El Unicaja y un modelo de cantera por decidir

Parte del filial cajista llega un fin de ciclo en su etapa de formación, pues la próxima temporada pasarán a categoría senior sin tener demasiado claro qué será de ellos

Morgan Stilma, en un partido. /Euroliga
Morgan Stilma, en un partido. / Euroliga
Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

El Unicaja júnior cayó el martes eliminado en la primera fase del Campeonato de España de la categoría, algo para lo que hasta a los más veteranos en el club les cuesta encontrar un antecedente similar. Para parte del filial cajista llega un fin de ciclo en su etapa de formación, pues la próxima temporada pasarán a categoría senior sin tener demasiado claro qué será de ellos. ¿Tendrán contrato profesional? ¿Serán cedidos? ¿Aceptarán ofertas de otros clubes? ¿Se irán a jugar a una universidad estadounidense?

En las últimas temporadas el Unicaja ha conformado una interesante generación de jugadores que han estado a las órdenes de Leandro Ruiz, primero, y Paco Aurioles después. Este grupo dominó los Campeonatos de Andalucía, disputó la final del torneo de la Euroliga en Coín y también dejó muy buenas impresiones en la cita celebrada este año en Hospitalet con un quinto puesto. Sus jugadores más destacados, Jesús Carralero, Morgan Stilma y José Luis Ibáñez, acaban el ciclo júnior, por lo que el Unicaja tendrá que tomar una decisión sobre ellos. El paleño Carralero es un alero de dos metros con un gran físico y un juego directo y fuerte del que se dice que alcanzará la ACB si fortalece el plano motivacional. Stilma, el jugador más importante del equipo, ha explotado esta temporada. Es un pívot pequeño, de sólo dos metros, algo que acorta su recorrido, aunque de excelentes movimientos interiores. En el torneo de Hospitalet encandiló a los ojeadores internacionales con sus actuaciones, especialmente en el partido ante el Bolonia. El fuengiroleño, de padre holandés y madre italiana, firmó 42 puntos y 9 rebotes, quedándose a un punto del récord de la competición, en propiedad de Dragan Bender, que ahora juega en la NBA. Por su parte, Ibáñez es un escolta fuerte, con muy buen manejo de balón y buen tiro. Las lesiones de Carralero y Stilma en el Andaluz, dejaron a Ibáñez demasiado solo en el Nacional. Y a pesar de estas bajas, llama la atención que un club como el Unicaja no supere la primera ronda en un Campeonato de España con 32 equipos en el que el año pasado quedó cuarto.

A la espera de qué es lo que decide el Unicaja respecto a cada uno, las universidades estadounidenses llevan meses tratando de reclutarlos, del mismo modo que las diferentes agencias de representación sabedoras de que hay negocio. Los jugadores, con sólo 18 años, están hechos un lío con los americanos llamando a la puerta y los agentes asegurándoles ya un contrato con dinero de por medio.

Hace varias temporadas, el club cajista optó por prescindir de tener un equipo en la LEB, (Plata y Oro), por lo que este tipo de jugadores se quedan en tierra de nadie. Son demasiado jóvenes como para ser cedidos lejos de Málaga, pero la EBA ya se les empieza a quedar pequeña. Muchas voces autorizadas consideran un error que el Unicaja no cuente con este equipo intermedio, que antes sí tenía –el Clínicas Rincón– y del que salieron jugadores como Pozas, Kuzmic, Okouo, Alberto Díaz, Lima, Abrines, Todorovic, Faverani y varios más, que han alcanzado la ACB e incluso la NBA. De hecho, la apuesta actual de los clubes de la Liga es tener un filial en una categoría de más nivel, como por ejemplo ha hecho el Baskonia. Ahora llega una remodelación de las Ligas LEB y quizá es el momento de recuperar esta idea.

Un ejemplo claro de la situación que se les presenta a estos jugadores es Ignacio Rosa. El gaditano ha estado en la dinámica del primer equipo toda la temporada. Se descartó cederlo al ser muy joven, y se optó porque jugase en el EBA y entrenase con Joan Plaza. Muchos coinciden que ha sido un año perdido para Rosa, que ha sido un extraño cuando 'bajaba' a jugar en la EBA, en la que no ha destacado en absoluto, cuando estaba considerado el mejor jugador de España de su año (1999). Esta temporada ha jugado 3:53 minutos en 63 partidos con los profesionales.

Es probable que alguno de estos jugadores opten por marcharse a Estados Unidos, como hicieron en su día Sabonis, Francis Alonso, Rubén Guerrero o Jesús Castillo, porque es casi imposible competir con la oferta de baloncesto y estudios que ofrecen estos centros, salvo que el Unicaja los amarre con un contrato. Quizá dudarían si en el Unicaja atisbase cierto recorrido más allá de la categoría júnior. Pero hay más, la ausencia de un equipo 'puente' también está provocando que algunos jugadores que despuntan en categoría júnior o cadete a nivel nacional e internacional rehúsen fichar por el Unicaja sabedores de que después de su etapa en júnior se encontrarán con este problema. Esto sí es más grave. O como Golden Dike, malagueño y un portento físico que se 'fugó' al Madrid.

Y por el camino llega la generación del conjunto cadete, para muchos la de mayor talento de la cantera y en la que destacan nombres como Rubén Domínguez, Javi Rodríguez, Pablo Sánchez, Pablo León, Pierre Waly o Jeffry Isima, a los que también se les planteará el problema del final de su etapa de formación en un par de años.

En las últimas temporadas, y desde que se prescindió del equipo en la LEB, el Unicaja optó por las cesiones para dar salida a sus proyectos de futuro. A Romaric, Uta, Karahodzic y Soluade se les mandó a hacer 'la mili' en equipos de LEB Oro, con mejor y peor resultado. Se recuperó al último para completar la plantilla y ha tenido alguna oportunidad, pero está verde. De los otros tres, sólo Romaric está reivindicándose, aunque en el Fundación Oviedo está jugando de 'cuatro' cuando es un alero, porque otro de los riesgos de las cesiones es no poder controlar técnicamente a los jóvenes, y allí promedia 10 puntos y 4 rebotes. Le acompañó Karahodzic, que juega poco y firma 3 puntos y 2 rebotes en diez minutos. Números calcados a los de Uta en el Valladolid. Los tres están jugando los 'play-off' de ascenso y en un mes se tendrá que decidir si vuelven, siguen cedidos o se prescinde de alguno.

Y el final de la cadena de formación en la cantera cajista parece ser un embudo, con contadas excepciones que logran aflorar, como Díaz y Okouo, así que no estaría de más darle una vuelta a la idea de cantera. Saber qué se quiere hacer y para qué. Una situación que, por cierto, también se planteará en la sección femenina, a poco que el primer equipo se consolide en una categoría semiprofesional.

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