TRIUNFO SIN LUCIMIENTO

MARTÍN URBANO

El Unicaja se reencontró ayer con la victoria frente a un equipo que se quedó sin recursos físicos y técnicos en el segundo cuarto. Lo mejor del cuadro malagueño, como casi siempre, que no dio el partido por perdido ni en los peores momentos y eso tiene su valor.

El cuadro cajista salió muy decidido y dispuesto a imprimir ritmo a su juego de ataque, sin especular lo más mínimo y aprovechando siempre la primera ocasión que se presentaba para tirar. El cuadro gallego buscababa a Brodziansky para explotar las debilidades defensivas de Wiltjer cerca de su canasta. Los visitantes incluían en su planteamiento defensivo claras ayudas interiores para no dejar al descubierto a Llovet cuando Lessort recibía el balón en el poste bajo. La defensa local hacía también algo parecido para proteger a Wiltjer de las acometidas del pívot eslovaco del cuadro visitante. El Unicaja empezó dominando, pero en cuando aparecieron las primeras grietas en su defensa, Roberts empezó a desgastarse y su ataque se olvidó de los pívots, los visitantes voltearon el marcador. La defensa gallega, con continuos cambios de hombre, muy activa y con un variado muestrario de ayudas interiores, tomó el mando del partido. Lo sorprendente es que en esta primera mitad, el cuadro gallego mostró más recursos que un Unicaja que sólo anotó 28 puntos.

El equipo local, lastrado por las pérdidas, había dispuesto de ocho posesiones menos que su rival y por ahí debía llegar la mejora en una segunda mitad que empezó con el ataque visitante buscando descaradamente al hombre que estaba defendido por Wiltjer. Luis Casimiro tuvo que retirarlo con urgencia del campo. Roberts seguía acumulando minutos y Milosavljevic le dio el relevo en un momento muy complicado. Aunque su juego no era de alto nivel, el conjunto malagueño, dirigido por el serbio, volvió a entrar de lleno en el partido. En el arranque del último cuarto, el Unicaja, sin Roberts, tenía más energía que su rival, y estaba más acertado en el tiro. Durante unos minutos, su defensa dominó al ataque gallego, incluso con Roberts de vuelta, y la victoria malagueña acabó siendo cómoda en un partido muy mal arbitrado.