El año de la verdad para Francis Alonso

Francis Alonso, en una imagen publicada en las redes sociales./TWITTER
Francis Alonso, en una imagen publicada en las redes sociales. / TWITTER

El escolta, junto al pívot Rubén Guerrero, comienza su última campaña en la NCAA estadounidense, que marcará si se convierte en profesional

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

Lejos del foco de los aficionados malagueños y ajenos al día día del Unicaja, dos jugadores formados en la cantera de Los Guindos afrontan la temporada que determinará si se convierten en profesionales del baloncesto. Francis Alonso y Rubén Guerrero comienzan mañana una nueva temporada en la Liga universitaria de Estados Unidos (NCAA), la que cierra el ciclo académico y deportivo que comenzaron hace cuatro y cinco años, respectivamente. Cuando jueguen sus últimos partidos con las universidades de Greensboro y Samford encararán días claves para su futuro que marcarán por completo su vida, sin perder de vista que el Unicaja planteó una oferta cualificada en la ACB para reservarse sus derechos en España. Son casos distintos, así que conviene explicarlos de forma separada, a pesar de que sus carreras han ido de la mano.

Francis Alonso (22 años y 1,91 metros) es el más conocido por los aficionados. El escolta, tras un año en una 'prep school', fichó por la universidad de Greensboro, en la que a día de hoy es el jugador franquicia. Su progresión ha sido constante mejorando sus números año a año, hasta el punto de que Sergio Scariolo lo incluyó en la preselección para los partidos de preparación que la selección disputó en junio.

Estamos ante un jugador de gran talento ofensivo, de hecho ya lo era antes de que decidiese emprender la aventura americana. Hace sólo una semana fue catalogado como el tercer mejor triplista de toda la NCAA, una consideración muy a tener en cuenta si se valora que en esta competición hay 4.236 jugadores en 353 equipos. Alonso se ha hecho un nombre en Estados Unidos después de que la pasada temporada liderase a su equipo para ganar el título de la conferencia Southern con una media de 15,6 puntos, lo que le valió para ser elegido MVP, entrar en el quinteto ideal y clasificar a su equipo para el cuadro final del torneo, el famoso March Madness al que acceden los 68 mejores equipos de todo el país.

El escolta malagueño será automáticamente elegible para el Draft de la NBA al final de temporada. Es probable que haga algunos entrenamientos privados con alguna franquicia y, dependiendo de cómo le vayan, se quedará en Estados Unidos o hará las maletas camino de Europa con los estudios de Educación Física finalizados, además de una especialización en gestión deportiva.

En España le espera una oferta del Unicaja, que fue presentada hace dos veranos, pero la pregunta es cómo encajaría en el cuadro malagueño. Sea como fuere y con ocho meses de competición por delante para él, Alonso se enfrenta a la misma incógnita que otros muchos jugadores que emigraron jóvenes a la NCAA. ¿Tendría nivel para jugar en un equipo ACB o en el Unicaja? Quizás la pregunta se responde sola porque muchos equipos españoles contratan sin problema a jugadores estadounidenses recién salidos de las universidades. ¿Por qué no a un español? También habría que hacerse otra pregunta. ¿Cuenta el Unicaja con Francis Alonso? El secretario técnico del equipo, Carlos Jiménez, dijo semanas atrás que tiene previsto viajar a Estados Unidos para verlo en directo, algo que ha hecho de forma regular el jefe de Operaciones del club, Manolo Rubia, aunque en su caso a título particular. De cualquier forma, hay información de su día a día de primera mano, pues su padre Paco Alonso es responsable de Deporte, Ocio y Medio Ambiente en la Fundación Bancaria, al tiempo que miembro del consejo de administración del club. También conviene tener en cuenta los intereses del jugador, que siempre expresó de forma pública el sueño que sería para él jugar en el Unicaja. Claro está, sus actuaciones en Estados Unidos también han provocado que otros clubes españoles lo tengan en cartera, pues el jugador nacional con talento cotiza al alza y el malagueño lo tiene.

Un caso distinto

La situación de Rubén Guerrero (23 años y 2,13 metros), es distinta. El año pasado dejó la Universidad de South Florida y fichó por la de Samford, también de la conferencia Southern, por lo que se enfrentará a su amigo Francis. Este cambio a mitad de ciclo académico conlleva un año de sanción según las reglas de la NCAA, por lo que el marbellí vuelve a jugar ahora después de una temporada en blanco. Guerrero aprovechó esta situación para trabajar distintos aspectos de su juego y para ampliar sus estudios de Finanzas con los de Economía.

En su caso, todo está por ver. No se sabe lo que se puede esperar de él, pero es evidente que no abundan los pívots españoles de 2,13 metros, de ahí que la Federación también lo tenga en seguimiento y que estuviese en la concentración que la selección hizo en Benahavís y jugase dos amistosos contra Israel el año pasado. Posiblemente esta temporada será más decisiva para él que para Alonso, pues tiene que demostrar que todavía puede ser un jugador aprovechable.

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