altura, vive esta temporada su primera experiencia profesional lejos de Málaga. Se consideró que el equipo de Liga EBA se le quedaba pequeño y que no iba a contar con muchos minutos en el Unicaja, por lo que se optó por cederle al Liberbank Oviedo de LEB Oro. Allí el jugador del Unicaja –que firmó en 2017 su primer contrato profesional con el club malagueño por cuatro temporadas– vive su particular 'mili' y trata de demostrar que puede ser un jugador con recorrido en el Unicaja a medio plazo.

«Es una competición dura, muy exigente, en la que tienes que aprender a hacer muchas cosas», dice el jugador gaditano de 19 años

«El primer mes ha sido un poco raro, te tienes que adaptar a un equipo distinto y una ciudad nueva. Yo llevo fuera de casa desde los 12 años, pero es normal tener que pasar por un proceso de adaptación. Todo el mundo me ha ayudado mucho», comenta Rosa. El gaditano, es plenamente consciente de que tiene que aprovechar al máximo esta experiencia en la LEB Oro para crecer como jugador:«Es una competición dura, muy exigente, tienes que aprender a hacer muchas cosas. En LEB no puedes ser un especialista, tienes que hacer de todo, jugar al poste bajo, penetrar, rebotear», explica. Rosa recuerda la extraña situación que vivía el año pasado en Málaga, en el que estuvo entre el conjunto de EBA que dirigía Paco Aurioles y el primer equipo, a las órdenes de Plaza. «Casi siempre entrenaba en un equipo de primer nivel, de Euroliga y luego jugaba en una competición inferior, como es EBA. Salir cedido me permite ser uno más en el equipo, entrenar como el resto y jugar en los partidos», comenta.

Entre alero y ala-pívot

La decisión que tomó el club de que saliera al Oviedo le pilló con la selección sub-20 y, aunque se había planteado la posibilidad de que siguiera en Málaga como jugador 13 de la plantilla, se mostró conforme: «Saber que vas a salir del club siempre te choca en un primer momento, pero sabía que jugar este año como cedido era una opción clara y que era lo mejor para mi desarrollo». Como su padre –Juan Rosa, exjugador del Joventut, Girona o Murcia entre otros– puede desenvolverse en las posiciones de '3' y de '4', aunque el objetivo es que se asiente como alero.

Sus números

6,8
Puntos de valoración promedia en este inicio de temporada con el Oviedo. Juega una media de 15 minutos por partido, anota 7,9 puntos y atrapa 2,7 rebotes. Es el tercer mejor jugador de la LEB Oro en porcentaje de acierto en triples, con un 53,8% (21 de 39).

Su entrenador en el Oviedo, Javi Rodríguez –base con una amplia experiencia en la ACBy que en las últimas temporadas era técnico ayudante del conjunto asturiano– tiene claro que tiene entre manos a un jugador con unas excelentes condiciones para el baloncesto, pero con el que no hay que tener prisa. «Es la primera vez que juega en un equipo profesional y lo hace fuera de casa. Tiene que pagar ese peaje de la adaptación, pero por ahora lo está haciendo bien», dice el que fuera jugador de Manresa o Bilbao. «Ignacio tiene un gran talento, pero es un jugador que todavía está por hacer. Necesita dos o tres años todavía para ver su evolución. Con 19 años se tiene que formar físicamente, creo que ese es su principal desventaja», comenta. Respecto a su posición en la pista, el técnico lo tiene claro: «Empezó de '4' por lesiones en la plantilla, pero tiene que ser un 3 y medio. Tiene una mano temible y con 2,08 puede tirar prácticamente cuando quiera. Pero tiene que hacerse un jugador completo, que pueda poner el balón en el suelo, defender duro, jugar al poste bajo. Por eso es tan importante que mejore su físico, su explosividad, tiene que dar ese salto de niño a hombre. Su liga ideal es la LEB Oro, no creo que sea inteligente pensar a corto plazo en que compita en la ACB», opina.

El Unicaja no pierde de vista a Rosa, el club sigue en contacto con él y está pendiente de su evolución. En el verano de 2017 le hizo un contrato al jugador por cuatro temporadas. Hay tiempo para comprobar si las buenas expectativas se terminan convirtiendo en realidad.

 

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