El Unicaja, preparado para una Liga de gigantes

Tavares, Pustovyi, Tobey y Shermadini /ACB, EFE y SUR
Tavares, Pustovyi, Tobey y Shermadini / ACB, EFE y SUR

La apuesta por los 'siete pies' desde la irrupción de Tavarés lo coge cubierto con Shermadini (2,17 metros)

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

El entrenador y analista de SUR José María Martín Urbano, gran conocedor del juego, siempre ha defendido que el baloncesto es un deporte para gente alta. Puede parecer algo obvio, pero en los últimos años ha sido común la apuesta de muchos técnicos por jugadores de menor estatura, y se han acuñado términos como 'pívots pequeños', 'quinteto bajo' y expresiones similares para referirse a la tendencia de apostar por jugadores altos, pero sin llegar a los criterios clásicos de los pívots tradicionales. En el Unicaja, no hace mucho, Joan Plaza defendía la idea de no contar en sus plantillas con los conocidos como 'siete pies', pívots que miden 2,13 metros o más.

Sin embargo, esta moda, como tal, es pasajera y ya está anticuada. La temporada pasada el Unicaja sorprendió con el fichaje de Shermadini, un 2,17 a la antigua usanza, pero se produjo un hecho clave que ha terminado por marcar tendencia en la Liga ACB. En noviembre de 2017 el Real Madrid fichó a Walter Tavares, que mide 2,21 metros, para suplir al mexicano Gustavo Ayón, de 2,08, que estaba lesionado.

La presencia de un jugador absolutamente dominante como Tavares, especialmente en el plano defensivo, ha obligado a la mayoría de los equipos importantes de la Liga a rearmarse en este sentido y muchos de ellos se han lanzado a la búsqueda de un jugador de un perfil parecido, un 'siete pies' o más, abandonando así la propuesta de un juego interior pequeño.

El Unicaja está cubierto en este sentido. Shermadini es la torre del Unicaja, y muchas de las esperanzas de éxito del cuadro malagueño la próxima campaña pasan por que el georgiano muestre el nivel que exhibió antes de llegar a Málaga cuando militaba en el Andorra (15 puntos y 7,8 rebotes) e incluso antes de la lesión que sufrió la pasada campaña.

La llegada de 'gigantes' a la Liga ACB por el efecto Tavares ha sido evidente en otros clubes importantes. El Barcelona ha echado el resto por el ucraniano Artem Pustovyi (26 años y 2,18 metros), del Obradoiro, por el que ha pagado unos 350.000 euros. Es un jugador en clara línea ascendente (11 puntos, 6 rebotes y 1,9 tapones), de gran presencia física y que formará pareja con Ante Tomic, de 31 años y 2,18 metros.

El Baskonia también buscó en el mercado a otro pívot intimidador, aunque en este caso es una apuesta de futuro. El club vasco sorprendió con la contratación del senegalés Youssoupha Fall (Dakar, 1995), de 23 años y 2,21 metros, y que ha mandado cedido al Estrasburgo francés para que madure antes de recuperarlo.

Sin llegar a los extremos anteriores, el Valencia ha suplido la salida de Tibor Pleiss (2,18), con la incorporación del alemán Mike Tobey, un 2,13 de 23 años que llega del Tenerife y por el que también pujó el Unicaja al comienzo del verano sin llegar a la oferta del conjunto naranja.

Continuando en esta línea, el Tenerife es otro equipo que se ha armado bien por dentro con un jugador como Colton Iverson (2,16), y el Obradoiro ha suplido la marcha de Pustovyi al Barcelona con la cesión por parte del Valencia del joven Tryggvi Hlianson, de 20 años y 2,16. Otro movimiento llamativo es la llegada del ruso Kravtsov, de 2,13 metros, al San Pablo Burgos, que ha conformado un equipo que puede ser la revelación de la temporada.

La envergadura, la clave

Pero, más allá de la altura, la clave de los fichajes de los jugadores antes mencionados está en la envergadura que tienen; esto es, la distancia existente entre los extremos de ambas manos cuando se colocan los brazos extendidos de forma horizontal, y que les da un alcance aún mayor a la hora de rebotear, defender y taponar. En definitiva, tienen una gran capacidad de intimidación.

Por ejemplo, el flamante barcelonista Pustovyi tiene 2,34 metros de envergadura, mientras que la del madridista Tavares es de 2,40 metros y Youssoupha Fall, del Baskonia, de 2,45. En el caso de Giorgi Shermadini ronda los 2,35 y en el de Viny Okouo, con 2,14 metros de altura, es algo menor; concretamente, 2,25 metros. En la Liga ACB también destaca el letón Pasecniks, del Gran Canaria, con 2,40 metros. Son jugadores que pueden condicionar con sus dimensiones el desarrollo del juego en una Liga ACB marcada por el regreso de los pívots clásicos.

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