TRIUNFO IMPRESCINDIBLE

MARTÍN URBANO

El Movistar Estudiantes y el Unicaja disputaron ayer en Madrid un partido de mucho compromiso. El conjunto madrileño, amenazado en su lucha por eludir el descenso por unos rivales que no ceden en la pelea, y el Unicaja que no podía dejar pasar la oportunidad de anotarse, por fin, una victoria a domicilio, frente a un equipo inmerso en una racha de resultados muy negativos y muy disminuido por la ausencia de tres de sus jugadores más importantes.

Es cierto que el equipo malagueño no se lució demasiado en el partido, pero tenía que ganar y ganó, lo que hay que valorar en su justa medida, dada la debilidad que el equipo viene mostrando en la carretera desde hace ya mucho tiempo. Las características del rival venían a señalar muy claramente que la gran ventaja del Unicaja estaba en el juego interior, tanto en ataque como en defensa y que mostrarse firme cerca de ambas canastas era el pasaporte seguro hacia el éxito. Atrás, porque su rival con la ausencia de sus mejores tiradores debía acercarse mucho a los tableros para alcanzar una anotación que le permitiera el éxito y en ataque porque el conjunto madrileño carecía de hombres con capacidad para frenar la anotación de sus pívots. El rebote, en consecuencia, también podía dictar sentencia, porque a partir de la superioridad debajo de los aros vendría el dominio en el ritmo del partido. Todos estos condicionantes obligaban al Unicaja a jugar a 'contraestilo', por eso tardó en consolidar su indiscutible superioridad, que fue haciéndose más patente a medida que avanzaban los minutos. Al final, el Unicaja acabó con algún rebote más que su rival y sus hombres altos anotaron 47 de los 80 puntos de su equipo, algunos más también que sus rivales directos, lo que acabó por hacer valer la superioridad en la anotación de triples que ya esperábamos. Con solo nueve triples anotados y sin ningún jugador del perímetro superando los 10 puntos, el Unicaja alcanzó esta victoria tan necesaria. Precisamente en ese evidente cambio de estilo, que ayer era imprescindible, radica el mayor mérito de esta victoria.