El Unicaja, en alerta por una estafa de falsos contratos a jugadores

Roshane Robert firmando el contrato falso con el Unicaja. /Twitter
Roshane Robert firmando el contrato falso con el Unicaja. / Twitter

Un falso agente ofrece la posibilidad de fichar por el filial del conjunto malagueño a jóvenes jugadores de EE.UU. y Canadá

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

Es una de las historias más extrañas de los últimos años, y a la vez de las más desagradables. Varios jóvenes estadounidenses y canadienses han sido estafados por un representante que dice actuar en nombre del Unicaja y que les ofrece contratos para jugar en el filial del conjunto malagueño que milita en la Liga EBA. El club cajista está en alerta ante esta situación y ha dado orden a sus asesores legales para que tomen las medidas pertinentes para evitar que se produzcan nuevos casos.

La estafa, desvelada ayer por SUR, consiste en que el intermediario en cuestión pide una cantidad para hacer frente a los trámites del visado de trabajo y residencia o por el billete de avión a Málaga. Los contratos son falsos, a pesar de su apariencia original, pues no han sido emitidos por el Unicaja y los jugadores pierden el dinero que han adelantado, según pudo saber SUR. Las cantidades estafadas varían según el caso y oscilan entre los 500 y los 1.500 dólares.

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El Unicaja estaba al tanto de esta práctica después de que algunos jugadores estafados se pusiesen en contacto con el club reclamando las condiciones del contrato que firmaron con el representante en cuestión. El Unicaja les respondió que no tenía constancia alguna de esos contratos, porque además tampoco había contactado con los jugadores y no había autorizado a ningún agente actuar en su nombre en Estados Unidos o Canadá, según explicaron fuentes del club malagueño. Los servicios jurídicos del Unicaja están estudiando estos casos para tomar las medidas oportunas.

El asunto saltó a la luz pública la noche del miércoles cuando apareció en una cuenta de Instagram la situación del base Roshane Roberts, de la Universidad canadiense de Ryerson, en Toronto. El jugador aparecía en una fotografía firmando el contrato y se explicaba que iba a jugar en el equipo Unicaja Andalucía de la Liga EBA de Málaga; es decir el conjunto filial del Unicaja. Este contrato en concreto, según explicaron algunas fuentes a este periódico, fue gestionado por un representante esloveno llamado Vlado Gravanovic que efectivamente tiene la licencia FIBA para ejercer como tal. SUR localizó a Gravanovic en Eslovenia y se mostró sorprendido por la noticia. El veterano agente negó cualquier implicación en estos hechos y dijo que no conoce al jugador en cuestión. «Es la primera noticia que tengo al respecto. No conozco a ese jugador de nada. Es algo sorprendente para mí. Alguien está jugando sucio. Llevo muchos años en el mundo del baloncesto y nunca he tenido un problema».

La Asociación de Baloncestistas Profesionales (ABP), que hace algunas fechas alertó de casos similares, reconoció estar al tanto de la situación tras la noticia que publicó este periódico. Lo llamativo es que, a pesar de conocer casos parecidos, ningún estamento, ni la Liga ACB ni la propia ABP o incluso la Federación Española hayan denunciado el caso a las autoridades pertinentes.

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