El Unicaja sobrevive a la emboscada del Murcia

El Unicaja sobrevive a la emboscada del Murcia
Salvador Salas

Muestra su versión más dura para superar el combate físico que le planteó el UCAM Murcia

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

El Unicaja guardó el traje de gala en el armario, ese que ha lucido hasta el momento, y se puso el mono de faena para sacar adelante un complicado y duro encuentro ante el UCAM Murcia (89-82). Sobrevivió el conjunto cajista a la emboscada que le planteó su rival. Era lo que se esperaba, pero demostró arrojo y carácter para revertir un encuentro que se le complicó por momentos, pero que resolvió con una buena defensa y un acierto descomunal desde la línea de tiros libres (32 de 34). Le esperan muchos partidos de este tipo al conjunto que dirige Casimiro, así que superó con nota una prueba que le permite crecer hacia la identidad competitiva que desea el técnico. Tampoco le hicieron falta los actores principales y emergieron otros jugadores como Salin, que esta temporada también está ofreciendo una mejor versión. El Unicaja será hoy segundo a la espera del duelo entre el Real Madrid-Barcelona y afronta el parón de selecciones después de un primer tramo de la temporada que ha sido sobresaliente en todos los sentidos.

89 Unicaja

82 UCAM Murcia

Parciales
25-19; 16-18; 29-25; 19-20.
Árbitros
García, Cabellero y Mendoza. Bien. Técnica a Lessort y antideportiva a Kloff y Cate.
Cancha
Palacio de los Deportes, 7.535 espectadores.

El enorme acierto de Wiltjer, que metió todo lo que lanzó en el arranque del choque, permitió un plácido comienzo para el Unicaja (13-2), pero no era ese el guión de partido que se esperaba. Efectivamente, el choque derivó hacia un escenario más complicado para el equipo malagueño. El principal problema estuvo, como se esperaba, en el rebote. El UCAM encontró continuas segundas opciones debajo del aro local y así regresó al partido con un parcial de 0-9. Trató Casimiro de corregir esto con la entrada de Suárez y Shermadini, pero el efecto de la presencia de ambos tardó en hacerse notar. El primer cuarto terminó con un intercambio de canastas fáciles y 25-19 en el marcador.

Todo cambió en un par de minutos fulgurantes del Unicaja. Tres canastas seguidas de Shermadini y Salin, abrieron la primera brecha en el marcador (32-21). El finlandés culminó con un triple una jugada en la que su equipo cruzó el campo sin botar el balón, sólo con tres pases. Sin embargo, el exceso de 'alegría' en el juego del Unicaja le llevó a cometer demasiados errores y a enlazar varias pérdidas que permitieron la reacción del UCAM. Careció el cuadro malagueño de cierta templanza en la gestión de su ataque, aunque en realidad esto habría sido faltar a sus principios de juego rápido y la dosis de libertad que está caracterizando su estilo esta campaña. El conjunto murciano endureció su defensa y alternó acciones interiores con acierto en el tiro exterior hasta colocarse a un punto (36-35) con un parcial de 4-14. El nivel físico del partido se elevó, con menos canastas fáciles y al descanso se llegó con 41-37.

Lluvia de personales

La tendencia del choque se acentuó y el nivel de dureza derivó en una lluvia de personales. Seis pitaron los árbitros en el primer minuto de la segunda parte, cinco de ellas en contra del Murcia. Como casi cada jugada acababa en personal, el tiro libre se convirtió en el principal sustento anotador del equipo local, que perdió la posibilidad de lanzar de tres. Su rival, por contra, alternó un buen juego entre sus pívots con un acierto enorme desde la línea de 6,75. Esto le dio ventaja en un encuentro igualado, y precisamente con un triple de Oleson, el cuarto de su cuenta, se situó por delante (55-57, min. 26).

Opinión

Si el Unicaja quería recuperar el mando debía cambiar este escenario, empezando por mejorar en el rebote. Dos buenas defensas le dieron algo de aire y Suárez logró el primer triple el minuto 28. Por ahí empezó el cambio, y como mantuvo el enorme acierto en el tiro libre (21/21), enlazó un parcial de 11-2 para llegar al último cuarto ganando 70-62.

Salin, en su mejor partido en mucho tiempo, abrió el acto decisivo con seis puntos y la renta aumentó (76-64). El choque quedaba encarrilado con seis minutos por delante, pero quedaba rematar la faena. Le costó al Unicaja porque el encuentro se afeó todavía más. Técnicas, antideportivas y una sucesión de faltas, y también porque le faltó templanza para jugar los últimos minutos en los que su rival no bajó el pistón, pese a que ya se le acabaron los recursos. Los tiros libres, de nuevo, decidieron.

 

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